Habría estado huyendo cuando recibió la perdigonada mortal

El fallecido, junto con un primo, le habría robado el celular a una chica en una parada.

EN PLENO TRABAJO. Peritos de la Policía tratan de encontrar pruebas que sirvan para esclarecer el homicidio. credito
EN PLENO TRABAJO. Peritos de la Policía tratan de encontrar pruebas que sirvan para esclarecer el homicidio. credito
Gustavo Rodríguez
Por Gustavo Rodríguez 25 Octubre 2019

Corridas, miedo, un estallido y sirenas. Un adolescente que habría cometido un robo murió después de haber recibido un disparo en el barrio Alejandro Heredia. Hasta el cierre de esta edición, la policía trataba de identificar al autor del crimen, que podría tratarse de un nuevo caso de justicia por mano propia.

El sol no se había terminado de ocultar en sector del sureste de la capital. En la esquina de Congreso e Inca Garcilaso, una joven de 17 años y su hermano de 19 esperaban el ómnibus. Dos jóvenes se presentaron y utilizando una réplica de un revólver y una “tumbera” -escopeta casera- los amenazaron para robarles. El joven resistió el asalto y se trenzó en lucha con los asaltantes, que, según se supo después, eran primos.

Lo que sucedió a partir de ese momento es un misterio. Dos motoristas del servicio 911 pasaron por el lugar y los asaltantes salieron corriendo. Los uniformados lograron aprehender a uno de ellos. Mientras lo requisaban, los vecinos les avisaron que un joven estaba herido a pocas cuadras. Uno de los agentes se trasladó hasta el lugar y encontró a Luciano Moreno, de 17 años, tirado en la vereda. Una ambulancia lo llevó hasta el hospital Padilla, donde falleció a las pocas horas, por las heridas de los entre 50 y 60 perdigones que impactaron en su cuerpo.

El adolescente murió por el disparo de una “tumbera”, efectuado a corta distancia, pero hasta ahora los agentes de la División Homicidios, al mando de los comisarios Diego Bernachi y Cristian Peralta, no pudieron establecer quién fue el autor del disparo.

Una de las hipótesis que manejan es que el arma casera se disparó accidentalmente durante el forcejeo con la víctima del robo, pero surgieron dudas, ya que la mayoría de los perdigones ingresaron por la espalda.

La otra, que fue cobrando fuerza con el correr de las horas, es que un allegado a la víctima o un vecino, al observar el robo, decidió perseguir y al otro sospechoso y dispararle. En principio, los jóvenes que sufrieron el atraco no estarían vinculados con el ataque posterior.

“Estamos investigando y analizando aún las circunstancias del crimen. Tenemos una línea, pero queremos confirmarla. Hay algunos testimonios importantes, pero debemos analizar algunos datos que se conseguirían de las cámaras de seguridad”, explicó el comisario Peralta.

Los vecinos advirtieron, inquietos, sobre la situación de abandono en lo referido a la seguridad del vecindario. “Estamos acostumbrados a que ocurran estos hechos en el barrio. Aquí no se salva nadie por culpa de los mocosos que están buscando la manera de conseguir dinero para conseguir droga”, denunció Fernanda Villafañe, ama de casa que vive a pocas cuadras de la escena del crimen.

“Ya no se puede vivir tranquilo. A la mañana, a la siesta, la tarde y a la noche pasa lo mismo. Hay gente que recorre todo el barrio buscando víctimas. No podemos seguir viviendo así. Los políticos están haciendo lo imposible para que la gente se siga matando en la calle”, señaló Pedro Herrera, empleado de comercio.

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