Las enfermedades crónicas no respetaron la cuarentena

Las enfermedades crónicas no respetaron la cuarentena

Por temor al coronavirus y a salir del hogar, muchos pacientes postergaron estudios y demoraron las consultas por sus patologías preexistentes. Los médicos están preocupados por las consecuencias,

Las enfermedades crónicas no respetaron la cuarentena

De la cocina a la cama. De la cama a la cocina. Con la ansiedad a cuestas. Y la angustia. Si para la mayoría de las personas fue complicado sobrellevar el aislamiento prolongado que nos impuso la pandemia, para quienes padecen enfermedades crónicas como obesidad y diabetes la realidad fue asfixiante. Fue una trampa casi mortal para Mercedes Garzón. No pudo sostener su plan de alimentación saludable. Se quedó sin medicación. La glucemia se elevó a niveles insospechados. Debieron internarla. Le costó conseguir que la atendieran y que le hicieran estudios de control. El paro de transporte la dejó aislada en su pueblo, Arcardia. Estaba desesperada. “La verdad, corrí un grave peligro”, describe para resumir el infierno que le tocó vivir en los últimos 60 días.

Mercedes tiene 43 años. Es paciente del Programa de Atención Integral de Obesidad (PAIO), que depende del Ministerio de Salud de la Provincia. Cuenta que apenas el gobierno nacional dispuso el confinamiento no se movió de su casa, donde vive junto a su esposo, a pocos kilómetros de Concepción. Los controles que habitualmente se hacía por su enfermedad quedaron suspendidos. También se le acabaron las pastillas que toma para su diabetes de tipo 2. “Ni siquiera cuando me operaron de cáncer sufrí tanto. Hace unos días tuve que llorar para que me hicieran unos análisis”, confiesa

Desde hace casi tres meses, por la pandemia de coronavirus, buena parte de la vida cotidiana se puso en pausa. Sin embargo, algunas cosas no pueden detenerse ni con la fuerza de un huracán. Por ejemplo, las enfermedades crónicas (cardiovasculares, diabetes, cáncer, entre otras) y los episodios agudos (infartos y ACV) no reconocen las cuarentenas ni los distanciamientos sociales.

Médicos de distintas especialidades expresaron su preocupación porque hay una drástica baja de las consultas, de los estudios clínicos y de las visitas a guardias. Sin controles, las patologías preexistentes siguen su curso, lo que puede conducir a un desastre sanitario, advierten. Los cardiólogos ya encendieron la alarma: calculan que por la falta de una consulta oportuna podría haber hasta 9.000 muertes más este año.

“La cuarentena ha tenido un efecto contraproducente. Puede que se hayan evitado fallecimientos por coronavirus, pero seguro aumentará la mortalidad de origen cardiovascular, que es mucho mayor a la que podría provocar la covid-19”, señaló Jorge Isaac Tazar, presidente de la Sociedad de Cardiología de Tucumán.

Por el confinamiento se han reducido entre el 50 % y el 80 % las consultas cardiovasculares, detalla. También disminuyeron los cateterismos y los estudios de detección y control de males cardíacos.

“Somos uno de los grupos de riesgo en esta pandemia. Nos mandaron a quedarnos en casa y nos pidieron evitar el transporte público de pasajeros. Además, muchos consultorios cerraron. ¿Cómo iba a hacer para ir al médico?”, plantea César Ramírez, de 55 años. Tuvo un susto hace dos semanas. Terminó en emergencias por una angina de pecho.

Sin movilidad

Al temor de las personas a contraer el coronavirus en los centros de salud, se sumaron los 20 días sin colectivos en la provincia y que muchos pacientes con enfermedades crónicas no tenían disponible a su médico de cabecera.

Las consultas a tiempo para poder salvar vidas se redujeron en un 40%, resalta el médico Luis Aguinaga, especialistas en arritmias y vicepresidente de la Federación Argentina de Cardiología. “No hay una disminución de la incidencia de infarto sino que los pacientes lo cursan en su domicilio y no consultan ya sea por temor o bien por seguir las recomendaciones de no ir a las guardias y quedarse en casa”, explica.

Aguinaga detalla que, según datos de “Stent-Save a Life” -un relevamiento mundial del que participa Argentina-, las angioplastias primarias han disminuido un 68 % desde el inicio del aislamiento social preventivo. “Esto seguramente podría incrementar la mortalidad de causa cardiovascular; los pacientes con síntomas de enfermedad coronaria no están consultando”, insistió.

Esta situación también podría haber resultados inesperados en los casos de personas que sufren accidentes cerebro vasculares (ACV). “Quienes padecen estos eventos están llegando muy tarde a las consultas y las posibilidades de éxito ante las intervenciones disminuyen bastante”, el neurólogo Julio Fernández, jefe del Programa de ACV del Siprosa.

La cantidad de consultas por ACV ha caído un 80%. Estas llamadas se producen hoy fuera de lo que se conoce como “período de ventana”. Son cuatro horas en las que el paciente debe recibir atención urgente para evitar la muerte o posibles secuelas (en el lenguaje o en la movilidad de una parte del cuerpo).

Fernández dijo que no sólo hubo miedo de los pacientes. También muchos médicos dejaron de atender y obras sociales retrasaron los pagos o la implementación de la receta digital.

Lectores de LA GACETA dieron cuenta de eso. Silvina Gómez, por ejemplo, contó que no se pudo hacer los estudios cardiológicos que necesitaba. “Ahora tengo otras complicaciones y por el momento ninguno de los especialistas que veía está recibiendo obra social por lo que se me hace difícil ir hasta el dentista”, expresó con enojo.

Qué se debe hacer

- No abandonar los controles ni la medicación para enfermedades crónicas.

- Asistir a una guardia en caso de alguna emergencia. Las guardias están preparadas para recibir pacientes con enfermedades crónicas sin riesgo de contagio de infecciones.

- Llamar al 107 ante estas señales de alerta: ritmo cardíaco anormal, entumecimiento o debilidad; confusión o dificultad para hablar; dolor repentino en el pecho, en el cuello o en los brazos, malestar estomacal; fatiga, mareos y sudoraciones.

Lo que se dejó de hacer

- 50% menos de tratamientos del Infarto agudo de Miocardio.

- 68% menos de intervenciones de angioplastias

- 40% menos de tratamientos oncológicos

- 80% se redujeron las consultas por ACV

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