Rugby: Salustiano, un amigo incondicional - LA GACETA Tucumán

Rugby: Salustiano, un amigo incondicional

Miembro de una dinastía histórica de Tucumán Rugby, Salustiano Paz era un personaje muy querido en el ambiente del rugby tucumano. La noticia de su muerte con tan solo 52 años a causa del coronavirus conmocionó profundamente a quienes lo conocían.

12 May 2021 Por Federico Espósito

Parece mentira. Con cada mala nueva, vuelve a latir la esperanza que todos guardamos en el fondo: la de que todo esto no sea más que un mal sueño. Largo, triste, pero sueño al fin. La esperanza de despertar y que todas las personas queridas que el coronavirus se llevó todavía estén ahí, y que se rían por no saber de qué pandemia les estamos hablando. Pero no: pasan las semanas y la pesadilla sigue, aunque con mayor crudeza que antes. Ya es cosa de casi todos los días enterarse de que alguien que conocemos se ha visto afectado por la enfermedad. En el mejor de los casos, nos alivia la noticia de su recuperación. Otras veces, sobreviene la angustia y luego la tristeza.

La noticia del fallecimiento de Salustiano Paz, un hombre muy querido en el rugby tucumano, vino a sacudir a un ambiente que ya venía bastante golpeado en las últimas semanas, primero por la muerte de otros dos “verdinegros”, Roberto Martínez Zavalía y Horacio “Tachuela” Paz (tío de Salustiano), y luego por la de Julio Coria, un símbolo de Natación y de la época dorada de los Naranjas.

FAMILIA. “Salu” era padre de cinco hijos. Aquí, con las tres mujeres.

“Es algo irreal. No puedo creer que esté pasando esto”, confesó un emocionado Cayetano Fortino, quien junto a Salustiano y a Martín Terán, formó una sociedad inseparable, que desde principios de la década del 2000 tomó las riedas del Seven de Tafí del Valle y se encargó de convertir lo que era una audaz idea en una exitosa tradición de los veranos tafinistos. “Éramos como hermanos los tres. Eso hablábamos con Martín: nos quedamos rengos. Lo vamos a extrañar muchísimo”, asegura “Tani”, para quien Salustiano era un cúmulo de virtudes: “amable, educado, respetuoso, cariñoso. Un padre presente, un amigo incondicional. Siempre alegre, con una sonrisa. Un tipo muy trabajador y comprometido: cuando asumía algo, siempre lo cumplía a rajatabla. Tal es así que el día que murió su tío ‘Tachuela’, a quien quería mucho, igual se fue a dirigir el partido de juveniles que le habían asignado como árbitro”.

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