Primavera en pandemia: los balcones se convierten en "bares"

Muchas veces relegados a juntar cachivaches, ahora los balcones son el espacio estrella de los departamentos. Las barras “balconeras” son el centro de este juego.

30 Sep 2020 Por Julio Marengo
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Hablemos de lujos. Cerrar la persiana del día, poner la música perfecta para acompañar el estado de ánimo, abrir una cerveza fría y sentarse a contemplar el atardecer, sentir el viento en la cara que, por estos días, todavía es una experiencia amigable. No estaremos en la playa, pero sigue siendo un momento para abstraerse de todo y pensar en nada. ¿Acaso no es un lujo desconectarse por completo en estos tiempos sobrecargados de estímulos de toda clase?

Con esta idea convertir la casa en el mejor refugio antipandemias, las barras “balconeras” comienzan a multiplicarse en los balcones de los edificios, en departamentos de toda clase y dimensiones.

“Vivo en un departamento chico, pero con un lindo balcón y muy buena vista, orientado al este. Vi la barra en lo de un amigo y me hice hacer una, a medida. La colocaron el viernes y desde ese día no he vuelto a usar la mesa. Acá hago todo, sobre todo ahora que cierran temprano los bares...”, cuenta Patricio Robles, mientras sirve unas pizzas cocinadas en una parrilla eléctrica, también para el balcón.

El estilo industrial, que copa el diseño de interiores con muebles de hierro y maderas rústicas, es el que mejor se adapta a estas barras balconeras que suelen estar acompañadas de banquetas altas. Es decir, no solo son una superficie de apoyo, sino un espacio para estar y disfrutar.

Javier Rivera es herrero y en su taller se especializan en equipamiento para gimnasios. Pero la pandemia dio vuelta los planes y comenzaron a llegar más pedidos de personas que se decidieron a poner sus ahorros en en el interior de las casa y departamentos, y también en los balcones. A falta de jardín, buenos son los balcones.

“Nosotros estábamos dedicados a lo otro, pero es mucha la gente que le está poniendo pilas a la casa así que largamos lo de las barras. En general son de 2 metros de largo, pero se pueden adaptar a todas las medidas”, relató Javier.

En estilo industrial (caños estructurales de acero y madera de distintos tipos) una barra balconera de 2 metros con tres banquetas ronda los $ 15.000. “La barra sola puede costar unos $ 4.000, dependiendo de la madera que se use. Por ahí la gente se asusta un poco con el precio del conjunto, con las banquetas, pero sí hay muchas consultas”, detalló el herrero.

Las barras de balcón pueden hacerse fijas o removibles. Según el sistema, algunas necesitarán algunos puntos de soldadura, mientras que otras directamente encajan en las barandas, algo útil sobre todo para aquellos que alquilan y que querrán llevársela cuando se muden.

Ada Villafañe es diseñadora de interiores y en su estudio encontraron una alternativa para abaratar costos en las barras de balcón. Las hacen de melamina.

“Como es un material que no soporta mucho la intemperie, necesariamente es para colocar, retirar y guardar. Esto es también útil para balcones pequeños, entonces se usa y se guarda”, comentó.

Ada se declara fanática de intervenir espacios pequeños, para exprimirlos al máximo con equipamiento funcional y estético. En la pandemia estuvo de parabienes.

“La gente está a full poniendo a tono los balcones, todos los trabajos de remodelaciones que nos tocaron los últimos meses fueron balcones. Con el encierro, con tanto tiempo en casa y con la llegada de la primavera, la gente le puso más interés a los balcones, un espacio que no siempre se aprovecha, pero que ahora cotiza porque es un lugar de distensión donde se puede sociabilizar”, analizó.

Para el sistema que diseñaron ellos, con las barras de melamina “colgadas”, es fundamental que la baranda o la base sean rectas, para que apoye la estructura de la barra. “Tiene un soporte estructural también de melamina, pero la base tiene que ser plana”, advirtió.

Además de la necesidad de habilitar nuevos espacios en los departamentos, con la jungla de cemento como paisaje principal, para muchos ha sido una oportunidad de poner a en marcha sus ideas de diseño. Robles, por ejemplo, eligió que las maderas de su barra (al igual que las de su mesa ratona) sean de tablas de pino para andamios. “Muchos clientes ya tienen una idea de lo que quieren y por eso no hay barras estándares, siempre son a pedido”, sostuvo Rivera.

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