Seis meses que cambiaron para siempre la vida de un país

20 Sep 2020
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LA GACETA/ ANALÍA JARAMILLO

Era martes 3 de marzo cuando el Gobierno confirmaba el primer caso -importado- de coronavirus en la Argentina. El turno de Tucumán, que ya había empezado a acondicionar su sistema sanitario, sucedería 16 días después. Aquel mismo 19 de marzo, el presidente Alberto Fernández anunciaba el inicio del aislamiento social, preventivo y obligatorio para contener el avance de la covid-19. Seis meses después, todo ha cambiado. Con los contagios y las muertes en punta, el malestar social ha tomado las calles y aún no se avizora una luz hacia el final del túnel.

Los inicios: el ánimo era otro en marzo y abril

Tras la aparición de los primeros casos y el inicio de la cuarentena, la adhesión de la sociedad a las medidas sanitarias era casi total. A principios de abril, Tucumán empezó a analizar sus propias muestras para confirmar contagios de covid-19. El dengue arreciaba. Otro gran conflicto era el de los miles de varados que no podían ingresar al país ni a la provincia. El primer gran golpe a la cuarentena ocurrió el 3 de abril, cuando los bancos reabrieron y multitudes de jubilados salieron a las calles. El uso del barbijo, tras numerosos debates, se tornó obligatorio. Finalizado el mes, las víctimas fatales por el virus en Tucumán eran cuatro.

Conglomerado: del brote en Lastenia a la diseminación provincial

El 7 de julio, la Legislatura aprobó el cierre de límites provinciales para evitar más contagios importados y mantener la “fase 5”. La tranquilidad no duraría mucho tiempo: dos semanas después, el Gobierno disponía el cierre de varias manzanas en Lastenia para contener un brote que se habría iniciado tras el contagio de un transportista. En cuestión de días, los casos relacionados a ese conglomerado se expandieron por la provincia. La mira de las autoridades se puso sobre las reuniones sociales, “el origen del 95% de los contagios”. El mes finalizaba con menos de 200 positivos totales y cinco fallecidos por covid-19.

Tiempo de fases: el caso de Luis Espinoza conmueve al país en mayo

El mes se inició durante la tercera extensión de la ya denominada “cuarentena administrada” En Tucumán, la cantidad de contagios apenas avanzaba. Finalizado mayo, la gran mayoría eran importados (38) y pocos por contactos. Las flexibilizaciones asomaban tímidamente: el 11 de mayo reabrió el comercio en un horario acotado. Unos días antes, la obra pública volvió a trabajar. A fines de mes, reabrieron las galerías comerciales y la Justicia. El 15 de mayo, el asesinato de Luis Espinoza en manos de la Policía durante un operativo de control conmocionó al país.

Comunitaria: en Agosto se inicia la alta circulación viral

Iniciado el octavo mes del año, los casos ya se contaban de a centenares por semana en Tucumán. Un decreto del presidente prohibió las reuniones sociales y familiares en todo el país el 2 de agosto. Diez días después, Fernández anunció que la vacuna de la Universidad de Oxford se produciría también en la Argentina. Esa misma jornada, el Gobierno provincial confirmaba la existencia de circulación comunitaria del virus. Las marchas opositoras toman la calle. Finalizado el mes, con una veintena de fallecidos nuevos, Tucumán regresaba a la “fase 3”.

Junio: el colectivo de los contagios

El 4 de junio, Tucumán pasó al régimen de “distanciamiento social” gracias al control de la situación sanitaria. Tres días después, arribó a la Terminal un colectivo que trasladó desde Buenos Aires un grupo de personas que habían estado varadas. En cuestión de días, la mayoría de los viajeros dieron positivo en covid-19. Así, la aplacada curva de contagios avanzó y se encendió la polémica por los ingresos a la provincia Sin embargo, se pudo avanzar con más flexibilizaciones: reabrieron restaurantes, bares y gimnasios, y se permitieron las reuniones sociales.

Cifras récord: casi 9.000 casos en lo que va de septiembre

En lo que va del mes, la curva de contagios no ha dado tregua en ningún momento. Iniciado septiembre, el Siprosa dispuso un nuevo protocolo y ya no se testea a todos los contactos estrechos de un positivo confirmado. Dadas las restricciones sobre gimnasios, bares y restaurantes, las protestas se volvieron moneda corriente. Finalmente, pese a las cifras récord, esos sectores volvieron a funcionar con nuevos protocolos hace seis días.

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