Desopilantes personajes poblaron los micro televisivos de Calliera

 la gaceta / foto de juan pablo sánchez noli la gaceta / foto de juan pablo sánchez noli LA GACETA / JUAN PABLO SÁNCHEZ NOLI
04 Marzo 2020

Dueño de un estilo desenfadado que estaba lejos de internarse en el terreno de la grosería, Donato Alberto Calliera demostraba cada día que el humor es una herramienta para pasar los tragos amargos.

Además de ser el autor de libros como “Vea amigo” o las obras de teatro “Reíd mortales” y “Humor Exprés”, el humorista dejó un legado creativo de pura raíz tucumana. Además de dedicarse a la gráfica, con sus viñetas en nuestro diario, también tuvo la oportunidad de realizar micros televisivos que se incluían cada día en los informativos y demostraban su incansable ritmo de trabajo.

En una entrevista de 2011, Calliera reveló a LA GACETA que la cantidad de personajes que había logrado componer a lo largo de su carrera, pudo ser posible gracias a las características de su querida provincia. Fue él quien, con ojo puntilloso, logró poner frente a las cámaras a políticos y personajes comunes bajo un manto de humorada apta para todo público.

El Hombre Invisible, Pepe Lupa, el “pay” Joao Colgao Do Palmeira, Perfecto Pérez Chabón, La Escuelita del 10, Las vecinas del barrio, Pasodoble de noticias y El Country de las Boleadoras, son sólo algunos ejemplos de la extensa lista.

Tres vecinas

Cuando las noticias consternaban con su crudeza a los tucumanos, el bloque de humor era un alivio para quienes pretendían ir a descansar con una sonrisa en el rostro. “¿No percibe en el aire olor a azufre? Ahí vienen las diabólicas Cuca, Palmira y Ruperta que le dan a la lengua en la vereda ahí junto a la puerta”, así arrancaba el micro de este trío explosivo de mujeres que no hacía más que representar a esa vecina que abre la puerta de su casa para estar al tanto de los movimientos barriales.

Desopilantes personajes poblaron los micro televisivos de Calliera LA GACETA / ENRIQUE GALÍNDEZ

Para los nostálgicos, un fragmento del desopilante monólogo sobre “Las vecinas del barrio”: “Siempre les echan la culpa a los perros. Que contagian enfermedades, que están llenos de pulgas... ¿Se acuerdan de la bebota que vive al frente? Ella decía que un caniche le había mordido el cuello... ¡Qué caniche ni macana! ¡Era uno de los tantos amigovios que tenía la loca esa!”.

El inolvidable “¡Podeme Cuca, podeme! llegó a formar parte de las conversaciones y “cargadas” familiares hasta el día de hoy.

Así como tenía la capacidad de reírse sobre las cotidianidades de la vida, la astucia para tratar con las cuestiones políticas era magistral. El sitio perfecto para desnudar la “inocencia” de los representantes del pueblo era “La escuelita del 10”. Funcionarios provinciales, deportistas y artistas famosos eran los protagonistas de las clases donde Calliera solía exponerlos con sus preguntas y planteos.

“Ahora veamos si han estudiado: ¿alumno Amaya, cómo se soluciona el caos que hay en el tránsito? - Vamos a erradicar todos los colectivos señorita - Y yo creo que usted debería erradicar algunos funcionarios y asesores que tiene la municipalidad”.

Entre los personajes inolvidables figura Perfecto Pérez Chabón: el poeta del balón. En medio de un partido amistoso entre el gobierno oficialista y el opositor, Pérez Chabón no dudaba en recitar algún eslógan publicitario: “Con bigote o sin bigote, ¡qué bien se lo ve al gobierno de José (Alperovich)!” o “Porque tiene los patitos en fila y porque tiene polenta, ¡Lilita Carrió, la nueva presidenta!”.

Desopilantes personajes poblaron los micro televisivos de Calliera LA GACETA / OSCAR FERRONATO

También, entre los sobresalientes, se cuenta al comentarista Pepe Buchón y al locutor de ATC (Acullico Televisora Color) Washington Douglas Mamaní, “el periodista envidiado por los bolivianos y admirado por las bolivianas”. Con acento del altiplano, Mamaní presentaba su hilarante “taquirari de noticias”.

Telenovela rural

En el Country Las Boleadoras, “la telenovela rural más popular y nacional de todos los tiempos”, protagonizada por Adefesio Paredes y su hijo Nosocomio, sucedían los diálogos más esperados por grandes y chicos en la sobremesa. Una mezcla de ingenuidad y picardía en cada charla de padre e hijo eran el mero reflejo de lo que sucedía en la vida real. “-¡M’ijo lo veo nervioso y agitao!, -Es que voy a buscar trabajo Tata, -Cuidao m’ijo, yo le aconsejaría que comience con algo liviano como ser aspirante a ñoqui, concejal o senador”, era uno de los consejos que Adefesio le daba a su hijo.

El humorista tucumano también supo elaborar monólogos que trascendían las fronteras, como en el caso del “pay” Joao Colgao Do Palmeira. Un muñequito a pilas, de un brasileño que bailaba al ritmo del samba, era un elemento recurrente que acompañaba al monologuista. “El traicionero está aquí: San Joao de la Caipirinha -muñeco que danza-, no voy a decir hermano pare de sufrir sino hermano ¡siga sufriendo, siga sufriendo!”, era una de las frases recurrentes del consejero.

Acompañado de algún instrumento con sonido, como el “boluguero” o el San Joao de la Caipirinha, Calliera siempre supo darle un toque especial a cada puesta en escena para sacar sonrisas a los televidentes.

“Ve amigo, la salud es lo primero. No piense más y haga sonar el boluguero”, así se despedía el humorista que conquistó el corazón de los tucumanos. (Producción periodística: Milagro Molina)

Definiciones

"Humor: no soluciona nada, pero hace más fácil la vida. Es como una bolsita con manija: sirve para llevar mejor los problemas pero no los soluciona".

"Mercenarios: son los únicos soldados que saben por qué van a la guerra".

"La TV: es un excelente vehículo cultural, sólo que en vez de traer la cultura, se la lleva".

"La mayor ventaja de ser joven es que no hace falta experiencia ni antigüedad".

"Héroe: se le dice al tipo que no supo agacharse a tiempo".

"Alguien dijo que todo hombre debe hacer tres cosas en la vida: escribir un libro, tener un hijo y plantar un árbol. Pero uno como yo, que llegó al humor de la mano del escepticismo, se pregunta: “¿Para qué? Si al libro no lo lee nadie, el hijo no te hace caso, y al árbol lo orinan los perros”.

"Si los argentinos tuviéramos la tecnología de los norteamericanos, la organización de los alemanes y la paciencia de los chinos… seríamos japoneses".

El Quijote de la Pampa

En un lugar de Argentina de cuyo nombre no quiero acordarme, el hidalgo caballero don Quijote de la Pampa salió en busca de aventuras con Sancho Panza y Rocinante. No llegaron lejos. Todos los caminos estaban cortados por piqueteros. El Caballero de la Triste Figura se quedó para siempre en su rancho mirando el horizonte, imaginando hazañas que jamás podría emprender.

El inmortal

El náufrago nadó desesperado hasta la brevísima isla. Y allí, bajo una escuálida palmera, se quedó solo para siempre mirando el mar. Jamás imaginó que sería inmortalizado por una interminable legión de dibujantes humorísticos.

Adivinanza

¿Quién es el único que sigue pagando cuota de algo que ya no posee? El divorciado.

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