En los últimos siete días, cuatro personas murieron en manos de sus víctimas en aparentes situaciones de robo. La persecución en la ruta alternativa
El viernes 18 pasado, un joven murió tras una persecución en la ruta alternativa. La víctima, junto con un acompañante, cayeron de una motocicleta en momentos en que un hombre los seguía en su camioneta. Minutos antes, el ocupante del vehículo había advertido que los dos sospechosos salían de su vivienda, en Los Gutiérrez. La esposa le avisaba en simultáneo, vía teléfono, que había sufrido un robo poco antes. El fallecido fue identificado como Marcos Véliz, de 25 años, según fuentes policiales. El conductor está siendo investigado por la Justicia por la muerte.
En villa Mariano Moreno, un joven recibió un disparo
Un joven, de 25 años, falleció de un disparo en Villa Mariano Moreno (en la foto, se ve a los pesquisas recolectando vainas en el pavimento), el martes 22. Según las averiguaciones, la víctima y un acompañante, que resultó también herido, habrían intentado asaltar a un hombre mayor. En ese momento, el sargento Carlos Sebastián Montenegro, que presta servicio en la Dirección General de Bomberos y que se encontraba de franco, pasaba por el lugar e intervino en el incidente. Como consecuencia, se produjo un tiroteo entre el oficial y los aparentes ladrones. Uno de ellos falleció y el otro quedó internado, con un tiro en la pierna.
Habría cometido un robo y murió de un tiro el miércoles pasado
El miércoles 23, cerca de las 20.30, un joven fue ultimado durante un robo en el barrio Alejandro Heredia. De acuerdo al Ministerio Público Fiscal (MPF), la víctima mortal fue identificada como Luciano Moreno, de 17 años, quien junto con otro joven habrían asaltado a dos hermanos. En esas circunstancias, se habría registrado un forcejeo entre una de las víctimas del ataque y Moreno. El herido corrió para escapar, pero se desplomó a pocas cuadras. Su cómplice, el primo, fue aprehendido. Tenía en su poder dos armas de fuego y el teléfono celular de uno de los hermanos asaltados. El fallecido presentaba heridas en el rostro y el tórax, que serían compatibles con perdigones.







