Los detalles secretos del secuestro de Margarita Toro - LA GACETA Tucumán

Los detalles secretos del secuestro de Margarita Toro

La Justicia Federal resolvió que sean enjuiciadas ocho personas por el caso ocurrido en abril de 2018. “El Gordo” González, líder la barrabrava de Atlético, será uno de los que deberá sentarse en el banquillo de los acusados. Vínculos.

22 Nov 2020 Por Gustavo Rodríguez
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Aparecieron a los tiros

El 24 de abril de 2018, entre las 20 y las 20.20, Margarita Toro, conduciendo una VW Amarok, acompañada de su hermana Ana Verónica, la nuera de ésta, Paola Flores (pareja de Maximiliano “Maxi Toro” Martínez) y su hija de cuatro años, llegan al domicilio del barrio 130 viviendas. Víctor “Pipa” Robles, Esteban “Vaquita” y Ezequiel “Jaimito” González, Andrés “El Mudo” Zelaya, Cristian “Oreja” Lobo, Rubén “Pilo” Benítez y otros que no fueron identificados se acercan al lugar realizando disparos contra las mujeres. Antes habían estado ocultos en un sitio baldío. La camioneta recibe varios impactos de bala en la parte trasera.

Máxima tensión y violencia

A los golpes y disparos anularon todos los intentos defensivos de las mujeres y “Maxi Toro”, el sobrino de la víctima, que intentaron desesperadamente frenar el accionar de los secuestradores. “Vaquita” hirió de un culatazo en la cabeza a la víctima y se sentó en el asiento del conductor. “El Mudo”, que hizo un disparo al aire, ubicó a Toro en el asiento trasero y luego se acomodó en el asiento de acompañante. La mujer terminó siendo ubicada en el medio y fue escoltada por “Oreja” y una cuarta persona que no fue identificada. Le cubrieron el rostro con una campera y luego huyeron del lugar raudamente. Por detrás venían otros vehículos, uno de ellos era negro.

Los detalles del traslado

Margarita Toro, en su propia camioneta y a toda velocidad, fue trasladada desde Villa 9 de Julio, por la ruta nacional 9, a una casa ubicada en la calle Villa del Lago, en El Cadillal. Los investigadores lograron ubicar la vivienda que pertenece a Gustavo “Gordo” González (líder de La Inimitable, la barrabrava de Atlético) y padre de dos acusados. La víctima lo describió como un lugar que estaba en plena construcción y rodeado de pastos crecidos, al que se llega por un camino de tierra. En el trayecto, los secuestradores golpearon a la víctima y la amenazaron con matarla si es que se atrevía a denunciarlos.

Las primeras exigencias

Alrededor de las 21, ya instalados en la vivienda de El Cadillal, según la causa, los miembros de la banda de secuestradores comenzaron a pedirle cosas a Toro para que la dejaran en libertad. Abel González, por ejemplo, le pidió que le devolvieran la motocicleta que le habían sustraído semanas antes. Otros le reclamaban una importante suma de dinero, drogas y armas. Todo era confusión hasta que se presentó en el lugar “El Gordo” González exigiéndole el reintegro de la motocicleta de su hijo y una suma de dinero, caso contrario, la matarían en ese lugar. La víctima señaló que en esas negociaciones también había participado “Pipa” Robles.

Negociaciones bajo tortura

Los acusados, según consta en el expediente, antes de comenzar con las negociaciones, le robaron a la víctima $3.000 en efectivo, tres anillos, una pulsera y un collar de oro. También se apoderaron de su celular con el que comenzaron a negociar el pago de rescate. Hablaron con Oscar y Ana Verónica Toro, hermanos de Margarita que estaban llevando adelante las negociaciones desde Villa 9 de Julio. En un primer momento les reclamaron el pago de $2 millones. Cuando los llamaban, golpeaban a la mujer para que escucharan como sufría. También le enviaron audios del mismo tenor para convencerlos.

El rescate y la liberación

Antes de la 1, los Toro, dijeron en la Justicia Federal que entregaron el dinero del rescate ($ 130.000) en la esquina de Miguel Lillo y México  (en el barrio “El Sifón”) a “Laio” (menor de edad) y a otras dos personas que estaban con la cara tapada con capuchas, pero la pesquisa  estableció que en realidad fueron $ 500.000 que luego repartió “Pipa” Robles. A la víctima la liberaron minutos después en su camioneta en la entrada de Tafí Viejo. Antes de retirarse, arrojaron las llaves. Margarita Toro las encontró y, sin ayuda de nadie, se subió a la camioneta y se dirigió hasta su casa, donde la estaban esperando. Luego fue trasladada al Centro de Salud donde fue asistida.

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