Cómo serán los próximos cuatro años de Germán Alfaro tras el triunfo de los Fernández

El intendente se replegará en su Partido por la Justicia Social.

28 Oct 2019 Por Martín Dzienczarski
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LA GACETA/FOTO DE JUAN PABLO SÁNCHEZ NOLI

Con el cigarrillo envuelto en el índice y los tres dedos restantes estirados, un experimentado concejal peronista fuma y fuma mientras analiza cómo serán los próximos cuatro años de gestión de Germán Alfaro y cómo se acomodará dentro del escenario opositor. “Germán es muy inteligente, muy pícaro. Pero ojo que va a tener un Gobierno nacional de un signo político distinto, un Gobierno provincial de un color distinto al suyo, y si se pone en confrontativo se le va a complicar porque en el Concejo la oposición tiene 12 votos, el número mágico para rechazar vetos y hasta para destituirlo”, era el razonamiento del sábado a la tarde, dando por sentados entonces los resultados de las elecciones que finalmente se dieron: triunfo del Frente de Todos de los Fernández.

Una funcionaria del PJ de Casa de Gobierno coincide con el diagnóstico del edil y agrega un dato: la tónica en la relación será brusca, políticamente hablando. Hace dos viernes, Alfaro y el vicegobernador Osvaldo Jaldo se habrían reunido para acercar posiciones por la conformación de la mesa de autoridades del Concejo. El acuerdo esbozado era que Fernando Juri sería presidente, pero que se acordaba que las vicepresidencias primera y segunda se distribuirían entre el alfarismo y el bussismo. El lunes, a su regreso de Buenos Aires, el gobernador Juan Manzur mandó mensajitos a sus ocho concejales para informarles que la mesa era Juri, Sara Assán (PJ) y Eduardo Verón Guerra (Fuerza Republicana). Tensión: la mediación de Jaldo no fue tomada en cuenta. En Casa de Gobierno dan por sentado que en el plano político Manzur tiene dos propósitos: sacar definitivamente del tablero a José Alperovich y tratar de jaquear a Alfaro. Para tener una reunión en Casa Rosada, la chicana habitual en Casa de Gobierno es que el intendente tendrá que pedirle turno a Manzur. Una carta asoma en el panorama: el concejal radical Agustín Romano Norri fue alumno de Alberto Fernández en un curso de posgrado en Madrid y mantienen una buena relación.

En este escenario, la segunda gestión del líder municipal estará ajustada a los fondos que reciba por coparticipación. Se mantendría la decisión de no integrar el Pacto Social, pero el problema es que ya no habrá Aportes del Tesoro Nacional (ATN) que tiempo atrás mandaba el macrismo. Habrá que sentarse a negociar. Tampoco les genera tanta ansiedad porque en el último año el secretario de Hacienda, Cristian Abel, campeó la crisis sin la ayuda del Gobierno nacional. Si la economía mantiene las turbulencias, será fundamental sostener la relación institucional.

Dentro de la oposición, en el alfarismo reconocen que la decisión de crear un partido propio, el Partido por la Justicia Social (PJS), les da oxígeno. Con Cambiemos derrotado -Alfaro no fue al búnker macrista anoche-, el PJS es un sello con peso propio. Será una suerte de tercera posición peronista: ni con el PJ local ni con el macrismo. Buscará ser el líder de la oposición, junto con los radicales José Cano y Silvia Elías de Pérez. Las aspiraciones de acá a cuatro años están dadas: que Alfaro llegue a la gobernación. En ese escenario, hay un número de seis cifras que resuena en la Municipalidad: 145.779. Son los votos con los que Alfaro ganó su reelección, 28.409 votos más que los que había obtenido Mario Leito, el elegido por Manzur para intentar arrebatarle la ciudad.

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