Trampas de feromonas: buena opción ante la polilla del tomate

Un investigador de la UNT mostró resultados de una experiencia realizada en Lules.

19 Sep 2020

La polilla del tomate -Tuta Absoluta- es un lepidóptero de la familia Gelechiidae, plaga clave presente en zonas tropicales, subtropicales y templadas de Sudamérica y de América central, donde ataca los cultivos de tomate. “En la Argentina fue introducida desde Chile hacia Mendoza, y luego se extendió a todas las zonas productoras”, contó Juan Fernández, docente e investigador de la Facultad de Agronomía y Zootecnia de la Universidad Nacional de Tucumán.

Al ser el tomate un cultivo muy importante en esta provincia y en el norte del país se trabaja bastante en estudiar esta plaga, que mucho daño hace, tanto en los cultivos tradicionales como en los de invernadero.

Los adultos de este insecto tienen hábitos nocturnos -que durante el día se esconden entre el follaje-. La hembra efectúa su puesta en el envés de las hojas jóvenes en forma aislada. Las larvas hacen galerías en las hojas, en los tallos y en los frutos. La invasión se inicia por la periferia de la plantación.

Es de alto potencial reproductivo: pueden llegar a producir 12 generaciones por año.

El daño lo realiza la larva al penetrar en el interior de las hojas, consumiendo los tejidos vegetales, haciendo galerías o “minas” y produciendo “manchas” claras que luego se oscurecen.

Si las poblaciones son muy elevadas el daño avanza parejo dando aspecto de “ardido” al cultivo. En los tallos el ataque se concentra en los brotes. Las larvas perforan frutas verdes y maduras por el pedúnculo, desarrollando galerías que reducen su valor comercial, porque proliferan bacterias y hongos que pudren los frutos y producen su caída.

En ataques severos las pérdidas superan el 50%, y pueden llegar a ser totales. Los ataques se dan con mayor frecuencia durante la primavera o el verano.

Ataca primero a los almácigos, y desde allí se propaga al cultivo.

“Debido a ello estamos trabajando con otros técnicos y con productores de Lules y de otras zonas en el uso de trampas con feromonas, que nos permita la captura de Tuta absoluta. Su uso permite disminuir de manera importante la cantidad de insectos y, debido a ello, producir un tomate caso ecológico”, dijo Fernández.

Añadió que la trampa con feromona permite conocer el momento de aparición y la fluctuación poblacional de la plaga.

“La captura de machos mediante feromona no es parámetro suficiente para la toma de decisiones sobre medidas de control. A raíz de esto se hace también necesario el monitoreo de folíolos recientemente dañados en las plantas de tomate”, explicó.

PLAGA. La larva de la polilla daña el tomate, al consumir los tejidos vegetales.

Agregó que este procedimiento debe efectuarse desde el momento mismo del trasplante, y no debe descuidarse durante todo el ciclo del cultivo. “Por cada macho que se saca del sistema, la hembra pone 200 huevos menos. Por lo tanto, la captura masiva es una muy buena herramienta de manejo”, dijo.

En figura 1 pueden verse que en el invernadero convencional (en azul), donde se usaron solamente insecticidas sintéticos, existe una alta incidencia de daños, mientras que en el invernadero diferenciado (en fucsia), donde se usaron las trampas con feromona de captura masiva y una enmienda orgánica líquida con propiedades insecticidas -uso de Bacillus Turigensis-, la incidencia de ataque es muy baja.

“Resulta interesante ver que el uso de estas trampas provoca una captura masiva del lepidóptero, por lo que no es necesario realizar controles químicos”, señaló.

Contó que el uso de trampas con feromonas durante todo el ciclo de cultivo permitió reducir las aplicaciones de insecticidas convencionales de 35 a una o, a veces, a ninguna durante todo el ciclo del tomate. “Esta metodología de manejo se viene desarrollando en Lules hace 17 años, con excelentes resultados. Nos sorprende que en el norte del país su uso no esté difundido, cuando en nuestra provincia es realmente exitoso”, expresó.

Por lo tanto, concluyó en que el uso de trampas con feromonas para captura masiva y una enmienda orgánica líquida con propiedades insecticidas constituyen una buena alternativa de manejo para el control de la polilla del tomate. “Por supuesto, sumado a un eficiente monitoreo de la polilla desde el inicio del trasplante y durante todo el ciclo del cultivo”, insistió.

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