En River y en Flamengo hay optimismo de cara a la gran final de la Libertadores

Los dos equipos pondrán toda su artillería el sábado.

PURA ALEGRÍA. Marcelo Gallardo se mostró sonriente al subirse al micro que trasladó a todo el plantel rumbo a Ezeiza, desde donde partió con rumbo a Lima. twitter@RiverPlate PURA ALEGRÍA. Marcelo Gallardo se mostró sonriente al subirse al micro que trasladó a todo el plantel rumbo a Ezeiza, desde donde partió con rumbo a Lima. [email protected]
20 Noviembre 2019

“Ojalá que volvamos todos felices”. Ese fue el mensaje de todo River y de Javier Pinola, a días de una nueva final de la Libertadores. El “Millonario” partió ayer a las siesta rumbo a Lima, donde arribó a la tarde-noche con el objetivo de conseguir la Copa por segundo año consecutivo.

En la salida del colectivo hacía el aeropuerto internacional de Ezeiza, con los 30 convocados, el cuerpo técnico y algunos dirigentes, a bordo, se pudo ver a sólo un puñado de hinchas, que fervorosamente cantaron por Marcelo Gallardo y por todo el plantel. La causa de tan poca convocatoria fue porque el micro no quiso demorar la salida, para poder cumplir con el cronograma de llegada que estipuló Conmebol.

El conjunto de Núñez realizará hoy en suelo peruano su primera práctica, mientras que muchos hinchas, con el objetivo de también estar presentes, ya iniciaron la travesía a Lima. En colectivos desde “El Monumental”, una caravana de fanáticos ya llegó a Córdoba, faltándole recorrer aún todo el norte argentino. Alrededor de 3.972 kilómetros es los que deben realizar, y 60 horas es lo que demorarán.

En lo estrictamente futbolístico, el “Muñeco” mantiene el hermetismo, aunque tendrá a todo el plantel disponible.

En las últimos entrenamientos Gallardo hizo algunos ensayos, en los que cambió el sistema táctico y algunos nombres. Paulo Díaz se sumó a la línea defensiva en lugar de Nicolás de la Cruz o de Exequiel Palacios, mientras que Lucas Martínez Quarta pasó a jugar más cerca de la zona de volantes.

Igualmente, el entrenador, va a a esperar a desarrollar los entrenamientos en Lima para confirmar el equipo que se conocerá, como es habitual, sólo un par de horas antes del inicio del partido ante Flamengo. El entrenador, que recuperó a Enzo Pérez tras el esguince en el hombro izquierdo que sufrió la semana pasada, puede echar mano a todas las alternativas tácticas que le dan jugadores como Lucas Pratto, Juan Fernando Quintero, Leonardo Ponzio e Ignacio Scocco, entre otros.

Por el lado de Flamengo, que está muy cerca de conseguir la liga local brasileña, la confianza por lograr la segunda Copa Libertadores en toda su historia está por las nubes. Una multitud colmó las calles de Río de Janeiro para despedir al plantel. La movilización de los hinchas “rubronegros” comenzó a la mañana en la puerta del predio “Ninho do Urubu”, mientras el plantel dirigido por el portugués Jorge Jesús realizaba su última práctica previa al viaje a Lima. Allí, miles de fanáticos armaron una fiesta en las calles a la espera de la salida del micro que iba a trasladar a la delegación del “Fla” al aeropuerto Galeao. Más cerca del mediodía, otra importante cantidad de hinchas se reunió en las inmediaciones de la estación aérea. El micro fue acompañado durante todo el largo trayecto (poco más de 50 kilómetros) del predio al aeropuerto por un “mar de rubro-negros”, tal como lo definió la cuenta oficial del club.

Los futbolistas, a través de las redes sociales, agradecieron el apoyo y publicaron fotos y videos desde adentro del micro.

El optimismo es tan grande en los hinchas del conjunto brasileño, que se observaron camisetas con la leyenda de “Flamengo Campeón”.

No quedan dudas, de que todas las miradas estarán en la final del sábado, a partir de las 17, en el estadio de Universitario. Allí se verá si River consigue el bicampeonato de América, o si Flamengo logra su segunda Libertadores luego de 38 años.

La lluvia no será un problema

Al contrario de lo que pasó en la final de la Copa Sudamericana, son casi nulas las posibilidades de que llueva el día del encuentro y se inunde el campo de juego, porque el clima de Lima es seco.

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