
Honduras puso la frutilla del postre para que la celebración del 75 aniversario de la ONU tuviese la trascendencia mayor para la Humanidad. Fue el estado número 50 que esta semana ratificó su decisión de ser parte del Tratado para la Prohibición de Armas Nucleares. Fue aprobado por la Asamblea General de la ONU el 7 de julio de 2017 por 122 estados miembros. Para que entrase en vigor y fuese vinculante para las partes debía lograrse -lo que en un principio se supuso demoraría algunos años- que 50 países lo ratificaran.
El secretario General de la ONU, Antonio Guterres manifestó apenas conocida la ratificación de Honduras, “La entrada en vigor del Tratado es un tributo a los sobrevivientes de las explosiones y pruebas nucleares, muchos de los cuales han sido promotores del instrumento”.
Claro es que, precisamente, y convirtiéndose en una paradoja brutal, las nueve naciones que poseen armas nucleares no son parte en el tratado. Imaginan y desean los que abogan por del desarme nuclear total, que cuando el 22 de enero próximo entre formalmente en vigencia el Tratado (90 días después de la ratificación número 50) les resulte una repulsa mundial y una condena ética a los gobernantes de los países con semejantes arsenales.
La Campaña Internacional para la Abolición de las Armas Nucleares (ICAN) mereció el Nobel de la Paz en 2017 por su larga campaña de varias décadas de activismo por el desarme nuclear. Fueron más de 400 organizaciones en todo el mundo. En Argentina se distinguió en ese campo la ONG “Llamamiento de los Cien para seguir viviendo” que por su labor en el año internacional de la paz (1986) proclamado por la ONU, recibió la distinción “Mensajeros de la Paz”.
Hay que destacar que Argentina, que si bien participó de la Asamblea General de 2017 donde se aprobó el Tratado de prohibición, no lo ha ratificado. Casi, puede colegirse, una señal de coincidencia del gobierno del ex presidente Macri con el ocupante de la Casa Blanca Trump que, en ese tiempo (2017/2019) brindaba apoyo a las numerosas gestiones de Argentina en el FMI.
EEUU no participó en la Asamblea General de la ONU de 2017 que votó el Tratado de Prohibición, sino que junto a los otros ocho países lo boicoteó hasta el minuto último. Fue duro para EEUU, Gran Bretaña, Francia, China, Rusia, Pakistán, India, Israel y Corea del Norte que una mayoría de 122 países intentaran prohibir las armas nucleares por medio de un tratado. Un contundente párrafo del Tratado lo dice casi todo respecto de los países que lo ratifican: “nunca, bajo ninguna circunstancia, desarrollar, probar, producir, fabricar o adquirir, poseer o almacenar armas nucleares u otros dispositivos nucleares explosivos”. Es este el primer tratado de carácter multilateral y a la vez vinculante en lo jurídico por el desarme nuclear.
Gestiones: A comienzos de septiembre se envió una petición por correo certificado dirigida al Presidente de la Nación expresando que era conveniente y oportuno que Argentina ratificara el Tratado para la Prohibición de las Armas Nucleares.
Por otra parte y en forma conjunta con un periodista y escritor radicado en EEUU, Andrés Hernández Alende, de mi amistad (ex editor de Opinión en el diario El Nuevo Herald) y en texto en español e inglés, nos dirigimos al Secretario General de la ONU, Antonio Guterres. Adjuntamos un estudio que daba cuentas de lo que sería una “pandemia nuclear” para que se está infinitamente menos preparado para la que estamos sufriendo con el virus. Y le pedíamos que copias de ese análisis las distribuyera entre los países miembros. No podemos decir que lo hubiera hecho pero nos sirve saber que cuatro países que faltaban para llegar a los 50 ratificantes eran los que ratificaron entre los días 18 y 24 de este mes de octubre. Este fue un día histórico para la Humanidad.







