Historia: “No son ladrillos viejos; son registros de la creatividad humana”

07 Dic 2019 Por Hernán Miranda

El historiador Daniel Campi, director del Instituto Superior de Estudios Sociales (UNT-Conicet), observa que en Tucumán los procesos de patrimonialización sólo han valorado como un bien que merece ser preservado y puesto en valor al patrimonio arquitectónico asociado con la vida política y cultural de las élites: algunos edificios públicos e iglesias, el patrimonio arqueológico, el artístico y algunas expresiones de la cultura popular como las randas. “Han quedado fuera -lamenta- muchos otros edificios y elementos culturales que, a mi entender, deberían haber sido preservados porque también poseen o poseían un valor muy importante. Me refiero, por ejemplo, al patrimonio industrial: las naves de los ingenios azucareros tenían una interesante arquitectura y un potencial económico como lugares de radicación de nuevas industrias o de visitas turísticas, pero han sido desmanteladas. Y el patrimonio industrial no es sólo el edificio del ingenio, la chimenea y los cargaderos, sino también las viviendas de los trabajadores, los clubes, los sindicatos; es decir, todo el entramado social que surgía en torno a esta actividad agroindustrial”. 

EX MERCADO MUNICIPAL DE MONTEROS.- Se refuncionalizó y ahora alberga un bar. La construcción es de 1908.

- ¿Por qué no se valora ese patrimonio?

- Bueno, no es un defecto tucumano, no tenemos que avergonzarnos por esto. Se ha dado en todo el mundo. En Europa se valorizó sobre todo la obra de las grandes élites, los grandes palacios y las catedrales. En nuestro caso, la atención estuvo puesta en la Casa del Obispo Colombres y en los chalets; mientras tanto, se desmereció la Villa Obrera de Tafí Viejo o los barrios obreros de Lastenia, El Cuadro y Flor y Perfume, que también forman parte de nuestra historia y de nuestra identidad. Creo que una política de preservación del patrimonio debe comprender las creaciones de todos los sectores sociales. Pero aquí no hemos desarrollado la sensibilidad suficiente para valorar los monumentos que no pertenecieron a las élites. Cosa que sí lograron Inglaterra y Francia, por ejemplo, donde en las últimas décadas del siglo XX surgieron movimientos para salvar los símbolos arquitectónicos de la Revolución Industrial ante los procesos de desindustrialización.

antiguo ingenio san pablo.- En el antiguo chalet (derecha) se instaló una de las sedes de la Universidad de San Pablo-T.

- Pareciera que el crecimiento desordenado de las ciudades menoscaba el patrimonio arquitectónico. ¿Cómo observa ese problema?

- Bueno, no se puede preservar todo. Existen la propiedad privada y el respeto a esa propiedad y hay edificios a los que sus propietarios deciden darles un uso rentable. Pero en algunos casos sí es posible cuidar el patrimonio: cuando hay una sensibilidad generalizada, cuando la comunidad cree que algo debe ser preservado y se moviliza, el Estado puede asumir su puesta en valor. Pero lamentablemente en Tucumán el Estado ha abandonado incluso sus propios edificios.

EX ESTACIÓN DE VILLA MUÑECAS.- Una de las joyas perdidas de nuestro patrimonio. Terminó de desmoronarse en 2011.

- ¿Por ejemplo?

- Las estaciones ferroviarias no han sido preservadas. En el interior hay muchas que están totalmente deterioradas y que podrían ser puestas en valor transformándolas en centros de interpretación o centros culturales, por ejemplo. Y eso generaría mejores condiciones de vida para los habitantes y puntos dignos de visitar para quienes no vivimos allí. En ese sentido la puesta en valor del patrimonio arquitectónico, religioso, industrial, bibliográfico, etcétera, adquiere un valor económico, porque se puede articular con la industria que no contamina, que no hace ruido, con el turismo. Pero aquí hay elementos que sólo pueden hacerse a través de legislación, de las políticas públicas. Por eso la sociedad civil debe movilizarse, debe expresarse, porque los políticos solo tomarán iniciativas si perciben que se trata de un tema importante.

- Antes mencionó la cuestión de la identidad. ¿Qué dice un bien patrimonial acerca de una sociedad?

- Son símbolos de lo que una sociedad ha sido y de lo que en parte sigue siendo. A un habitante de una ciudad del interior de Tucumán, levantarse a la mañana y ver la chimenea de lo que fue un ingenio le permite saber que está en su lugar. Vivimos en el presente, pero el presente es de alguna manera una condensación del pasado. El presente es efímero y nos remite permanentemente al pasado, porque los rastros del pasado siempre están. Por ello es importante que sepamos sobre ellos. De lo contrario, vamos a pensar que el presente es un producto espontáneo, cuando en realidad lo que hoy somos tiene que ver con lo que fuimos, con procesos históricos que se expresan en las transformaciones sociales y del entorno humano.

ESCULTURA DE INGRESO AL CASINO.- Necesita ser sometida a un proceso de restauración.

- ¿Qué pierde una comunidad cuando pierde parte de su patrimonio?

- Pierde su cultura y, en consecuencia, pierde sus capacidades de sentir y pensar. Cuando no tenemos conciencia de la historicidad de las cosas y de que el hoy está relacionado con el ayer, tenemos razonamientos simplistas, elementales. Mirar y estudiar el devenir histórico sirve para promover el pensamiento y desarrollar sensibilidades, permite que los individuos encaren sus vidas con mejores herramientas intelectuales. Y también le resulta útil a la sociedad: cuando tengamos una sociedad más formada, con niveles de instrucción y cultura más elevados, sin duda eso se va a expresar en buenos resultados económicos, en una mayor calidad de vida para todos.

- ¿Qué tanto les afecta la pérdida del patrimonio a ustedes, los historiadores?

- Cuando a una biblioteca se le rompe un techo y sus libros quedan inutilizables por el agua, o cuando un edificio se derrumba y lo que hay allí queda destruido, se pierden registros de la actividad humana. No son papeles viejos, no son ladrillos viejos: son registros del ingenio, de la creatividad humana. Cuando los perdemos, cuando no los conservamos, nos quedamos con un territorio de nuestra historia que permanecerá siempre a oscuras.

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