Diseñadoras, artesanas y una empresa textil brasileña logran una singular colección

Josefina Luna creó una colección cápsula que fusiona la identidad del denim, el diseño contemporáneo y los saberes ancestrales.

30 Dic 2019 Por Florencia Bringas
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LA COLECCIÓN. Incluye morrales, cinturones, chalinas, monos y ponchos.

Como en veredas opuestas, lo artesanal y lo industrial tienen círculos de acción que operan de formas distintas. Y con estas diferencias, se logró construir una distancia que no permitiría la retroalimentación entre las diferentes técnicas, visiones y saberes que generó la artesanía a lo largo del tiempo en nuestro territorio común. Eso es lo que impulsó a la diseñadora Josefina Luna a crear una colección cápsula que une esas diferencias y las traduce en prendas únicas.

El proyecto “Fibra” buscó vincular elementos de uno y otro campo para construir un producto final que fusione la identidad del denim, con los saberes artesanales y la identidad cultural del diseño tucumano contemporáneo. Y con esa fusión, adentrarse en la experimentación del vínculo que en el rubro textil existe entre los métodos de fabricación a gran escala, los de producción manual y la investigación de un textil que en su desarrollo sea lo más sustentable posible.

Por ello usó materia prima y productos ecológicos y amigables, como el algodón crudo y suavizante de semillas (cupuacu). “Observando esta realidad creímos en la idea de apoyarnos entre los participantes del proyecto para generar herramientas comunes”, explicó Luna.

Las partes involucradas son EnReDando, que gestionó el proyecto con un enfoque en generar impacto social e innovación, a través de su plataforma web; Josefina Luna, como diseñadora representante de una creación que explora las variables entre la sustentabilidad, la cultura y la identidad; y Santista, como fabricante de denim líder en Argentina (es una empresa brasileña, con sede en Tucumán). Todos los pasos fueron llevados a cabo por manos de artesanos del NOA que trabajaron la materia prima.

Por otra parte, el proyecto involucró en la tejeduría a Tinku Kamayu (Reunidas para trabajar). Se trata de una cooperativa de artesanas hiladoras y tejedoras de Santa María de Catamarca que vienen trabajando desde hace más de 15 años preservando técnicas ancestrales de hilado y de tejido.

También participó Ohuanta, con un textil realizado por una artesana tejedora de una localidad del interior de Tucumán, que con su telar semi industrial intenta crear nuevas propuestas. Por último, se experimentó con la técnica de la randa a para crear un tercer textil de la mano de una randera del El Cercado. La intención fue incorporar una técnica típica de nuestra provincia y que la caracterice.

La dinámica del proyecto tuvo foco en la cultura regional, la sustentabilidad y la fusión de lo artesanal con lo industrial. Para eso desde Santista se entregaron hilados específicos del rubro denim y suavizante biodegradable para terminar el tejido.

Los hilados fueron tejidos por los artesanos, en base a un desarrollo creado por Luna. Como resultado se obtuvieron textiles que fusionan el trabajo identitario de cada una de las partes. Además de productos de diseño, como un mono, morrales, chalinas y los tradicionales ponchos.

“Con este proyecto se busca apoyar el diseño de autor, preservando los valores del territorio y las técnicas sustentables. Son productos diferenciados, únicos. Confeccionados de manera artesanal, que crean una diferencia con lo industrial”, añadió la diseñadora tucumana.

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