El “Santo” respira aires nuevos

19 Ene 2020 Por Camila Carceller

Se los ve amigos, se los ve disfrutarlo, se los ve compañeros y sobre todo, se los ve como equipo. En plena pretemporada, los aires son otros para el plantel “santo”.

Ya pasaron casi dos años de aquel 2018 tenso, en el que pisaron La Ciudadela varios técnicos, figuras dejaron de vestir la camiseta y la incertidumbre y falta de horizonte ganaron lugar.

Más allá de lo que pase dentro del campo de juego, del apoyo, la definición de un penal o una jugada magistral de gol, la temperatura de un equipo se mide en el vestuario. Ese termómetro imperceptible, receptor de disconformidades, de malas caras y de alejamientos, marca el estado del equipo que a la larga lo plasma en el desempeño.

PELIGRO DE GOL. Lucas González, Luciano Pons y Gonzalo Rodríguez.

Esa incomodidad interna con la que San Martín logró ganar un Clásico, se acrecentó puertas adentro durante al menos la segunda mitad de ese año, y la frutilla del postre fue el descenso. Un mal que hoy podemos decir que fue para mejor.

San Martín cerró bien el año, en Primera Nacional. Más allá de lo futbolístico, al equipo se lo vio más consolidado, se vio compañerismo, y con altibajos, quedó claro el objetivo. Esa relación humana que sufrió cambios y una depuración en los jugadores que se mantienen de aquella época, y recién ahora se puede decir que esa “energía renovada” que fluía en el vestuario rojiblanco es sincera y persistente.

Se nota en persona, se plasma en los entrenamientos y se expone en las redes sociales de cada uno de ellos que últimamente resaltan más aún los momentos compartidos entre jugadores del equipo. En ese sentido, el viaje a Jujuy se convirtió en el paisaje predilecto. Ahora, las caras de las fotos son otras.

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