El homicidio de un preso ya genera polémica en Concepción

Un detenido habría sido trasladado de manera irregular y 12 horas después consiguió una faca con la que habría cometido el crimen. La mujer del acusado del crimen dijo que lo llevaron al sur para matarlo. Había denunciado a los guardiacárceles. Drogas.

29 Jul 2020 Por Gustavo Rodríguez
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REVUELO. La muerte de Jonathan Reynaga generó conmoción en el interior del penal de Concepción.

Habría sido trasladado de manera irregular del penal de Villa Urquiza a la cárcel de Concepción. Su arribo a esa unidad penitenciaria no fue informado a la autoridad judicial competente. Y, 12 horas después de que lo instalaran en una celda, terminó asesinando de una puñalada a un compañero.

A Boris Nahuel Biza le quedaba un año para cumplir una condena de ocho por abuso sexual. Se encontraba alojado en la Unidad 9 (de Máxima Seguridad). El viernes, sus defensores, Manuel Pedernera y Lucas Ramón, habían presentado ante la jueza Carolina Ballesteros un hábeas corpus porque estaba siendo sometido a golpizas. “Había denunciado a guardiacárceles porque se negaba a pagar $500 semanales para que le permitieran tener un celular. Desde ese momento comenzó a recibir todo tipo de apremios ilegales”, dijeron los profesionales.


Traslado sin aviso

El reo llegó el lunes por la noche al penal de Concepción por orden de las autoridades del servicio penitenciario de la provincia. “La razón que esgrimieron es que lo habían hecho como sanción disciplinaria por haber agredido a guardias del penal de Villa Urquiza. No me comunicaron que había arribado a esta unidad y, si bien es cierto que no es un interno que está a mi cargo, deben informarme sobre su llegada”, comentó la jueza de Ejecución Alicia Merched.

Jonathan Reynaga, de 25 años, había sido sometido a una requisa luego de que los guardias le encontraran dos pastillas de psicofármacos en su poder y una triturada, lista para ser consumida. Cuando regresaba a su celda, escoltado por un custodio, fue interceptado por Biza, que le aplicó en el pecho una puñalada con una faca carcelaria, que le provocó la muerte casi en el acto.

Los médicos forenses, antes de realizar la autopsia, le encontraron a Reynaga una cantidad no precisada de marihuana que no fue hallada cuando le habían realizado la requisa. Las autoridades tampoco pudieron precisar cómo hizo el homicida para armarse de una faca horas después de ingresar al penal. El caso es investigado por el fiscal Ramón Rojas.

“A mi esposo le quisieron hacer algo y él se defendió. Hace varios meses que veníamos sosteniendo a los policías lo que estaban haciendo con él porque no aceptaba hacer lo que le pedían”, explicó Paula Villagrán, pareja del acusado del crimen. “Le quedaba un año para cumplir con la condena. No hay preso capaz de cometer un homicidio cuando esté cerca de salir”, agregó.

Villagrán indicó además que no entiende por qué decidieron trasladarlo hasta Concepción. “El año pasado lo trasladaron a la Unidad 9 de Villa Urquiza por los problemas que tuvo en la cárcel de Concepción. Sabían que allí no lo podían mandar porque lo matarían. Pareciera que eso quisieron hacerle por las denuncias que venía realizando”, concluyó.

La jueza Merched confirmó lo dicho por la mujer. “Biza había protagonizado varios incidentes y se decidió enviarlo a Máxima Seguridad por su peligrosidad. Nunca debería haber sido trasladado nuevamente hasta esta unidad”, agregó.

Por cuestiones de seguridad, Biza fue trasladado anoche a la Unidad 9. “No se entiende el sentido de esta situación. En menos de 24 horas lo llevaron a un lugar donde no debería haber estado, lo señalan como autor de un crimen, y vuelve a su lugar de origen. Alguien tendrá que dar explicaciones de lo ocurrido”, concluyó Pedernera.


Historia

El hermano del acusado murió en un calabozo

Nahuel Boris Biza es hermano de Mateo, uno de los dos detenidos que murió en un incendio en el calabozo de la ex Brigada de Investigaciones Norte, ubicada en Yerba Buena. Por esta tragedia, ocurrida en junio de 2015, los fiscales Adriana Giannoni y Diego López Ávila presentaron un hábeas corpus correctivo a favor de los presos, policías y vecinos por la crisis carcelaria. A cinco años del episodio, en el que también murió Emanuel Gallardo, todavía no se desarrolló el juicio en contra de los policías que estaban de guardia.

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