EL ADIÓS. Después de 14 años, la familia pudo velar a Pamela en su casa de Garmendia.
La familia de Pamela Laime era humilde. Mercedes Saldaño sólo tenía una foto de su hija. Una imagen de cuando era niña. Fue la misma que utilizó para que la buscaran. Fue la misma que mostró en una producción de LA GACETA y que permitió que el ex comisario Marcial Escobar la reconociera en una escena del crimen y, 14 años después de que se denunciara su desaparición, se supiera que la habían asesinado y que a su cuerpo lo habían arrojado a Ticucho, cerca de El Cadillal.
“Desde que desapareció, mi vida cambió para siempre. Nunca pude volver a dormir sin tomar una pastilla”, confesó. “La fiscala (Adriana) Giannoni me llamó un día para explicarme que no pudo hacer nada porque se habían cometido demasiados errores. La entendí, pero también comprendí que con plata se puede hacer cualquier cosa para tapar un crimen. Por eso, los pobres nunca tendremos justicia”, reflexionó.
MEMORIA. Cuadro de Solange para recordar a su madre asesinada.
En su perfil de WhatsApp, Saldaño tiene la imagen del mural que se pintó en la esquina de Ayacucho y General Paz. La obra fue realizada en 2014 por las artistas Virginia Vitale y “Kinga” Cáceres, con colaboración de estudiantes de la Facultad de Artes y de LuchArte. Sin embargo, la creación fue profanada en tiempos de elecciones. Los seguidores de los candidatos Juan Mamaní y Daniel Deiana pegaron en julio afiches anunciando su candidatura a concejal y a legislador, respectivamente. Pasaron tres años de ese acto de vandalismo y la propiedad donde se realizó el dibujo fue vendida. Al poco tiempo, comenzaron con una obra y la expresión artística fue destruida. “Servía para que cada persona que pase por esta pared recuerde que en Tucumán hay impunidad, que no hay justicia. Pero ni eso dejaron”, explicó.
La madre de Pamela reconoció que le inició un juicio al Estado por todas las negligencias cometidas en el caso de su hija. “Como no tenía plata para contratar un abogado, por la gestión de ‘Gallito’ Gutiérrez me cedieron al abogado de la comuna que no pudo hacer mucho en la causa penal. Después me avisó que podría haber una posibilidad de hacer otro juicio al Estado, pero el hombre se murió y no sé en que quedó la causa. Al mismo tiempo, los políticos de Garmendia me desalentaban y, como no tenía plata para pagar un profesional, todo quedó en la nada”, detalló.
La política también dividió a la familia de Pamela. Varios de los hermanos consiguieron algún beneficio de la comuna, pero cada vez que la madre de la víctima pretendía manifestarse para exigir justicia, aparecían las amenazas que les quitarían todo. “Fue una etapa muy dura y me tuve que ir a vivir a otra casa”, indicó.
Saldaño se apuró en aclarar que no quería hacerse millonaria, sino que se hiciera justicia por su hija y asegurarle el futuro a Solange por haberse quedado sin madre. “Ella, pobrecita, siempre supo la verdad, o al menos, lo que se conoce. Tiene 22 años y fue mamá hace dos. Está sola y trabaja en la cosecha del limón cuando hay trabajo. También se la rebusca, de vez en cuando, lavando ropa. Nunca tuvo ni siquiera un plan para vivir. La pelea todos los días para darle lo mejor a su hijo. Está repitiendo la historia de su mamá”, agregó.









