Coronavirus: de qué sirve conocer el genoma de las cepas argentinas

Los datos ayudan a mejorar los diagnósticos locales y a proyectar una vacuna efectiva.

09 Abr 2020
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TEST. Entender los genomas locales optimiza la vigilancia epidemiológica.

“Un pequeño gran paso ante la pandemia de la covid-19”, así fue descripto el trabajo de un grupo de científicos del Instituto Malbrán. Esta semana, la institución logró secuenciar tres genomas completos del SARS-CoV-2 que circula en nuestro país, valiéndose de las muestras de tres pacientes que fueron diagnosticados con la enfermedad.

Aún con un camino incierto por delante, el hecho supone un avance para el conocimiento general del virus; tendiente a la prevención y al control nacional de la pandemia. “Es un logro importante porque, gracias a los análisis comparativos entre genomas (aislados en diferentes regiones), podemos estudiar la evolución del virus desde su aparición en China. Además de saber de dónde proviene y si sufrió mutaciones. Por ejemplo, si se volvió más agresivo y conduce a una forma más severa de la enfermedad”, comentó Elvira María Hebert, investigadora del Centro de Referencia para Lactobacilos Cerela-Conicet.

¿Cómo funciona el proceso? Para confrontar los datos se recurre a la plataforma internacional “Global Initiative on Sharing All Influenza Data” (Gisaid). Un sitio establecido previamente para la vigilancia de la gripe. Allí, cientos de científicos comparten los genomas del virus que registraron en sus estudios. A la fecha, hay 4.923 genomas disponibles y el número crece a diario.

Su secuenciación y estudios comparativos nos permite saber con qué virus presentes en el extranjero se relacionan los circulantes en Argentina.

Para la vacuna

Además de significar un grano de arena en el estudio de la epidemiología, la secuenciación del genoma de las distintas variedades de covid-19 influye en la creación de posibles estrategias de prevención.

El motivo es que facilita la búsqueda de las proteínas que harán de blanco terapéutico. “Lo bueno es que se pueden comparar las secuencias de todos estos virus para lograr que la vacuna sea efectiva en la población argentina. Siempre de acuerdo con los genomas que estén circulando en el territorio”, afirmó Hebert.

No obstante, la especialista hace una aclaración. “Para llegar a esa instancia hay que atravesar una serie de etapas. Entre ellas la fase clínica es crítica. Es decir, con la información que tenemos se puede diseñar vacunas, pero el cuello de botella está en la cuestión del tiempo. Primero hay que probar su efectividad en la generación de anticuerpos y cerciorarnos de que su efecto no sea tóxico o tenga reacciones secundarias indeseables”, agregó la bioquímica.

Kits de diagnóstico

Ayer, un grupo de científicos de la Fundación Pablo Cassará y del Conicet (en el Instituto de Ciencia y Tecnología César Milstein) logró avanzar en la creación de una nueva prueba de detección para pacientes con covid-19.

Si bien el proyecto se encuentra en su etapa inicial, la perspectiva es que los análisis puedan practicarse en forma ambulatoria. Sumado a que los resultados se obtendrían en apenas una hora. “Lo que hicimos fue adaptar un test pensado para el dengue. La tecnología se maneja a partir de los hisopados bucales y requiere solamente de la extracción del ARN”, indicó Santiago Werbajh, miembro de la unidad “Coronavirus-Covid-19” impulsada por el Ministerio de Ciencia, Tecnología e Innovación nacional.

Actualmente el equipo de testeo será llevado a una fase de “prueba de desempeño” en el Instituto Malbrán. De ser exitosos los análisis, la idea será registrada en la Administración Nacional de Medicamentos, Alimentos y Tecnología Médica (Anmat).

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