Rugby: Salustiano, un amigo incondicional

Rugby: Salustiano, un amigo incondicional

Miembro de una dinastía histórica de Tucumán Rugby, Salustiano Paz era un personaje muy querido en el ambiente del rugby tucumano. La noticia de su muerte con tan solo 52 años a causa del coronavirus conmocionó profundamente a quienes lo conocían.

Rugby: Salustiano, un amigo incondicional

Parece mentira. Con cada mala nueva, vuelve a latir la esperanza que todos guardamos en el fondo: la de que todo esto no sea más que un mal sueño. Largo, triste, pero sueño al fin. La esperanza de despertar y que todas las personas queridas que el coronavirus se llevó todavía estén ahí, y que se rían por no saber de qué pandemia les estamos hablando. Pero no: pasan las semanas y la pesadilla sigue, aunque con mayor crudeza que antes. Ya es cosa de casi todos los días enterarse de que alguien que conocemos se ha visto afectado por la enfermedad. En el mejor de los casos, nos alivia la noticia de su recuperación. Otras veces, sobreviene la angustia y luego la tristeza.

La noticia del fallecimiento de Salustiano Paz, un hombre muy querido en el rugby tucumano, vino a sacudir a un ambiente que ya venía bastante golpeado en las últimas semanas, primero por la muerte de otros dos “verdinegros”, Roberto Martínez Zavalía y Horacio “Tachuela” Paz (tío de Salustiano), y luego por la de Julio Coria, un símbolo de Natación y de la época dorada de los Naranjas.

FAMILIA. “Salu” era padre de cinco hijos. Aquí, con las tres mujeres.  FAMILIA. “Salu” era padre de cinco hijos. Aquí, con las tres mujeres.

“Es algo irreal. No puedo creer que esté pasando esto”, confesó un emocionado Cayetano Fortino, quien junto a Salustiano y a Martín Terán, formó una sociedad inseparable, que desde principios de la década del 2000 tomó las riedas del Seven de Tafí del Valle y se encargó de convertir lo que era una audaz idea en una exitosa tradición de los veranos tafinistos. “Éramos como hermanos los tres. Eso hablábamos con Martín: nos quedamos rengos. Lo vamos a extrañar muchísimo”, asegura “Tani”, para quien Salustiano era un cúmulo de virtudes: “amable, educado, respetuoso, cariñoso. Un padre presente, un amigo incondicional. Siempre alegre, con una sonrisa. Un tipo muy trabajador y comprometido: cuando asumía algo, siempre lo cumplía a rajatabla. Tal es así que el día que murió su tío ‘Tachuela’, a quien quería mucho, igual se fue a dirigir el partido de juveniles que le habían asignado como árbitro”.

SOCIOS. Con Martín Terán y “Tani” Fortino en el Seven de Tafí del Valle. SOCIOS. Con Martín Terán y “Tani” Fortino en el Seven de Tafí del Valle.

A causa de la pandemia, el Seven de Tafí no pudo realizarse por primera vez desde que naciera hace más de 20 años. La edición de 2020 fue, sin que ellos supieran, la de la despedida de ese gran trío. “Todavía no lo puedo creer. Para mí, ‘Salu’ era como un hermano. Aparte de ser socio y primo hermano, era un amigo de toda la vida. Estamos juntos desde hace 50 años, fuimos al colegio, compartimos cosas todos los días, por la familia, por el rugby, por el Seven. Siempre lo voy a extrañar porque era un tipo espectacular, con un corazón inmenso”, lo describe.

Predispuesto y alegre

Como hijo del gran Julio Paz, Salustiano formaba parte de una dinastía de enorme peso histórico en Tucumán Rugby y en el rugby tucumano en general. Aunque mostraba excelentes condiciones como medio scrum, su carrera como jugador se cortó muy pronto a causa de un problema cardíaco que le impidió seguir jugando a nivel competitivo. Lo haría muchos años más tarde solo para despuntar el vicio con sus amigos de Tucumán Rugby Classics en amistosos de veteranos con los Old Virgins.

EN SU CLUB. Salustiano, en tiempos previos a la pandemia, mirando un partido de la Primera “verdinegra”. Aportó al club como jugador, entrenador y referí. EN SU CLUB. Salustiano, en tiempos previos a la pandemia, mirando un partido de la Primera “verdinegra”. Aportó al club como jugador, entrenador y referí.

“Era un gran jugador. Cuando ya no pudo seguir jugando por su problema de salud, se dedicó a entrenar en rugby infantil. Su aporte fue muy grande. Y ya estando en los Classics, hizo el curso de referí para seguir colaborando. Dirigió hasta sus últimos días”, destaca Federico Singh, miembro del círculo más cercano de amigos de Salustiano.

SIEMPRE PREDISPUESTO. Salustiano se involucró en reconocimientos y movidas solidarias en el marco del Seven de Tafí, en cuya organización participó siempre. SIEMPRE PREDISPUESTO. Salustiano se involucró en reconocimientos y movidas solidarias en el marco del Seven de Tafí, en cuya organización participó siempre.

“Muy buen medio scrum”, corrobora Patricio Mesón, otro de sus grandes amigos. “Con él, Martín Terán y ‘El Mono’ (Nicolás) Rizzo entrenamos la Primera y la Intermedia del club durante dos años. ¡Cómo nos divertimos en esos dos años! Era un tipo muy ocurrente. Vamos a extrañar mucho sus ocurrencias”, cuenta “Pato”. Entre esas ocurrencias, estaban las imitaciones de Luis Miguel, a quien Salustiano tenía entre sus artistas favoritos. “Siempre que nos juntábamos, le poníamos temas de él y Salustiano bailaba. Nos hacía reír, era la alegría de todos. Eso nunca lo vamos a olvidar”, agrega “Chuchu” Singh.

CLASSICS. Junto a Cayetano Fortino en los Classics de Tucumán Rugby, junto a los que volvió a jugar luego de retirarse joven a causa de un problema cardíaco. CLASSICS. Junto a Cayetano Fortino en los Classics de Tucumán Rugby, junto a los que volvió a jugar luego de retirarse joven a causa de un problema cardíaco.

“La partida de ‘Salu’ es otro duro golpe para la familia ‘verdinegra’. Nacido y criado en el club de sus padres, Julio y Julia, de sus hermanos, tíos, primos y sobrinos. Toda una dinastía. Se nos fue una buena persona por donde lo busquen”, fueron las palabras de Miguel Barrera, presidente de Tucumán Rugby.

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