"Capé" Sarría sumó su voz contra el parate del fútbol

El ex Atlético, y actual entrenador de juveniles en Instituto, analiza los alcances nocivos de no poder volver a las prácticas.

20 Jun 2020 Por Miguel Eduardo Décima

La nueva normalidad de la vida tiene en el fútbol un fuerte referente. Y a quienes están en él, a voceros de esa realidad. Para los fanáticos de Atlético, Claudio Sarría es sinónimo de varias cosas, sobre todo de alegría, luego de haber vestido la camiseta del club durante cuatro temporadas, desde 2006 a 2010. Convertido hoy en entrenador, “Capé” es una voz autorizada para entender los avatares a los que se enfrenta el más popular de los deportes.

El cordobés de 44 años es uno de los encargados de la formación de los planteles juveniles de Instituto, club del cual surgió. A la espera de que las autoridades nacionales autoricen la vuelta de los planteles a los entrenamientos, fue consultado por LG Deportiva sobre sus pareceres en tiempos de pandemia.

- ¿Cómo estás viviendo esta situación?

- Para el fútbol es un contratiempo enorme, sobre todo para un jugador, que está obligado a cambiar su régimen de trabajo. Es que trabajar cada uno por su cuenta no es lo aconsejable para un profesional que compite en el primer nivel, sobre todo teniendo en cuenta que la mayoría termina desarrollando su trabajo en espacios reducidos. Si dura una semana, la situación puede ser llevadera, pero se complica si esto se extiende en el tiempo como está ocurriendo con esta crisis que atravesamos.

- Estás trabajando con chicos. ¿Cómo asimilan ellos estos trastornos a los que están expuestos por la covid-19?

- En mi caso estoy trabajando con juveniles de entre 18 y 20 años que están a punto de dar el gran paso al profesionalismo. Ellos realizan los trabajos que les ordenamos en espacios reducidos. Es la única forma que puedan mantener la capacidad aérobica, para que cuando se pueda volver a entrenar con normalidad no cueste tanto recuperar el estado físico que tenían hasta que interrumpimos las actividades. Es complicado el tema, pero es lo que hay. Les inculcamos que si quieren tener un futuro en el fútbol están obligados a ser profesionales desde las inferiores.

EN CÓRDOBA. “Capé” volvió a las fuentes, en el club que lo vio surgir como jugador.

- Durante más de tres meses de parate, ¿los futbolistas pudieron perder, en lo físico, todo lo que acumularon en la pretemporada?

- Puede ser. Lo que ocurre es que no todos los jugadores viven en una casa donde puedan tener el lugar físico aconsejable para que puedan mantener la base que se logró en la pretemporada. Algunos conviven con sus familias en un departamento y no cuentan con el espacio suficiente que necesitan para trabajar en el día a día, hasta la reanudación normal de los trabajos en grupo.

- De cara a lo que viene, ¿en qué creés que los jugadores más se perjudicarán?

- En la resistencia y en el ritmo de competencia. No así en lo muscular, porque con los adelantos que tiene hoy la tecnología la mayoría puede contar con aparatos que ayudan en eso.

RECUERDO. El talentoso cordobés jugó cuatro temporadas en Atlético.

- ¿Qué opinas de la medida para que los jugadores mantengan la distancia social?

- Será muy complicado. Y puede ser hasta traumático para que alguien que durante toda su carrera se manejó de un modo, cambie bruscamente su estilo de vida deportiva. Ojalá que no se cambie tanto, porque el jugador necesita compartir con su par un vestuario o una concentración.

- Se dice que allí es donde se consolidan los grupos, dentro y fuera de un campo de juego, ¿coincidís con esa apreciación?

- Uno es consciente de que durante las pretemporadas se van uniendo los grupos, porque con la rotación de planteles que hoy existe en el fútbol argentino se necesita de un cierto tiempo para conocerse con el jugador con el que por primera vez compartís un vestuario o una concentración. No es una frase hecha decir que esas concentraciones sirven para la consolidación de un grupo. Esto también es provechoso para los cuerpos técnicos.

-¿Qué opinás de los partidos sin público?

- Le quita motivación al futbolista. Es muy lindo, sobre todo cuando jugás de local, sentir el aliento de tu gente. Eso hace que encarés el encuentro con todas las pilas detrás de un resultado. Esa adrenalina es algo incomparable.

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