Una declaración de guerra en el PJ - LA GACETA Tucumán

Una declaración de guerra en el PJ

05 Mar 2021 Por Luis María Ruiz
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JUAN MANZUR Y OSVALDO JALDO. Foto de Prensa HLT

Manzuristas y jaldistas se declararon la guerra esta semana en nombre de la elección del próximo titular de la Defensoría del Pueblo. Sin embargo, el eje de la cuestión no fue la frustrada continuidad en ese cargo de Fernando Said Juri Debo, hombre de confianza del gobernador Juan Manzur, ni la inminente designación en su lugar de Eduardo “Lalo” Cobos, legislador afín al vicegobernador Osvaldo Jaldo. Ayer, el oficialismo quedó partido como nunca antes desde 2015. Y si bien a última hora las diferencias podrían haber quedado zanjadas, los integrantes del bloque mayoritario de la Legislatura estuvieron a punto de tener que elegir entre uno u otro. No se trataba de Juri Debo o de Cobos. Se trataba de Manzur o de Jaldo.

El lunes, el jefe del Poder Ejecutivo había estado en la sede del Poder Legislativo para dar el discurso inaugural del período de sesiones ordinarias. Luego del acto protocolar, el “uno” y el “dos” -como les llaman en la jerga oficialista- convocaron a una charla extraoficial a una veintena de legisladores del bloque Justicialista de Todos, que preside Roque Tobías Álvarez. Hubo pedidos de unidad y promesas de más y mejor diálogo. Incluso, según testigos, el gobernador invitó a los “compañeros” a una cena en su casa antes de que finalizara la semana, de la que también estaba previsto que participaran sus ministros. Hoy parece imposible que puedan reunirse alrededor de una mesa sin que vuelen los platos. ¿Qué pasó en el PJ?

La crisis de confianza entre Manzur y Jaldo quedó materializada en la puja por la Defensoría del Pueblo.

El martes se concretó la primera reunión conjunta de las comisiones de Asuntos Constitucionales y de Peticiones y Acuerdos. De allí debía salir la terna de postulantes a ombudsman. No hubo humo blanco y se pasó a un cuarto intermedio. Al mediodía, Manzur recibió en la sede del PJ a un grupo de legisladores -entre los cuales estaban Regino Amado, Daniel Deiana y Raúl Ferrazzano-, quienes plantearon que llevar el pliego de Juri Debo al recinto iba a “dividir al bloque”. “No nos escuchó”, fue el parte que transmitieron los oficialistas tras la reunión. El miércoles estalló la “bomba”. Tras una votación reñida en el ámbito de las comisiones, se determinó que la terna de postulantes estará compuesta por Cobos, Mario Koltan y María Emilia Saab. El jaldismo hizo prevalecer su “localía” en la Legislatura. El manzurismo estalló de indignación, y hubo pedidos para que la resolución sea anulada, para que las comisiones vuelvan a analizar los postulantes e inclusive para que la terna que contempla a Juri Debo también sea llevada al recinto. Nada de eso sucederá. “Tucumán tendrá el lunes un nuevo defensor del Pueblo”, avisó Jaldo ayer en una rueda de prensa. Y dio por cerrado el asunto.

Hace tiempo que en el entorno del vicegobernador le habían bajado el pulgar a Juri Debo. Quienes frecuentan al tranqueño habían señalado al ombudsman saliente como uno de los promotores de la idea de avanzar con un rediseño constitucional que le permita un tercer mandato consecutivo al gobernador. “Se reunió con tres legisladores para hablarles de reforma. A eso no lo podemos dejar pasar”, sostienen en el jaldismo. Por otro lado, apuntan que la propia Carta Magna faculta a la Legislatura a designar al defensor del Pueblo, por lo cual no sería ningún pecado que el nombre surja del recinto, y no de la 25 de Mayo y San Martín, como venía siendo uso y costumbre. “Dicen que el ahora gobernador está enojado, pero a nosotros nunca nos pidió por Juri Debo”, aseguran en la Muñecas al 900.

Luego del tenso cruce de acusaciones de ayer entre el portavoz del manzurismo en la Cámara, Gerónimo Vargas Aignasse, y el referente jaldista Javier Morof, lo más probable es que en las próximas horas se busque “bajarle la espuma” a la disputa mediática. De hecho, las versiones mencionan la chance de que el “primo” del gobernador -tienen ese trato de afecto- sea tentado con otro cargo de su interés, algo que podría disipar las tensiones internas. De todas maneras, puertas adentro del oficialismo la pelea promete nuevos capítulos.

Al espejado edificio que se observa desde la plaza Urquiza llegó el runrún de que “caerían” algunas adscripciones de dirigentes contenidos políticamente en el Ejecutivo. Y en la Casa de Gobierno no salen de su desconcierto por los pedidos de renuncia del jaldismo para el ministro de Seguridad, Claudio Maley, así como los reclamos -materializados en un proyecto de ley- para que el Ministerio de Salud de la Provincia difunda la lista de las personas vacunadas contra la covid en Tucumán. Unos y otros estuvieron dispuestos a romper lanzas.

El desenlace tendrá lugar el lunes. Quienes frecuentan a Jaldo lo notan confiado en cuanto a los números en el recinto para designar a Cobos como nuevo ombudsman. ¿Qué pasará si los manzuristas le niegan su apoyo? Desde el enfrentamiento entre José Alperovich y Fernando Juri previo a los comicios de 2007 que no se produce una ruptura política entre el Ejecutivo y el Legislativo. “No queremos debilitar al gobernador ni que se rompa el bloque”, afirman en el jaldismo. “Ellos están tensando la soga”, acusan en el manzurismo. ¿Podría un café entre el “uno” y el “dos” evitar que la sangre llegue al río? Por lo pronto, hubo una guerra declarada en nombre de la Defensoría del Pueblo. De fondo, sin embargo, la puja es entre Manzur y Jaldo.

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