Ya hay 4.300 preinscriptos a Medicina para 2020

Los docentes de la carrera se reunieron para conversar sobre la nueva etapa con las autoridades de la Facultad.

17 Dic 2019 Por Hernán Miranda
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PASILLOS. El servicio de emergencias del hospital Padilla. Los profesores temen que los alumnos se hacinen allí.

Aún quedan 19 días hábiles para preinscribirse en el ingreso a la carrera de médico y los aspirantes ya superan en más de 1.000 a los 3.277 de 2019. La Dirección de Informática de la Facultad de Medicina de la Universidad Nacional de Tucumán (UNT) reveló que ayer a las 15 había 4.337 preinscriptos al examen de admisión sin cupo, que se aprobará con 60 puntos. Entretanto, las autoridades de la Facultad no han perdido el tiempo y han creado dos comisiones para revisar las pautas actuales de esa evaluación y del curso de nivelación gratuito que brinda la institución.

Ayer por la mañana los docentes de Medicina se reunieron en el Aula Dalma de su facultad para transmitirles sus inquietudes a las autoridades y debatir qué medidas de urgencia tomarán para dominar la gran cantidad de nuevos alumnos que esperan que resulte de la eliminación del cupo de ingreso. En los pasillos del edificio de Lamadrid al 875 predominaban las caras largas: la resolución que el Consejo Superior de la UNT tomó hace un semana todavía impacta en el ánimo de los profesores y sus alumnos. Un malestar que puso en palabras después del encuentro la subsecretaria académica de la Facultad, Juana Abarza: “yo estoy muy preocupada, siento frustración. No sabemos cómo vamos a hacer con los pacientes, con la infraestructura. ¡Si ya estamos dando clases en los pasillos! ¿Qué vamos a hacer ahora ante la masividad? No sé, no sé. El próximo año habrá un piso de 60 puntos: ¿qué hacemos con un piso de 60? Si este año habrían entrado más de 700 si hubiera habido un piso de 60”.

¿Sin promedio?

De las dos horas de discusión entre más de 50 docentes surgieron dos decisiones. En primer lugar, la Facultad creó tres comisiones especiales: una elaborará una nueva propuesta de curso de nivelación; otra, las pautas del examen de ingreso, y la tercera adecuará la reforma del plan de estudios de 2021, que ya estaba en marcha, al nuevo escenario.

El decano Mateo Martínez anticipó que las decisiones que tome el Consejo Directivo a propuesta de las dos primeras comisiones se publicarán, a más tardar, el viernes 27 de diciembre. “No va a haber grandes modificaciones en los programas de las materias porque muchos chicos ya se están preparando -explicó-. Pero es posible que haya algún cambio de reglas: por ejemplo, dejar de considerar el promedio del secundario al calcular el puntaje”.

Además, Martínez subrayó que los aspirantes ya deberían tener los conocimientos que exige el ingreso: “quiero recordar que son contenidos obligatorios de la secundaria. O sea, el examen no hace más que ratificar lo que ellos ya deberían saber”.

Recursos escasos

Por otra parte, la vicedecana Liliana Tefaha advirtió sobre el número limitado de mobiliario y equipamiento didáctico con el que cuenta la Facultad. De acuerdo con ella, la carrera solo tiene tres materias teóricas puras: Antropología Médica, Bioética y Medicina Legal. “Después tenemos las materias del ciclo básico, que se dictan en gabinetes. En Anatomía, por ejemplo, no debe haber más de 12 alumnos por práctica a causa del método: se muestran en los preparados cadavéricos los distintos elementos anatómicos. Y en las materias en las que se usa microscopio, como Histología, los laboratorios tienen 15 microscopios”, describió.

Sin embargo, todavía más preocupan las asignaturas donde, además del profesor y los alumnos, actúa un tercer protagonista: el paciente. Ángel Uslenghi, profesor asociado de la cátedra de Salud Mental II, se mostró escéptico sobre la posibilidad de dictar esas materias: “aunque se pudiera acomodar el problema en los laboratorios, cuando se ingrese a la parte clínica todo se va a caer. Es imposible, no hay servicios que puedan absorber una masividad de alumnos de Medicina. Imagínense los hospitales con 1.000 alumnos caminando dentro”. En 26 materias de la carrera, incluida Salud Pública I, de primer año, entra en juego la relación médico paciente.

Menos obras

Junto al problema de los recursos materiales y humanos necesarios para la enseñanza marcha el de los fondos. Martínez anunció que el Rectorado recibirá un pedido de transferencia de recursos y que la Facultad cancelará obras previstas. “Nosotros teníamos un ambicioso programa de obras -lamentó-. Por ejemplo, habíamos planeado construir aulas en la Maternidad, donde no tenemos dónde dar clases. Pero ahora hay que hacer una redistribución financiera hacia las cátedras de primer año, porque no sabemos qué número de ingresantes va a arrojar el examen”.

¿Materias filtro?

Hoy la posibilidad de determinar el número de alumnos avanzados a través de un primer año muy complejo no entusiasma al Consejo Directivo. “Si en marzo -hipotetizó Uslenghi- tomáramos un examen imposible y en 2021 pusiéramos una materia filtro en el primer cuatrimestre, solucionaríamos el problema de una manera perversa: si hacés que el 80 % de los chicos quede boyando en primer año, como pasa en otras carreras, ponés a hibernar a una masa de jóvenes que no ingresan al mercado de trabajo ni estudian. Los transformás en ni-ni encubiertos”.

En 2018, 11 alumnos de Medicina sufrieron accidentes biológicos durante clases prácticas y corrieron riesgo de contagio de hepatitis o HIV. “Si eso sucede con cuatro o cinco alumnos por paciente -presagió Martínez- imagínense con 30 o 40 y un solo docente controlando que las cosas se hagan como corresponde”.

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