Puertas adentro: el discurso de Manzur a los legisladores

Puertas adentro: el discurso de Manzur a los legisladores

Pedidos, agradecimientos y una invitación.

El recinto en la apertura de sesiones legislativas. El recinto en la apertura de sesiones legislativas. LA GACETA / Foto de Juan Pablo Sánchez Noli

Ayer, desde lo político, el hecho más trascendente para el PJ tucumano tuvo lugar después del discurso de apertura de sesiones del gobernador, Juan Manzur.

En la sala de reuniones del antedespacho del vicegobernador, Osvaldo Jaldo, el jefe del Poder Ejecutivo (PE) -acompañado por algunos de sus ministros- mantuvo una larga charla con una veintena de legisladores del bloque peronista. Y si bien no hubo definiciones, Manzur concretó el encuentro cara a cara que hace un tiempo venían reclamando por lo bajo los “compañeros” oficialistas (en especial, los jaldistas acérrimos).

En señal de paz, de hecho, el gobernador invitó a los miembros del bloque que preside Roque Álvarez a cenar a su casa antes de que finalice la semana. La propuesta estuvo en línea con el mensaje que envió a lo largo de casi una hora de reunión con los legisladores. A partir de su llegada a la mesa de autoridades del PJ nacional, Manzur tendrá la función de bregar por la “unidad del peronismo” en aquellos distritos en los cuales las tensiones hagan peligrar la alianza del Frente de Todos. Para ello, el gobernador no tiene otra opción que ser profeta en su tierra y evitar cualquier tipo de interna con el jaldismo.

En el discurso puertas adentro, Manzur omitió las críticas de algunos jaldistas en contra de su gestión (sobre todo, en seguridad). En cambio, el gobernador compartió el crédito por su llegada a una “vice” del PJ nacional; agradeció por la sanción de “todos los proyectos” que necesitaba para su gestión; y les anunció a los presentes que -como sucedió con Regino Amado- formarán parte de las misiones oficiales fuera de Tucumán con mayor frecuencia. 

También destacó la importante cantidad de tucumanos en el Gabinete nacional. Insistió con la “unidad” y dejó los asuntos escabrosos para la cena en su casa. Sin embargo, un oficialista alzó la mano y, a modo de anticipo, avisó que todo acuerdo interno depende del “uno” y del “dos”: “tienen que resolver este problema de confianza”, les dijo aquel peronista a Manzur y a Jaldo.

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