A una semana de Silvertone, siguen las polémicas

A una semana de Silvertone, siguen las polémicas

Jolyon Palmer sintió que el accidente de Silverstone era inevitable. Reuters Jolyon Palmer sintió que el accidente de Silverstone era inevitable. Reuters

El domingo pasado se corrió la décima fecha del campeonato mundial de Fórmula 1 en el legendario circuito de Silverstone, condado de Northamptonshire, en Inglaterra, Reino Unido, a unos 20 km al sur de Northampton. Cuando se apagaron las luces, Lewis Hamilton emparejó a Max Verstappen y llegaron juntos a la primera curva. El piloto de Red Bull cuido la cuerda y tapó los espacios pero el Mercedes apretaba el cuello convencido que podía pasarlo. Fueron batallando en Farm, Arena, Brooklands, Luffield, Woodcope hasta llegar a la novena curva del circuito: Copse. El heptacampeon del mundo abrió la línea e intentó pasar por fuera al piloto neerlandés mientras ambos iban a 315 km/h, la rueda delantera izquierda del Mercedes impacto con la trasera derecha del Red Bull y Verstappen salió disparado como un cohete para estrellarse contra las gomas que marcan el límite del circuito. El golpe fue brutal. La carga en el cuerpo del piloto fue de 51 puntos de fuerza G, el monoplaza quedó destrozado y el pequeño Max salió mareado y desconcertado. Los médicos se lo llevaron en ambulancia. Bandera roja y carrera parada desde la primera vuelta.

Las imágenes recorrieron el mundo, Hamilton y Verstappen fueron tendencias en las distintas redes sociales, a los pocos minutos del choque. Las opiniones estaban divididas entre quienes acusaban al campeón de realizar una maniobra peligrosa y quienes lo defendían del siempre agresivo Verstappen. El control de carreras empezó a publicar audios entre los equipos y los comisarios, el primero fue del jefe de Red Bull Christian Horner, quien le dijo a Michael Masi el director de la carrera lo siguiente: “Mira Michael, desde donde yo lo veo todos los pilotos de Fórmula 1 saben que no se puede hacer esa maniobra en una curva de esa velocidad. Acabamos de ver un accidente inmenso y podría haber sido peor. Te pido por favor tengan en cuenta eso”. Rápidamente, Toto Wollf, el jefe del equipo Mercedes tomó partida en el asunto: “ Michael, te acabo de enviar un correo electrónico, con diagramas donde debería estar el auto, ¿lo recibiste?". Masi le contestó contundente: "No Toto, no accedo a mis correos electrónicos durante una carrera".

Los autos parados en los boxes esperaban que la carrera se reanude, Verstappen en el hospital se hacía los estudios de rutina y las especulaciones sobre cómo seguiría la carrera empezaban a ser descabelladas. ¿Hamilton era culpable? ¿Los comisarios podrían descalificarlo?

Accidente tremendo entre Verstappen y Hamilton. Reuters Accidente tremendo entre Verstappen y Hamilton. Reuters

Nunca vi tanta reacción por un toque entre dos autos. Sucede que hay ingredientes que vuelven esta situación única; Verstappen venía de ganar tres carreras consecutivas, lideraba el campeonato, mostraba solvencia, seguridad y temple y Hamilton no podía con él. En los últimos días el campeón había vuelto al trabajo en el simulador virtual, lo cual demuestra que tanto él como el equipo estaban dándolo todo para ganar algunas décimas que lo dejaran cerca del Red Bull. Otro factor importante fue la localía: veníamos de correr en Austria donde Verstappen fue local con capacidades agotadas. Las gradas de Silverstone no fueron la excepción y albergaron 359.000 personas durante el fin de semana. Este dato no es menor, ya que al igual que en casi todos los deportes, tener el apoyo del público en las tribunas predispone y motiva de otra manera y más si pensamos en Hamilton. Lewis siempre basó su fortaleza en el cariño del público. Es el deportista con más corazón de artista que conozco. De hecho muchos pensamos que cuando su carrera de piloto termine, la que vendrá será la de músico. Toca guitarra, piano y hasta ha cantado en canciones bajo el pseudónimo de XNDA, con nada más y nada menos que Cristina Aguilera. Necesita permanentemente el aplauso, la aceptación y el amor de sus fanáticos más que cualquiera de los actuales pilotos de Fórmula 1. Quizás aquí radica su particular agresividad el pasado fin de semana: estaba en su casa, con los suyos de su lado.

Después de 20 minutos la carrera se reinició y Charles Leclerc tomó la delantera con la Ferrari, segundo Hamilton y tercero Bottas. Control de carreras anunció diez segundos de penalidad para el piloto de Mercedes por haber sido responsable del accidente con Verstappen. La opinión pública creyó que esta sanción era demasiado poco pero no existe otro tipo de penalidad para un accidente de carrera y eso fue lo que pasó en la primera vuelta de Silverstone. Dos pilotos que pretenden ser campeones en la máxima categoría del automovilismo mundial salieron a defender su posición. No hay héroes ni villanos. Lo que vimos fue la Fórmula 1 en su expresión más pura.

Hamilton cumplió la penalidad, cambió las gomas y quedó a 36 segundos de la Ferrari de Leclerc. Vuelta a vuelta fue descontando y cuando faltaban dos giros para el final pasó al auto rojo e increíblemente terminó ganando la carrera. Su festejo fue impresionante. Cargó una bandera británica arriba del auto dando vueltas por todo el circuito, al bajar corrió hasta la tribuna principal y se paró de brazos para recibir la ovación del público. Esta victoria lo deja a ocho puntos de Max en el mundial de pilotos, mientras que Mercedes bajó la diferencia a cuatro en el mundial de constructores. Fue un fin de semana perfecto para el equipo alemán.

Al terminar la carrera Verstappen escribió en sus redes sociales que “el festejo desmedido de Lewis mientras él estaba en el hospital le parecía antideportivo”, un par de horas más tarde Hamilton le contestó: “.... me alegro que Max esté bien, es un gran competidor, esto nos recuerda lo peligroso que es este deporte. Gracias a todos los fanáticos por la compañía”. Las declaraciones de pilotos, funcionarios, directores y mecánicos de la máxima categoría aún siguen hasta hoy con posiciones encontradas respecto al accidente. Lo cierto es que nada será como fue. La cordialidad en pista se ha roto, quizás para siempre. El próximo finde se corre en Hungría, donde Hamilton ganó ocho veces, y donde Verstappen saldrá con las uñas y dientes de siempre pero con el corazón herido. Las cartas estan sobre la mesa pero nada está dicho, todo puede pasar en la lucha por ser campeón del mundo, y es mejor que nos preparemos para ello. ¡Qué temporada!

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