El cierre de negocios desnuda el lado más oscuro de la pandemia

Los bares y los locales en las galerías comerciales son los que más sufrieron el impacto de las restricciones de horarios y de circulación. Algunos se fueron a zonas con alquileres más baratos. Otros funcionan como showrooms, desde las casas de sus dueños.

24 Sep 2020
3

CÓRDOBA 420. El negocio de venta de indumentaria masculina es uno de los que no pudo soportar la contracción y cierra sus puertas. la gaceta / fotos de diego aráoz

Primero tuvieron que cerrar, luego pudieron abrir pero con una modificación en sus horarios. Los comerciantes y empresarios tucumanos tratan de sobrevivir a la crisis desde que comenzó la pandemia, pero muchos quedaron en el camino.

Del recorrido que hizo LA GACETA en la zona comercial comprendida entre Junín, Santiago, Laprida y 24 de Septiembre, surgió que hay 203 negocios cerrados de rubros como indumentaria, perfumería, gastronomía y artículos para el hogar.

“Los efectos de la crisis se están viendo ahora. Las ventas bajaron, en promedio, un 35% por mes (un dato interanual) y estamos ante un ‘efecto dominó negativo’: hay que pagar alquiler, mercadería, sueldos e impuestos. El que más lo sintió es el pequeño empresario”, dijo a LA GACETA Gabriela Coronel, presidenta de la Cámara de Comercio de San Miguel de Tucumán.

Tucumán es la provincia que más rescisiones de contratos de alquileres comerciales registró entre abril y mayo, según un estudio que difundió la Federación Inmobiliaria de la República Argentina (FIRA).

“Un relevamiento de mayo arrojó que hubo una tasa de rescisiones de contratos del 11%, en comercios dentro de las cuatro avenidas, sin contar los que están en las arterias principales, como peatonales o la 24 de Septiembre”, explicó Fernando Guzmán, directivo de la Cámara de Corredores Inmobiliarios.

GALERÍA. En la entrada de La Gran Vía, otro comercio que se va.

Ya anticipan que la estadística, que tiene que publicarse en los primeros días de octubre, va a mostrar la misma tendencia.

“Tratamos de mediar para que el propietario tenga algunas consideraciones y así el inquilino pueda seguir con su negocio, pero estamos lejos de normalizar las actividades, ante el menor caudal de gente en el centro y de personas que entra en los locales -añadió-. No vemos más demanda de alquiler de locales comerciales, y no se sabe si los contratos que siguen van a poder continuar”.

Las galerías comerciales son los lugares donde más se nota la crisis. Del total de negocios relevados, 93 están ubicados en estos paseos de compra.

“El horario corrido las afectó profundamente. Las galerías trabajan con las cafeterías y cerrar a las 18 no les sirve. Los propietarios se comprometieron con la sanitización y deben estar entre los lugares más seguros, pero tuvieron que reducir la atención por la falta de movimiento”, dijo Coronel.

En total, son unos 1.500 los locales que funcionan en el centro de la capital tucumana. “Si tomamos en cuenta Barrio Norte y parte de Barrio Sur, son muchos más”, comentó.

ESQUINA. Adiós al drugstore que llevaba años en San Juan y 25 de Mayo.

Fuera del microcentro, Coronel menciona que creció la ocupación de comercios por profesionales que brindan servicios.

Según el relevamiento de la Cámara, en esa zona de la ciudad, actualmente 100 propietarios tienen a su cargo a 1.488 empleados, de los cuales el 12% quedó sin trabajo debido a la crisis.

Los rubros más afectados son el de calzado, textil, marroquinería y juguetería. Los dos primeros corresponden al 70% de los cierres en pandemia. Esta situación potenció la proliferación de los showrooms (ventas en casas y departamentos) y el vuelco de los pequeños empresarios a rubros esenciales para poder vivir.

“El 95% de los empresarios viven del comercio y del total, 67% son pequeños comerciantes. Un 37% de ellos tuvo que achicarse en agosto para no desaparecer”, añadió Coronel.

“Pasar la tormenta” es la expresión que usa Héctor Viñuales, presidente de la Federación Económica de Tucumán, para describir lo que están haciendo los comerciantes que tienen locales en el centro. De distintas maneras, están tratando de sobrevivir. Una de ellas, contó, es el corrimiento hacia zonas cercanas, donde el alquiler es más barato.

“En algunos casos, al haber tenido que cerrar y volver a abrir, y después cerrar de nuevo, no pudieron sostener el alquiler -dice-. Muchos se fueron a Barrio Sur, otros a la avenida Belgrano, y hay quienes cerraron el local del centro para quedarse, por ejemplo, con el de Yerba Buena”.

Algunos propietarios empezaron a trabajar desde sus domicilios. Pero los showrooms son, a la venta de indumentaria, lo que el delivery es a la gastronomía: una salida de emergencia. “Sirve para mover el stock y cubrir costos: no se paga alquiler y a veces tampoco empleados. Pero no deja de ser una contracción”, lamentó.

Ante este panorama desalentador, se acerca el Día de la Madre, la fecha más esperada por los comerciantes. Es la de mayor venta del año, más que Navidad, Reyes o el Día del Niño. “Entre todos estamos armando una campaña e implementando acciones con beneficios para el cliente”, señaló Coronel, con la esperanza de salvar algo de lo que queda del año.

Esta nota fue anteriormente contenido exclusivo, sólo accesible para suscriptores.

 

Comentarios