Un joven es condenado por intimidar en las redes sociales

Siete meses después de divulgar un video con amenazas a la Policía, Álvarez recibió una pena de prisión de ejecución condicional. La jueza Freidenberg controló el acuerdo de juicio abreviado.

16 Jun 2020 Por Irene Benito
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CAPTURA DEL VIDEO VIRALIZADO. El joven residente taficeño Fabricio Nicolás Álvarez profiere las amenazas. tucumán 24

Francisco Nicolás Álvarez se convirtió en uno de los primeros ciudadanos condenados en la provincia por la comisión del delito de intimidación pública. Hasta donde la memoria alcanza no hay registro de un caso similar: este joven recibió la pena de dos años de prisión de ejecución condicional por divulgar en las redes sociales un video en el que, con un arma en la mano, amenazó a la Policía y a la comunidad en general. Siete meses después de esa publicación, la camarista Alicia Freidenberg aprobó el acuerdo de juicio abreviado presentado por el fiscal Carlos Saltor y el abogado defensor Miguel Francisco López. La sanción incluye la imposición de las costas, y la obligación de hacer un tratamiento contra las adicciones en el Hospital Obarrio, y de adoptar un oficio o un empleo. Además, Freidenberg ordenó el decomiso y la destrucción de los cartuchos secuestrados en la casa de Álvarez.

La audiencia del juicio abreviado tuvo lugar por medio de la aplicación Zoom debido a las restricciones derivadas de la pandemia del nuevo coronavirus. La sentencia consigna que el video que comprometió al condenado se viralizó el 27 de octubre de 2019. “En esa filmación, Álvarez exhibía y manipulaba en forma intimidatoria un arma de fuego tipo pistola con su respectivo cargador mientras manifestaba: ‘tengo 60 balas para pegarle a cualquiera, y hacerle la guerra a la Policía y a quien sea’”, relató la vocal de la Sala VI de la Cámara Penal de San Miguel de Tucumán.

El joven acusado reside en la ciudad de Tafí Viejo, y, siempre según el fallo, fue presentado en el diario digital Contexto como un “conocido y peligroso delincuente detenido en reiteradas oportunidades por hechos de robo”. Durante la investigación, el fiscal Pedro Gallo requirió el arresto de Álvarez y el secuestro de su armamento. Estas medidas dieron como resultado el hallazgo de tres cartuchos calibre 9 milímetros y la detención del acusado, quien se entregó voluntariamente en diciembre. El imputado permaneció encarcelado hasta el juicio abreviado, cuando logró la liberación porque carecía de antecedentes.

Al prestar la declaración indagatoria, Álvarez negó el delito que le endilgaban. “Yo era adicto (...). A ese video lo hice en broma (...). Yo estaba en la casa de un ‘transa’, pero, para no tener problemas, no voy a aportar sus datos. Me robaron el teléfono: el video estaba ahí; me invadieron mi privacidad y lo publicitaron. El arma no sé ni de quién era. No sé usar armas”, manifestó a la Justicia.

La sentencia explicita que, a posteriori, Álvarez aceptó su responsabilidad y el acuerdo propuesto por Saltor. Freidenberg consideró que el hecho ilícito y su autoría estaban acreditados. “El video filmado por Álvarez trascendió públicamente mediante diversas redes sociales y medios de comunicación, e infundió sin hesitación alguna temor público porque aquel blandía en todo momento un elemento de gran poder ofensivo como lo es un arma de fuego”, advirtió la jueza. Y añadió que Álvarez actuó con dolo directo porque con su conducta quería provocar miedo y, por ello, divulgó la filmación en internet.

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