El sudeste, cada vez más poblado por esteros

Una organización ambientalista advierte sobre la posibilidad de que el sudeste tucumano se convierta en un estero si nadie aborda el tema de las crecientes. Mientras los Gobiernos provincial y nacional prometen una gran obra para solucionar el problema, los habitantes expresan su fastidio y frustración.

29 Feb 2020 Por Rodolfo Casen
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DESPUÉS DE LA TORMENTA. Los alrededores de la ruta 157 en el tramo Palomino y Atahona, anegados por el agua luego de que lluvias torrenciales. la gaceta / fotos de Osvaldo Ripoll la gaceta / fotos de Osvaldo Ripoll

La deforestación descontrolada, la colmatación de cauces y la destrucción y los desvíos de acequias y canales de desagües. Estos son algunos de los factores que en los tiempos de lluvias generan el desmadre de ríos y que masas líquidas furiosas bajen descontroladas desde las serranías destruyendo caminos y todo lo que encuentran a su paso.

En consecuencia, anteayer el ministro de Obras Públicas Gabriel Katopodis y el gobernador Juan Manzur acordaron reformular los convenios por U$S 20 millones suscriptos entre la Nación y la Provincia para hacer obras contra inundaciones en La Madrid y sus alrededores. “Vinimos a definir cuáles son las prioridades de la Provincia de Tucumán en materia de infraestructura y obra pública”, le dijo Katopodis a LA GACETA después de presentar una lista de 16 obras previstas, donde aparece la de La Madrid.

“No hay una política”

Sin embargo, mientras tanto el drama continuará amenazando la seguridad de las poblaciones desperdigadas en las márgenes de las cuencas hídricas del interior de la provincia. Y puede recrudecer si persiste la falta de control de la tala indiscriminada y de obras de dragados en los ríos, según advirtió la Comisión de Prevención y Emergencia de Concepción (Copeco). Se trata de una organización ambientalista dedicada a estudiar el impacto de los fenómenos climatológicos que afectan el sur tucumano.

En el mismo sentido se vienen pronunciando pobladores damnificados y dirigentes vecinales. “Hay pueblos que desaparecieron y otros condenados a correr la misma suerte si seguimos sin abordar a fondo los problemas que hacen cada vez más peligrosas a las crecientes de los ríos. Todo el sudeste puede llegar a convertirse en un estero”, observó Ramón Arias, dirigente de la institución. “Definitivamente no hay una política articulada entre las distintas áreas de Gobierno que nos lleve a pensar que las inundaciones van a dejar de ser una pesadilla. Por ejemplo, se sigue con la tala indiscriminada en el pedemonte con fines agrícolas”, denunció.

Reveló que hace pocas semanas se desmontaron al oeste de Alberdi unas 1.200 hectáreas. “A esa ciudad las crecientes no le dan respiro. Son miles de vecinos que las padecen todos los años. Y sin embargo nadie hace nada por frenar la depredación forestal”, añadió. Arias consideró que las direcciones de Recursos Forestales, de Recursos Hídricos y de Medio Ambiente de la Provincia, entre otras dependencias estatales, deben trabajar en proyectos en común que atiendan la problemática de las inundaciones en su conjunto. “Se trabaja a media y por estancos separados”, aseguró. “Los ríos están colmatados y algunos fuera de cauce. Hay que dragarlos, darles profundidad y escurrimiento”, completó.

Pueblos que desaparecen

Esquina y Sud de Lazarte, al este de Monteagudo, son poblaciones que desaparecieron en los últimos años. El río Chico se abrió y terminó por tapar esos lugares. Cientos de vecinos se vieron obligados a abandonar sus casas y trasladarse a otras comunidades. Los parajes en cuestión ahora son un espejo de agua del que despuntan algunas construcciones aún en pie. Son los últimos vestigios de esos asentamientos.

La gente de Niogasta, más al oeste, teme también terminar expulsada de ahí por las aguas del Chico. “Aquí a veces se viene a trabajar en el cauce, pero con una máquina que hace poca cosa. La obra no nos brinda seguridad. El agua se nos viene encima cada tanto. Esto lo venimos padeciendo desde hace años. Menos mal que ahora no llueve tanto”, comentó Marcelo Morán.

EXPULSADOS. Dos vecinos damnificados de Alberdi trasladan un colchón. la gaceta / fotos de Osvaldo Ripoll

En la Villa de Chicligasta (Simoca), el Gastona y el río Salí son ahora una verdadera amenaza para el pueblo. Las casas con pilotes pintan ya un paisaje propio de las regiones con esteros. “Aquí hay que trabajar los ríos Gastona y Salí. Tengo un proyecto para arreglar ambos cauces. La solución al problema de desborde que padecemos fue una de las propuestas de campaña que hice. Y la voy a gestionar hasta hacerla”, aseguró Mario Castro, comisionado comunal de Villa Chicligasta. “La colmatación del Salí es tal que la profundidad del cauce debe ser de un metro”, comentó.

Esperanzas renacidas

En La Madrid, pueblo amenazado por las aguas de los ríos Marapa y San Francisco, las expectativas sobre una solución definitiva a las recurrentes inundaciones que padece residen en un proyecto elaborado por la Comisión de Emergencia de la Legislatura. Las obras previstas, estudiadas y diseñadas por profesionales de la Universidad Nacional de Tucumán, alcanzan un presupuesto de U$S 12,5 millones, que se espera que sea financiado por el Banco Interamericano de Desarrollo.

Las esperanzas de concreción de los trabajos, que abordan las cuencas del San Francisco y el Marapa, renacieron con el anuncio del titular de la Unidad Norte Grande, Sisto Terán. Según Héctor Soria Chanta, comisionado comunal del lugar, la Nación avanza con la solicitud del crédito y figura entre las obras de infraestructura que serán reactivadas. “Uno vive aquí con el Jesús en la boca cada vez que llueve. Y añora un día vivir tranquilo sin el riesgo de desborde del Marapa. Nos prometieron obras que esperamos que se concreten. Que no terminen en promesas”, imploró la vecina Liliana Zelaya.

Pero no solo la colmatación de los ríos es una amenaza para los antiguos pobladores del sudeste tucumano, sino que también lo es la del lago del dique El Frontal. “La represa tiene cada vez menos capacidad de recepción de las aguas que bajan de nuestra provincia. Y es porque su piso se eleva con los sedimentos. De modo que es un tema que necesariamente debe ser estudiado. De lo contrario los esteros avanzarán hasta la ruta nacional 157”. concluyó el referente ambientalista Arias.

Otra etapa

Por un nuevo tramo del canal San Luis

Según datos oficiales del Plan Belgrano, la obra del canal San Luis de Yerba Buena se encuentra ejecutada al 90% y ya cuenta con una inversión de más de $ 1.000 millones. Sin embargo, en el anuncio que hicieron anteayer el gobernador, Juan Manzur, y el ministro Gabriel Katopodis, incluyeron la finalización de ese canal por un costo U$S 17 millones, que en pesos da una cifra similar a lo ya ejecutado.

Ante la consulta de LA GACETA, fuentes de la Municipalidad de Yerba Buena aclararon que la obra mencionada en el listado no tiene que ver con la ya ejecutada, sino que corresponde a la proyección de un nuevo tramo. Este comprendería, en principio, desde la desembocadura de la calle San Luis hasta el canal Sur. Otra alternativa consiste en un canal hasta el arroyo Manantial, aunque aún no hay definiciones.

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