Punto 1: lo que nos está pasando era impensable mientras nos decíamos “feliz Navidad” y el país entraba en el letargo del verano. Dicho de otra manera: nadie estaba preparado para esto.
Punto 2: aunque la covid-19 se lleve la gran mayoría del espacio en los diarios, en los programas de televisión y en nuestras preocupaciones, el resto de los riesgos que siempre existieron para nuestra salud siguen allí. Y no podemos desatenderlos: los bebés siguen gestándose y naciendo; seguimos enfermándonos y seguimos necesitando cuidados.
La cuarentena implica un desafío para todos, pero en este contexto las obras sociales también tuvieron que improvisar sobre la marcha. En ello coinciden todos los entrevistados, que representan a tres de las grandes obras sociales de Tucumán (juntas suman más de 400.000 afiliados): son Fernando Avellaneda, interventor del Subsidio de Salud; José Gijena, director médico de Prensa, y Diego Silvera, presidente del directorio de Asunt.
Coincidencia y estrategias
Los tres concuerdan también en el hecho de que si hay una urgencia, los afiliados deben presentarse en las guardias de los sanatorios. Y en la estrategia de utilizar internet (correos y redes sociales) para estar lo más cerca posible de sus afiliados: desde autorizaciones de prácticas y chequeras hasta envío de recetas por WhatsApp. Todo con el mismo objetivo: lograr el “Quedate en casa”.
Qué sí y qué no
Las consultas, los estudios y las intervenciones de rutina y de control pueden esperar. Y las cirugías programadas, también, aseguran (y defienden) los tres.
“Si alguien tiene rotos los meniscos desde hace meses y quiere aprovechar la cuarentena para operarse, pues no va a poder. Tenemos que dirigir los recursos a lo que no puede esperar y pone en peligro la vida”, destacó Gijena. “Tenemos que equilibrar las necesidades de los pacientes con lo que nos permite la situación”, añadió Silvera.
En cambio, las estrategias varían al momento de atender las consultas médicas. Los consultorios propios, tanto de Prensa como de Asunt, están cerrados. Pero se buscan alternativas.
“Los afiliados pueden concurrir a los consultorios privados con orden de consulta que se genera en la página web de Asunt -informó Silvera- o a los de los sanatorios prestadores de la obra social (todos los de la Asociación de Clínicas y Sanatorios)”.
“Hemos implementado un servicio de teleconsultas con un equipo de médicos que va creciendo: ya hay a disposición de los afiliados, entre las 9 y las 18, seis médicos generalistas y cuatro pediatras que reciben consultas por WhatsApp”, informó Gijena.
“Habíamos propuesto al Colegio Médico el año pasado una plataforma para teleconsultas, pero, con diversos argumentos, nos dijeron que no -contó Avellaneda-. Ahora estamos armando una estructura que permita derivar las urgencias y atender a los pacientes con enfermedades crónicas. Uno de los modos es que se pongan en contacto telefónico con su médico de cabecera”. El profesional se comunicará con la obra social, que enviará recetas, chequeras y/o prácticas autorizadas. “Y para que puedan obtener el 40% de descuento habitual en los medicamentos ambulatorios, el médico puede mandar una foto de la receta por mail o por WhatsApp y el afiliado se presenta con ella en la farmacia más cercana”, agregó.







