Las protestas antirracistas de Estados Unidos llegan a Europa

El asesinato de George Floyd por policías desató una ola de reclamos en todo el mundo.

01 Jun 2020
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“SIN JUSTICIAN NO HAY PAZ”. Miles de manifestantes marcharon en Washington, D.C -la capital de Estados Unidos- con carteles contra la Policía. REUTERS

WASHINGTON, Estados Unidos.- Medio centenar de grandes ciudades norteamericanas fueron escenario de violentos disturbios y represión policial en protestas por la muerte del afroamericano George Floyd, asfixiado por un policía blanco.

La muerte del ciudadano afroamericano en Minneapolis durante una detención desató una ola de reclamos y disturbios que se extendieron por todo el país y que ya llevan varias noches de caos, con cientos de detenciones, represión policial, incendios. Estados de emergencia y toques de queda se pusieron en vigor en 25 ciudades, como Atlanta, Los Ángeles, Chicago, Colombus, Denver, Filadelfia, Miami, Minneapolis, Louisville y Seattle.

Gobernadores de 14 estados -entre ellos Colorado, Georgia, Kentucky, Ohio, Utah, Wisconsin y el distrito especial de Washington DC- ordenaron la movilización de la Guardia Nacional.

Las protestas se están empezando a replicar también en ciudades europeas, que reflejan la furia de distintas comunidades contra el racismo y la brutalidad policial contra las minorías.

La respuesta del gobierno estadounidense parece diseñada para echar más leña al fuego. Cuando empezaron las protestas, el presidente, Donald Trump, recurrió a una frase que data de fines de los años 60: “Cuando comiencen los saqueos comienzan los disparos”, pronunciada por un jefe de la policía blanco encargado de reprimir las protestas de los afroestadounidenses en su lucha por los derechos civiles. Ayer, subió la apuesta al anunciar que declarará como “terroristas” a las organizaciones antifascistas, que reclaman contra el racismo.

Pese a que el policía Derek Chauvin fue imputado por el asesinato de Floyd, la furia siguió creciendo. Solo en Los Ángeles, ciudad que dictó el toque de queda ayer, se registraron 500 arrestos en 24 horas, lo que hace temer que se repitan los sucesos de 1992. Ese año, el asesinato a manos de la policía de Rodney King, otro ciudadano afroamericano, desató un ola de protestas que terminó con 50 muertos y 2.000 heridos.

El alcalde de esa ciudad, Eric Garcetti, afirmó que la ola de protestas y la pandemia del coronavirus representan “el momento más fuerte que ha experimentado como residente de Los Ángeles desde los disturbios de 1992”.

Otro centenar de personas fueron detenidas en Nueva York, donde hubo protestas en Harlem, Brooklyn, Queens y frente a la Trump Tower, en Manhattan. Los hechos más graves se produjeron en Brooklyn, donde un auto de policía embistió a manifestantes. El alcalde, Bill de Blasio, defendió al agente y aseguró que era una situación “imposible” y que necesitaba escapar.

El precandidato demócrata, Joe Biden, intentó hacer equilibrio entre el respaldo a las protestas y la crítica a la violencia. “Repudiar la brutalidad es correcto y necesario. Es una respuesta completamente estadounidense. Pero la quema de comunidades y la destrucción no lo es”, dijo el líder demócrata que buscará este año desplazar a Trump de la Casa Blanca.

El Comité de Reporteros para la Libertad de Prensa alertó sobre los ataques policiales a los periodistas que cubren las manifestaciones en Phoenix, Indianápolis, Atlanta y Mineápolis.

En varias ciudades europeas, miles de personas se sumaron al movimiento. En Berlín marcharon en el multiétnico barrio de Neukölln, donde se congregó un millar de personas. Llevaban retratos de Floyd y carteles denunciando la brutalidad policial contra la población negra.

También en Londres hubo una concentración, que recorrió el centro de la capital británica, frente al palacio de Westminster, sede del Parlamento, y llegó cerca de la Embajada de Estados Unidos. En una marcha en Dinamarca, los manifestantes corearon “No puedo respirar” y “Las vidas de los negros importan”, consignas que suelen corearse en las protestas en Estados Unidos. (Télam-Europa Press)

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