Selección argentina: y un día los pibes se hicieron grandes

Menotti le puso su estilo al equipo que ganó el Mundial Juvenil de 1979 liderado por Maradona.

07 Sep 2020 Por Jose Ariel Ibañez
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RUMBO AL TÍTULO. Uruguay fue un duro escollo, pero Argentina, con Diego Maradona y Ramón Díaz, lo superó sin problemas.

Los años pasan, pero las sensaciones siguen inalterables. Hace 41 años se produjo uno de los momentos más importantes del deporte argentino. El 7 de septiembre de 1979, la Selección juvenil conducida desde el banco de suplentes por César Luis Menotti y liderada en el campo de juego por Diego Armando Maradona, en ese momento un joven talentoso que comenzaba a escribir la historia de una leyenda del fútbol, ganó el Mundial Sub 20 por primera vez en la historia. Si bien no fue el único título logrado en esa categoría, es el más recordado por el juego desplegado en el campo de juego: vistoso, ofensivo y contundente.

“Ese equipo reivindicó el gen del jugador argentino. Tenía todo. La velocidad del ‘Pelado’ (Ramón) Díaz y el talento de Diego. Pero no estaban solos. Cada chico tuvo su propia historia en el fútbol y eso no es común”, recuerda Guillermo Blanco, el periodista que escribió “El fútbol del sol naciente” (se lo consigue en Mercado Libre), un libro que rinde homenaje a aquellos pibes que se metieron en el corazón de los argentinos. Ellos fueron capaces de sacarle una sonrisa y regalarle una alegría a un pueblo que en esos momentos vivía días difíciles por la presencia del gobierno militar.

HOMENAJE. El libro de Blanco recuerda aquella hazaña.

No es sencillo que un equipo perdure tanto tiempo en el recuerdo de los aficionados. Incluso hasta en la actualidad muchos recuerdan la formación titular de memoria: Sergio García, Abelardo Carabelli, Juan Simón, Rubén Rossi y Hugo Alves; Juan Barbas, Osvaldo Rinaldi y Maradona; Osvaldo Escudero, Díaz y Gabriel Calderón. El jugador 12 -el primer cambio- fue el tucumano Juan José Meza, otro talentoso futbolista que debió acomodarse en la estructura futbolística ya que en su posición natural jugaba Diego.

Hay algo que marcó a ese seleccionado. Por la diferencia horaria con Japón, los partidos se disputaban muy temprano. Había dos horarios: a las 4 y a la 7 de la mañana. Pese a ello, los argentinos no tenían problemas en dormir poco cuando se presentaba el equipo argentino para verlo en acción. Eran tiempos de televisores blanco y negro -sólo unos pocos elegidos podían verlo en colores- y no se emitieron todos los partidos. Algunos de la fase clasificatoria no fueron incluidos en la grilla y había que recurrir a la radio para escuchar sus actuaciones.

Otros candidatos

Argentina llegó a esa competencia con grandes expectativas pero sin ser candidato. Los especialistas colocaron en ese rubro a Yugoslavia y a Rusia. Al primero, el equipo nacional le ganó en la fase de grupos y al segundo en la final que se jugó el 7 de septiembre de 1979, por 3 a 1. Ese día empezó perdiendo, pero logró remontar la cuesta con los goles de Alves (penal), Díaz y Maradona. Otro duro adversario fue Uruguay, que liderado por Rubén Paz, fue campeón Sudamericano y en esa competencia le había ganado a los argentinos. Se cruzaron otra vez en las semifinales del Mundial y allí se impuso Argentina 2-0.

RECUERDOS. Meza con Diego y la Copa.

La final dejó una imagen poco común: Menotti gritó el gol de Díaz, el segundo de Argentina. “Fue una explosión espontánea. Él quería ser campeón después de ganar el Mundial 78 y se había involucrado demasiado en el proceso previo. Esos chicos eran como sus hijos. Les daba consejos, les enseñaba. Al ‘Pelado’ Díaz le cambió el puesto. Era 10 pero él lo hizo 9. Durante cuatro meses le enseñó a definir. La relación era muy buena y la unión era notable. Por eso le pedimos a los chicos que lo levanten en una producción que hicimos para El Gráfico durante el Sudamericano. Es la imagen del libro. Cuando el “Flaco” aparece en las reuniones que se organizan para recordar cada aniversario del título se siente el afecto que los jugadores aún tienen por él”, recuerda Blanco. Muchos consideran que ese equipo lo construyó Ernesto Duchini. “Su aporte fue valioso porque eligió jugadores y descubrió, por ejemplo a García, arquero de Flandria, y a Escudero, que jugaba en Chacarita. Pero lo moldeó Menotti”, sostiene Blanco.

Ese equipo tuvo vínculos estrechos con los tucumanos. Meses antes de ese Mundial vino a la provincia para jugar un amistoso contra Cosmos, de Nueva York, en el estadio La Ciudadela que estaba colmado de público. Además, en el plantel estaba Meza. Surgido en Central Norte tuvo una extensa y exitosa carrera que casi se corona con su presencia en el Mundial 1986, ganado por Argentina. En aquel momento Carlos Bilardo se inclinó por Claudio Borghi al conformar el plantel. Pero el “Ñato” ya tenía un título. Tan valioso que sigue vigente.

Los números de un campeón indiscutido

Argentina disputó seis partidos y ganó todos. Indonesia, Yugoslavia y Polonia (fase inicial), Argelia (cuartos), Uruguay (semifinal) y Rusia (final). Marcó 20 goles y sólo le anotaron dos.

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