Cuatro claves para cuidar el patrimonio en serio

07 Dic 2019 Por Guillermo Monti
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MERCADO DEL NORTE.- El municipio cuenta con un plan para recuperarlo, pero hasta el momento sólo se destaca por su alto nivel de deterioro.

El concepto asociado con el patrimonio es el de mala noticia, un clásico de la tucumanidad. Los expertos parecen bomberos que llegan tarde a apagar los incendios, siempre corriendo detrás de edificios que tambalean, negocios inmobiliarios programados a espaldas de la ley, descuidos, desidia y un sinfín de causales. La espuma informativa sube cada vez que la piqueta amenaza alguna joya del pasado provincial. A veces la advertencia llega a tiempo, a veces sólo queda el lamento ante los hechos consumados. Y a veces, como sucedió con el cine Parravicini, apenas hay margen para el dolor y el espanto.

El desafío de cambiar este paradigma marcado por la noticia nefasta de turno implica ocuparse del patrimonio desde otra perspectiva. La mirada integradora acerca de quién, cómo y por qué determina cuáles son los bienes culturales que merecen ser protegidos es un reclamo en el que se unen el historiador Daniel Campi (página 3) y el museólogo Eduardo Ribotta (página 6). Ambos coinciden en señalar la generosa cantidad y calidad de elementos que suelen quedar afuera de los listados a causa de la subjetividad del recorte que caracteriza las elecciones. Es una invitación a analizar el pasado -y el presente- desde una posición mucho más inclusiva y abarcadora, capaz de visibilizar hechos y actores del quehacer tucumano que no suelen formar parte de los relatos oficiales.

Otra pata, fundamental, es la planificación. A ella se refieron dos funcionarias, ambas arquitectas: Mercedes Aguirre (directora de Patrimonio del Ente Cultural, página 2) y Mónica Ailán (subdirectora de Planificación Municipal, página 8). Son miradas desde el Estado, siempre tan criticado; miradas realistas y conscientes de lo que puede y de lo que no puede hacerse, conocedoras de las reales posibilidades de financiamiento, de las trabas burocráticas, de los lobbies políticos y económicos. Sin planificación, que significa -nada menos- la decisión de cómo administrar nuestro patrimonio sin andar atajando penales, no hay cambio de paradigma posible.

Y también es imprescindible poner sobre la mesa el sentido común. O sea, resolver creativamente los conflictos de intereses y los derechos que asisten a los propietarios de un inmueble. Sentido común para entender -como en el caso de la Primera Confitería- que hay edificios, por más protegidos que figuren en un listado, que se caen irremediablemente a pedazos.

Eso sí: nada de esto servirá si la sociedad no se ocupa ni se preocupa por el tema. Porque no es cuestión de quejarse cuando se cae un edificio y al rato mirar para otro lado. Si los tucumanos no nos ponemos de acuerdo en esto -luchar orgullosamente por cuidar lo nuestro- no hay mucho más que hablar.

MERCADO DEL NORTE.- El municipio cuenta con un plan para recuperarlo, pero hasta el momento sólo se destaca por su alto nivel de deterioro.

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