Movilidad urbana: “Hay un millón de motos contra una decena de monopatines”

El municipio capitalino pretende regular el uso de monopatines. Un usuario observa temas más urgentes y un experto pide discusión pública.

19 Dic 2019 Por Hernán Miranda
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UNA IMAGEN CADA VEZ MÁS HABITUAL. Si bien aún son pocos en Tucumán, el uso del monopatín crece.

Todas las mañanas Federico Castellote, de 40 años, viaja desde su casa de Los Nogales hasta la periferia de la capital, donde deja su camioneta para subirse a su monopatín eléctrico. “En el centro ando mucho más rápido que los automovilistas y me ahorro la cochera -contó-. En distancias cortas tiene un montón de ventajas en relación con cualquier otro medio de transporte”.

Castelotte y el puñado de personas que también usa estos monopatines en San Miguel de Tucumán tuvieron que apretar los frenos ayer. El subdirector municipal de Tránsito, Enrique Romero, anunció que deberán sacar una licencia de conducir y estarán obligados a circular con casco.

Si bien Romero declaró que la regulación surgirá de un decreto municipal, también aclaró que ella no debería cubrir el vacío legal y que es tarea del Concejo Deliberante incluir estos vehículos en el Código de Tránsito. De hecho, Claudio Artaza Saade, de la Fundación Alerta en el Camino, advirtió que esta y otras medidas de seguridad vial se han tomado sin ninguna discusión previa. “Yo, que pertenezco a una ONG que se dedica a este tema, no estaba enterado de la decisión. ¿Después de qué deliberación se la tomó? Hasta donde sé, no se llamó a nadie. No hay ningún tipo de mesa de discusión”, lamentó.

El caso de Buenos Aires

Aunque estos monopatines recién aparecen en Tucumán, desde hace alrededor de un año su uso se ha hecho cada vez más común en la Ciudad de Buenos Aires. Para atender el hueco normativo que existía, en mayo la Legislatura porteña sancionó una ley que incorpora la figura de “dispositivo de movilidad personal” y regula la actividad. En Buenos Aires, los usuarios de monopatín no necesitan licencia pero tienen que usar casco y chaleco reflectivo y no pueden acelerar a más de 25 kilómetros por hora. Además, los dispositivos deben contar con bocina, frenos y luces.

Sin embargo, esta norma no fue bien recibida por los expertos de Luchemos por la Vida, que consideran que los monopatines son inestables, poco visibles y silenciosos. “Circulan a velocidades considerables (25 a 30 km/h) por todas partes: por las veredas entre peatones, por la calzada y en las ciclovías. Los monopatines eléctricos son vulnerables y muy peligrosos para sí y para los demás, especialmente para los peatones”, asevera un comunicado de la reconocida asociación civil.

En cualquier caso, estos dispositivos parecen haber llegado a Buenos Aires para quedarse: ya hay tres apps que brindan el servicio de alquiler de monopatines eléctricos. Y las unidades no se encuentran ancladas en estaciones, sino que los porteños las encuentran en las veredas de cualquier calle de la ciudad.

Familias en moto

Si en Buenos Aires hay cada vez más monopatines eléctricos, en Tucumán todavía son una rareza. Castellote opinó que, por lo tanto, hay problemas más urgentes que este. “Si queremos regular para dar mayor funcionalidad, para evitar accidentes, me parece fantástico. Pero hay un millón de motos versus una decena de monopatines. Hay muchas motos que no tienen frenos, que no tienen documentación, que están sin luces. Seguimos con familias arriba de la moto, con tres chicos y un matrimonio arriba de la moto”, alertó.

¿Ecológicos?

Por otra parte, Artaza Saade destacó que estos dispositivos ofrecen una forma de movilidad más económica y sustentable. “En apariencia son menos peligrosos que otros vehículos, pero habría que comparar con estadísticas. Aunque sí me parece que habría que incentivar este tipo de vehículo por una cuestión ecológica”, rescató.

También Castellote destacó que, según él, los monopatines eléctricos no contaminan. Sin embargo, existe cierta discusión científica acerca de esto. En un artículo de la Environmental Research Letters al que accedió este diario, Joseph Hollingsworth, de la North Carolina State University, siguió la huella ambiental de estos dispositivos y encontró que producen aproximadamente la mitad de las emisiones de un auto estándar debido a las materias primas y el proceso de fabricación.

Sea como sea, Castellote continuará moviéndose en su monopatín eléctronico. “Lo tengo hace dos meses y estoy muy contento -transmitió-. Es divertido: la gente lo ve como una novedad, cuando paro en una esquina te miran, te preguntan cuánto cuesta, cosas así”. No son tan baratos: en Mercado Libre van desde los $ 15.000 hasta los $ 500.000.

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