Los curiosos pedidos de los nuevos legisladores

Desde mobiliario a medida, pasando por cortinas diferentes y despachos especiales, los parlamentarios realizaron una serie de solicitudes al presidente del cuerpo, en medio de ciertas restricciones financieras en el sector público, producto de la situación económica de la Argentina.

17 Nov 2019
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LA TEMPORADA parlamentaria DE LAS “NOVEDADES”.- Todo cambio de mandato entre la provincia supone, en la transición que se da entre el período de Gobierno que termina y el que comienza, una serie de cambios irremediables en la Legislatura. Aunque desde 2006 se habilitaron las reelecciones consecutivas, hay parlamentarios que dejan sus bancas porque ya se desempeñaron durante dos gestiones seguidas, o porque no lograron los votos para repetir por otros cuatro años. Sus bancas, necesariamente, son ocupadas por nuevos parlamentarios que, como tales, traen consigo “novedades”. Estas se traducen, políticamente, en variaciones ideológicas y de ideosincracias que se trasuntan en proyectos de ley o en posturas personales en el recinto. Y, materialmente, se verifican en la aparición de colaboradores y asesores que antes no estaban. Este mes, sin embargo, la Presidencia de la Legislatura, a cargo del vicegobernador Osvaldo Jaldo, ha tenido que enfrentar una serie de solicitudes, por así llamarlas, “imprevistas”. Muchas de ellas, verdaderamente, desopilantes.

No solamente traerá sus propios proyectos, sino también sus propios muebles...- Un legislador peronista que acaba de acceder a un escaño parlamentario mediante un acople por la Sección I (la Capital), tramitó un pedido algo particular: pidió que la Legislatura retire del despacho que le fue asignado la totalidad de los muebles que se encontraban en la oficina, y que son propiedad del Poder Legislativo. Adujo que ni los escritorios ni las sillas (tanto las asignadas para el legislador como para sus colaboradores) eran de su “agrado”. Por ello, anticipó su intención de llevar él mismo los accesorios con los cuales pretende amoblar el público despacho para los próximos cuatro años.

Como ganar una banca es una fiesta, sospechan que dejó una “lista de regalos” en casas de decoración.- Los muebles de la Legislatura, aparentemente, no se ajustarían a una estética peronista (si tal vanguardia existe), dado que hubo una segunda queja desde la bancada Justicialista de Todos con respecto a estos elementos. Esta vez, el descontento fue femenino. Una parlamentaria electa a través de un acople por la Sección III (el oeste) planteó que la ornamentación de su espacio de trabajo era, ciertamente, poco feliz. Entonces, no sin provocar cierto estupor en el personal de la Presidencia, dejó una nómina de unas cuantos negocios de la capital donde se podrían adquirir elementos de decoración para su oficina. Ante el pedido, se asumió que la representante del pueblo habría dejado ya una lista de artículos en esas casas, pero según fuentes informadas, nadie se atrevió a preguntar...

Donde haya una ventana, se harán las gestiones para que también haya una cortina... y de marca.- Hay que decirlo: no sólo los “compañeros” ni las “compañeras” han planteado reparos respecto de la ambientación de sus públicos despachos en el Poder Legislativo. Una parlamentaria de la oposición, según pudo averiguar este diario, también manifestó objeciones con respecto a la apariencia de los despachos. Y realizó un planteo específico, aunque no tuvo que ver con el mobiliario. Solicitó, específicamente, un nuevo cortinado para los ventanales. Y sugirió que, preferentemente, fueran adquiridas en una conocida casa de venta de ropa femenina, que tiene una línea “home” (hogar), que toma su nombre comercial del concepto que designa a todo pasaje amplio de un poema épico compuesto de varios cantos.

Con vista a mar o con vista al bosque: esa es la cuestión...- Por cierto, las demandas de legisladores no solamente se ajustan a los muebles de los despachos. También han habido planteos con respecto a las oficinas en sí mismas. Fundamentalmente, respecto del tamaño. “Son varios, tanto oficialistas como opositores, los que han pedido espacios más amplios”, reconoce una fuente de la Legislatura. En general, las invocaciones son más o menos las mismas: la necesidad de más comodidad para recibir dirigentes políticos, para atender a ciudadanos que llevan inquietudes a la Legislatura, para trabajar con técnicos en la elaboración de informes y de proyectos, para dialogar con otros legisladores y consensuar iniciativas. Ha sido tal la cantidad de requerimientos en este sentido, que los ánimos en la Vicegobernación han atravesado, aparentamente, un amplio abanico de sensaciones. De la comprensión de los primeros pedidos, a la sorpresa por la cantidad de solicitudes que se fueron acumulando, a la indignación por las masivas pretensiones, hasta el sarcasmo para denegar ciertos requerimientos. Uno de los legisladores que se presentó a demandar un cambio de oficina se retiró con una irónica respuesta: “¿prefiere su despacho con vista al mar o con vista al bosque?”.

Decisiones salomónicas.- La lucha por los espacios dentro del moderno edificio no es el único frente de conflicto que se le presentó al presidente de la Cámara. También hubo disputas por la conformación de los equipos de colaboradores directos de cada parlamentario. Antes de tomar las riendas del Poder Ejecutivo, por la ausencia del gobernador Juan Manzur, Jaldo habría acordado con los principales referentes de bancada la cifra de asesores para apaciguar los ánimos, con decisiones salomónicas, comentan en la sede de Muñecas al 900 de esta ciudad.

Tiempos de vacas flacas.- Tanto en la Legislatura como en la Casa de Gobierno hay caras de malhumor de una franja importante de empleados. Sucede que, frente a las restricciones financieras, en algunas dependencias se comunicó oficialmente que, hasta nuevo aviso, no se pagarán las extensiones horarias. La medida, por ahora, asoma como un efecto coyuntural, frente a la baja de la recaudación y ante el incremento del gasto de Personal que implica el reconocimiento de la cláusula gatillo al personal estatal. Si hay ajuste, que no se note tanto; la tormenta financiera, en algún momento, cederá. Por eso es necesario abrir el paraguas, argumentan algunos funcionarios con decisiones en manejo de las cuentas públicas.

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