Los hermanos “Pocho” y Carlos Cruz se convirtieron en sinónimo de radio en los Valles

FM Calchaquí (101.1) nació en una casa de Los Cuartos gracias a dos pioneros deseosos de poner música y palabras a la vida del pueblo.

03 Ene 2020 Por Irene Benito
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PIONEROS. Carlos y Raúl Héctor “Pocho” Cruz posan al frente del local donde funciona actualmente la radio que crearon hace 30 años.

Ellos no recuerdan exactamente cuándo fue la primera transmisión, pero tuvieron la precaución de guardar la serie de fotografías que fija el hecho. 

En esas imágenes aparece un irreconocible Raúl Héctor Cruz (alias “Pocho”), micrófono en mano, con el gesto propio de quien da un discurso de inauguración. Lo rodean otros protagonistas de Tafí del Valle, como un jovencísimo Jorge Yapura Astorga, varias veces intendente. Daniel Sánchez ya está posicionado como operador, conductor y lo que la emisora precise. 

Carlos Cruz, el dueño de la casa de Los Cuartos donde sucede este acontecimiento, no consta en las fotos: se calcula que fue quien las sacó o bien que en ese momento andaba recorriendo el pueblo para comprobar hasta dónde llegaba la señal de la primera estación de radio hecha por y para los habitantes del valle.

Estos inicios ocurrieron en algún momento entre la recuperación de la democracia y 1989, cuando la emisora pasó al dominio de la Municipalidad tafinista con el nombre de FM Calchaquí (101.1), donde funciona en un estudio muy bien acondicionado. 

Los Cruz la vendieron al Estado hace 30 años, pero todavía son dueños de las memorias fundacionales del medio de comunicación predilecto de su comunidad. Sentados en la entrada de la Casa del Turista (Dirección de Turismo) y ajenos a los festejos de 2020, los hermanos se acuerdan de que el emprendimiento comenzó de casualidad, cuando el ex intendente Gonzalo Paz los recomendó para la instalación de la repetidora de Canal 10. 

La referencia del año 83 también llega por accidente: “Pocho” Cruz (a los 73 reclama ser identificado por su apodo) relaciona ese período con la crecida del río Blanquito que “lo dejó desnudo y a los gritos, como Tarzán”. Él perdió sus posesiones, mas la reparación llegó ahí nomás con el trabajo que lo depositó en la radiodifusión.

El facilitador de ese proyecto tiene nombre y apellido: Alberto Martínez. “Este señor era de Concepción y necesitaba poner la antena de Canal 10. Llega a Tafí, se va a la estación de servicio de Paz y pide que le recomienden obreros. 

Paz le contesta que sólo había dos audaces: Carlos y ‘Pocho’ Cruz. Y entonces va este hombre y nos contrata”, explica Carlos Cruz, que tiene 65 años aunque parece de menos. En esa época no existía la posibilidad de alimentar la repetidora con la línea de la corriente eléctrica, sino que había que usar un grupo electrógeno colocado en el cerro cuyas baterías debían ser recargadas una vez por semana. 

Los hermanos subían con combustible y los reclamos de los televidentes, que les atribuían a ellos los problemas de la señal. “‘Ustedes tienen la culpa’, nos decían”, evoca “Pocho” Cruz y se ríe.

Había que entender el malestar de la gente: en esa época la vinculación de los vallistos con el resto del mundo dependía del único canal en blanco y negro que captaban; de las radios AM (LV 7 y LV 12), y de LA GACETA, que llegaba hacia el mediodía siempre que el camino lo permitiese. “No había nada más”, enfatiza Carlos Cruz. 

“El aire estaba limpio por eso nosotros pudimos abrir la radio con un transmisor de un vatio de potencia: hoy necesitan 500”, añade.

El asunto es que, tras concretar la misión de la repetidora de Canal 10 (se ve por el canal 4), Martínez entusiasmó a los hermanos con la posibilidad de armar la FM, que se ponía de moda en el país. 

En este punto hay que decir que los Cruz eran destinatarios naturales de una propuesta de esa clase: tenían un taller de mecánica y de electricidad, y conocían el negocio de la música. Sucede que su familia es propietaria de “La Kañada”, local bailable legendario de Tafí que abrió hace cosa de siete décadas con el nombre de “Lágrimas del Indio”, y, por ello, disponían de consolas, micrófonos, bandejas y colecciones de discos de vinilos. 

“Este hombre (Martínez) nos vendió el equipo para transmitir: ‘paguen como puedan’, nos dijo. A nosotros nos interesaba travesear, no la plata”, afirma Carlos Cruz.

Corrió la bolilla

“La fecha no corría (importaba)... La cosa era hacer”, comenta “Pocho” Cruz, que también fue el primer bombero de Tafí y sólo se arrepiente de haber sido político porque, según relata, los nervios no son para él -lo detuvieron durante la dictadura y, luego, se desempeñó como edil y funcionario-. 

Los hermanos se encienden cuando cuentan que recorrían la zona para averiguar hasta dónde llegaba FM Tafí, denominación original de la estación (siempre en el 101.1 del dial). No abundaban los receptores para las ondas de la frecuencia modulada por eso era un triunfo, por ejemplo, encontrar que la señal “entraba” en la hostería de FEIA, de El Mollar.

La radio tenía como sede una pieza de la vivienda de Los Cuartos de Carlos Cruz a la que le habían adicionado una antena y todo salía del bolsillo de los hermanos. Allí pasaba el día Daniel Sánchez quien, gracias a esta aventura, encontró su vocación de locutor. “Sólo comía sándwiches… hacía todo, desde leer las noticias hasta barrer la casa”, ilustra “Pocho” Cruz. Pronto se sumó Héctor Chaile con los comentarios deportivos, en especial sobre el fútbol tafinisto. 

“Empezó a correr la bolilla y la gente nos sintonizó. Nos sentíamos bien con tan sólo saber que nos escuchaban y que éramos los primeros”, dice Carlos Cruz.

La FM pronto se convirtió en una distribuidora de “avisos parroquiales” y en el medio a partir del cual el pueblo se enteraba de lo que les pasaba a sus integrantes. 

Sánchez y Chaile se engancharon con su rol, y, con el tiempo, se erigieron en los locutores “oficiales” de la zona: juntos conducen el programa matinal de la Calchaquí y sus voces todavía animan la Fiesta del Queso. El proyecto se arraigaba en la vida de los oyentes, pero no despegaba en lo comercial. Carlos Cruz acota que los tenderos se resistían a hacer publicidad porque no entendían los beneficios de esa inversión. 

La falta de ingresos obligó a parar la radio un rato. En ese paréntesis, Carlos Cruz se llevó el transmisor a Las Termas de Río Hondo, donde tampoco había FM, apuesta que le permitió “salvar la temporada”.

A duras penas, los hermanos se las ingeniaban para “salir al aire” en Tafí hasta que, a fines de los 80, concretaron la transferencia a la Municipalidad. “No la podíamos mantener. Hicimos la ordenanza con el apoyo del intendente Yapura Astorga”, explica “Pocho” Cruz, que en aquel momento era concejal. 

Desde el sitio donde se desarrolla la entrevista, en la peatonal Los Faroles, se divisan las antenas de la 101.1: es 1 de enero y la emisora trabaja a pleno, como si todo pudiese cesar en este feriado, menos la radio.

Los pioneros se regocijan con el destino de su obra. Son dos de nueve hermanos: la mamá vive y exhibe 94 años despejados de arrugas. Ellos adjudican la longevidad y salud familiar a la buena alimentación que tuvieron porque de chicos bebieron leche ordeñada por ellos mismos. 

“Pocho” Cruz todavía no se retiró del taller y, si bien no se define como un hombre realizado, sus palabras lo sugieren: dice que hoy se acuesta cuando tiene sueño y se levanta cuando se le pasa. Carlos Cruz sigue trabajando en el alumbrado público municipal y con los equipos de sonido. Ambos vivieron en Buenos Aires y volvieron convencidos de que en ninguna parte se está como en Tafí. 

Tras pensarlo unos segundos consideran que la experiencia con la FM les dio la oportunidad de conocer la idiosincrasia de su gente. “Descubrimos que somos muy localistas: el mollaristo escucha su radio y los tafinistos escuchamos la nuestra”, manifiestan. Explican que así se enteran de quién se murió, de quién se enfermó y de quiénes se casaron. “La radio era una necesidad y pudimos conectarnos”, resumen los Cruz.

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