Entrenamiento: es clave seguir sólo el consejo de un profesional

Cómo hacer para no caer en los peligros de “recetas mágicas” que pueden derivar en problemas de salud. Riesgos del corto plazo.

18 Sep 2020
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UN PROCESO A LARGO PLAZO. Lograr una buena figura debe ir de la mano de la salud física y psicológica. LA GACETA / OSVALDO RIPOLL

Mucho tiempo de entrenamiento, cuerpos esbeltos pero sin formación académica, una combinación poco feliz que se ve en algunos instructores de gimnasios tucumanos. Aunque no es legal, la ley no siempre se cumple. Que quienes asesoran a los asistentes al gimnasio no tengan un título que los avale podría generar problemas en la salud de las personas que siguen sus consejos. Profesionales que se dedican al tema explican por qué. “Lamentablemente cada vez se ve más”, cuenta, con aflicción, Julián Amduni, profesor de educación física.

Amduni advierte que es sumamente importante consultar con un profesional de cada área a la hora de pensar en seguir una rutina de entrenamiento o un plan alimentario.

“Un profesional siempre va a priorizar la salud de sus pacientes. Hoy en día es muy común ver gente que sólo tiene objetivos estéticos sin importar las consecuencias, mientras que un profesional puede planificar de forma adecuada una rutina para cumplir con los objetivos, siempre priorizando la salud”, explica.

Según Amduni, que sigue capacitándose y actualmente estudia una licenciatura en alto rendimiento, esta problemática puede tener consecuencias que se ven con el tiempo, e incluso pueden llegar a casos irreversibles.

“Es muy común ver cómo ‘entrenadores influencers’ recomiendan ‘rutinas o dietas mágicas’ sin importar los daños que pueden causar. Esto puede ser peligroso ya que se necesita evaluar caso por caso para fijar la intensidad de entrenamiento adecuada para cada uno”, advierte.

En este sentido, Amduni indica que otro de los problemas que surgen del asesoramiento de los no capacitados es la recomendación de sustancias inadecuadas que pueden generar múltiples afecciones en quienes las consuman.

Sustancias nocivas

“El riesgo de recibir instrucciones sin fundamento es que detrás puede haber un comercio de productos para mejorar el rendimiento. Usualmente el instructor es un tipo que tiene un cuerpo perfecto, vos lo ves que tiene terrible lomo y gana plata con la venta de sustancias que no debería vender y entonces, el riesgo es doblemente alto”, asegura Roque González, médico deportólogo y actual presidente de la Sociedad Tucumana de Medicina del Deporte.

De acuerdo con el deportólogo, el asesoramiento de quien no está formado académicamente se combina con la venta de fármacos. “En muchos casos, estos medicamentos que se utilizan para mejorar la productividad física están prohibidos dentro de las asociaciones deportivas porque van en contra de las reglas de antidopaje. Hay medicamentos que se usan para enfermedades y, en vez de eso, las usan como ‘bomba’ para aumentar la velocidad de la hipertrofia muscular”, dice González, quien prefirió no dar el nombre de las sustancias para evitar hacer apología de su uso.

Muchas veces, el deseo por mejorar la figura y alcanzar estándares de belleza física difíciles de conseguir en el corto plazo les gana a los objetivos que se logran al sostener un proceso durante un largo tiempo.

En esta búsqueda de efectos inmediatos, las personas se someten al peligro de ingerir estos productos, que comienza desde la primera dosis. “Algunos dicen ‘sí, me bombeo... una vez no pasa nada’, pero no es así. El potencial peligro es absolutamente individual, imposible de precisar, y una dosis ya es suficiente para hacer mucho daño”, advierte el especialista.

Estudio del cuerpo

La médica especialista en nutrición Mariela Córdoba cuenta que asistió a diferentes congresos y en todos se llega a la conclusión de que muchos de estos suplementos no causan los efectos benéficos que dicen que tienen.

“Me tocó ver gente que llega al consultorio porque alguien, no especialista, les dijo que agreguen ciertos productos a su dieta porque supuestamente eso les haría bien. Me pasó muchas veces con gente que tomó, por ejemplo, castañas de la India porque una persona no profesional les recomendó y llegaban con diarrea aguda, sudoración fría, y hasta ataques de taquicardia”, recuerda la experta. Y agrega: “Los que hacen esto son personas que no saben nada de medicina ni de nutrición ni de educación física, básicamente no saben nada del organismo humano. Y nuestro cuerpo es muy complejo”.

Para evitar caer en engaños o desinformaciones, Córdoba sugiere ser más frontal y consultar a quien esté a cargo del gimnasio o al mismo instructor, dónde estudió, qué título tiene, y sacarse este tipo de dudas.

Según González la diferencia radica en el estudio del cuerpo humano y su funcionamiento, cosa que los instructores sin formación desconocen. “Si le pregunto a un tipo cualquiera cómo hacer un ejercicio de tríceps, seguro que él es buenísimo haciendo el trabajo, pero aprendió por su experiencia, no tiene ningún fundamento científico para afirmar cómo se hace el ejercicio, mientras que el profesor de educación física estudió anatomía, fisiología, el metabolismo energético de los músculos, los ángulos de los movimientos, y muchísimas cosas más”, concluye. (Producción periodística: Homero Terán Nougués)

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