Tres concejales y el sueño cumplido de Diana Sacayán: cupo laboral trans

La historia detrás de la ordenanza aprobada hoy por el Concejo Deliberante de San Miguel de Tucumán.

08 Jul 2020 Por Martín Dzienczarski
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SUEÑO CUMPLIDO. Los concejales de San Miguel de Tucumán cumplieron el sueño de Diana Amancay Sacayán, la militante trans nacida en Tucumán, criada en el conurbano bonaerense y asesinada en 2015 en un crimen de odio a la identidad de género. LA GACETA / ANALÍA JARAMILLO

Los concejales de San Miguel de Tucumán hicieron realidad uno de los sueños de Diana Amancay Sacayán, la militante trans nacida en Tucumán, criada en el conurbano bonaerense y asesinada en 2015 en un crimen de odio a la identidad de género, de acuerdo a una sentencia judicial. Sacayán fue una de las promotoras de los proyectos de inclusión laboral de personas trans.

A poco de cumplirse cinco años de su travesticidio, el radical José "Lucho" Argañaraz coincidió con dos peronistas: Sara Assán y Emiliano Vargas Aignasse. Los tres presentaron sendos proyectos de cupo laboral trans.

Trabajaron en conjunto, se acercaron a las organizaciones LGTB y a la Secretaría de Derechos Humanos de la provincia. Pulieron el proyecto. Incorporaron elementos. Convencieron de la importancia de tratar esta iniciativa cuanto antes a Fernando Juri, presidente del cuerpo. También a Ernesto Nagle, presidente de la bancada peronista. Y lograron que en la bancada alfarista quienes tenían reparos acompañaran la iniciativa.

También fue importante la tarea de Fuerza Republicana: aunque en el partido están en contra de los cupos, Eduardo Verón Guerra -presidente del bloque- convocó a la comisión de Peticiones y Poderes que encabeza para que la iniciativa recibiera dictamen y dieron el debate tanto en comisiones como en el recinto. El trabajo de Argañaraz, Assán y Vargas Aignasse fue similar al del grupo "[email protected]", que años atrás trabajó en el Congreso por el debate del proyecto de Interrupción Voluntaria del Embarazo.

Los resultados se vieron: el cupo laboral trans en San Miguel de Tucumán fue aprobado por 14 votos a favor y 4 en contra (todos de la bancada bussista). La ordenanza sancionada es clara: la intendencia "tiene la obligación de contratar personas trans en una proporción no inferior al 1%" para la planta de personal, sea permanente, temporario, transitorio o cualquier otra modalidad. Los beneficiarios serán personas trans mayores de 18 años que reúnan "las condiciones de idoneidad para el cargo". Se deberá crear un registro único de personas interesadas, se ofrecerán acciones de formación e inserción laboral y el plazo de reglamentación no puede ser mayor a 120 días desde la sanción.

Debate

La discusión en el recinto duró un poco más de dos horas. Manteniendo la distancia social, militantes de derechos humanos del colectivo LGTB estuvieron atentas a cada discurso y celebraron entre lágrimas y gritos. En la calle, un grupo más grande colgaba banderas y pintaba carteles. El momento había llegado.

Assán, vicepresidenta primera del cuerpo, abrió el debate. "Estamos a menos de 24 horas de un aniversario de Independencia de la patria, qué loco que se haya declarado en Tucumán. Digo qué loco porque ahora, este Concejo nuevamente va a levantar las banderas de las libertades. Tomaremos la decisión política de debatir sobre derechos, de otorgar derechos. Charlaba con otros concejales y decían que en ningún lugar dice que está prohibido contratar personas trans, pero el problema no es que no los dejan trabajar, el problema es que no les dan trabajo y condenan a tanta gente a la marginalidad", expresó la peronista. Leyó una carta de María Laura García, mamá de un adolescente transgénero, con un cierre potente: "espero expectante la votación, esperando que cuando mi hijo busque su primer trabajo, la exclusión sea solo cosa del pasado".

"No quiero hablar de historia, quiero que el Concejo haga historia, que sea un acto histórico del que tengamos un aniversario. Quiero estar ahí cuando la primera persona trans entre a trabajar al municipio de San Miguel de Tucumán. Con la emoción que porto, porque soy madre, somos hermanos, amigos, porque todos tenemos a alguien que ha salido del clóset o porque teme salir, pido que votemos esta ordenanza. No se trata de nosotros, se trata de quienes mueren por la exclusión", cerró emocionada.

El único contrapunto fue planteado por el bussista Verón Guerra. "No estamos en contra de la inserción laboral, sí estamos en contra del cupo. Según los datos del Indec, la tasa de desempleo en la juventud afecta a tres de cada 10 jóvenes. En Tucumán, cuatro de cada 10 están desocupados. Se nos pide tratar un proyecto cargado de buenas intenciones... lejos de ser una solución, es un cúmulo de buenas intenciones. Se necesitan políticas sociales serias para mejorar el estándar de vida de este colectivo. No existe impedimento para que (el intendente, Germán) Alfaro contrate personas trans, este proyecto debería haber sido una resolución en donde pidamos informes al municipio sobre sus prácticas de inclusión", argumentó. Y agregó: "no se soluciona el hambre creando comedores y tampoco ocurre con la desocupación creando un cupo del 1%. No creo que estemos votando un derecho, como ocurrió con el matrimonio igualitario o la ley de identidad de género. Trabajemos para incluir porque el 1% no alcanza".

El radical Agustín Romano Norri adelantó su voto positivo, para tranquilizar al público. "Si están por tomar para un trabajo y se debe elegir entre una persona heterosexual y una persona trans, lo más probable es que tomarán a la persona heterosexual cis. Es necesario que el Estado se haga cargo de esto, sino el colectivo termina trabajando en la calle y las terminan matando. Estamos dando oportunidades desde lo público, quedará la deuda con la parte privada, con la que luego se deberán generar incentivos", planteó. "Es un grupo de personas con una expectativa de vida de 35 años y que sólo el 10% tiene obra social... Seamos pioneros, somos una provincia conservadora pero hay que dar el paso. Hace 10 años muchos nos oponíamos al matrimonio igualitario, y hoy me doy cuenta que estar en contra estuvo mal. Estamos dando a un grupo la posibilidad de trabajar y ejercer la libertad con derechos. Dentro de 10 años notaremos como se marcó la agenda con esta sanción", agregó.

El peronista Gonzalo Carrillo Leito leyó la carta de Laura Moreira, hermana de Cynthia Moreira, una mujer trans asesinada el 14 de febrero de 2018. "Mientras ella fue creciendo hizo cursos de peluquería, de maquillaje y de peinados. Pero nunca tuvo la oportunidad de tener un trabajo digno porque acá en Tucumán no hay posibilidades laborales para las personas trans. Son discriminadas. En consecuencia, temrinpo ejerciendo la prostitución donde encontró la muerte a los 26 años", rezó la carta. Carrillo Leito enumeró un puñado de casos de violencia institucional y policial contra mujeres trans antes de su cierre: "no pasarán a la historia aquellos que especulen sino los que mas se la jueguen. Es momento de jugarnos, no permitir más un crimen de odio. Vamos a votar porque el cupo trans es necesario para progresar como sociedad".

El radical Lucho Argañaraz, uno de los autores, recordó al ex titular del Inadi, Ramiro Granados -falleció este año- y a los militantes de derechos humanos. Leyó las declaraciones de la hermana de Ayelén Gómez, asesinada en un crimen de odio en 2017: "su sueño era conseguir un trabajo". "Esta es una sociedad que no tan sólo discrimina, sino que quita oportunidades y actúa con un alto grado de hipocresía. Quizás si en 2017 hubiera existido este cupo, Ayelén estaría viva. Nosotros legislamos para el futuro. Este proyecto no tiene color partidario ni tiene nombres: es un proyecto que salió por el colectivo trans, que lucharon, la pelearon y lo hacen realidad", pidió el voto.

Emiliano Vargas Aignasse, a su turno, pidió permiso para leer otra carta, de una joven trans género no binario de 24 años: "entre los 12 y 15 años sufrí abusos correctivos por parte de familiares directos, que terminó con una violación de uno de ellos. En el medio, insultos, golpizas, humillaciones, discriminacion ymenosprecio. Hasta tuve que negar mi identidad de género a mi padre para que no me matara. Terminé el secundario y me fui de Salta para vivir en Tuucmán. Ni las golpizas ni las violaciones correctivas ni rezar pido cambiar lo que siento y vivo sobre mi género, porque es parte de mi identidad, sólo pedimos derechos y oportunidades". "Por esto es que tenemos que abrir las puertas a cada vez más derechos. Lo hacemos por cupo porque es la única manera que podrán tener un trabajo. Esta Argentina debe ser inclusiva, una argentina para todos", cerró el peronista.

Cuando se leyó el resultado de la votación, hubo dos estallidos de aplausos y llantos: en el recinto y en la vereda, había festejos. En la sala, Pamela Agüero (37 años) no podía hablar, lloraba y se abrazaba con sus compañeras. "Lo logramos. Ahora quiero que sea en todo el país", dijo entre lágrimas.

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