Ni playa ni nieve: alumnos de Tala Pozo sueñan con conocer Tafí del Valle

Pidieron ayuda al delegado comunal, ni los atendió. ATEP les regaló el alojamiento, pero falta el traslado y provisiones para dos días.

23 Oct 2019 Por Leo Noli

Vía telefónica, Patricio le cuenta a LA GACETA lo cerca y lejos que está el viaje de fin de año de los chicos de tres escuelas de la zona de Tala Pozo, en Burruyacu. El mayor de los problemas no es otro que monetario: escasea el dinero en una comunidad con familias de bajos recursos pero que hasta la fecha no se dan por vencidas de cumplir el sueño de sus hijos.

Plata no tienen en los bolsillos, los papis, pero sí unas ganas arrolladoras de que su sed de ver felices a sus hijos se convierta en misión cumplida después del mediodía del 15 de noviembre,

Patricio es de apellido Leal (3815987970, cualquier ayuda más que bienvenida), es profesor de educación física y también hace las veces de celador en una escuela de la zona. Patricio conoce como la palma de sus manos a cada uno de los 35 soñadores que esperan el milagro. 

Y aunque usted no lo crea, el milagro se reduce a apenas 170 kilómetros de distancia. Estos nenes no pidieron de regalo adelantado de Navidad un viaje a la playa. Tampoco a la nieve sureña donde puedan esquiar. Estos chicos anhelan conocer Tafí del Valle. Sí, Tafí del Valle.

Al viaje, cuenta Leal, ya lo tenían decidido. No es el primero que hacen con las escuelas 5 y 62, de Tala Pozo, y 292, de Tusca Pampa. Las tres están casi pegadas, entonces cada idea que vincule una gira se propaga como epidemia por la zona. Las dos anteriores fueron a Villa Padre Monti, de campamento. Este año la vara está más alta y quienes deberían ver la forma de ayudar, directamente, ni responden. Oídos sordos.

SOÑAR NO CUESTA. Además de inmortalizar su deseo en letras, los chicos organizaron bingos para recaudar fondo.

Es la típica historia: durante la campaña política, el candidato a delegado comunal, ya sea aspirante o defensor del cargo, juega a ser tu mejor amigo. Un encantador de serpientes. Promete la eternidad de su alma, mientras asegura estar dispuesto a convertirse en solución ante cualquier frente de tormenta. 

El delegado de Tala Pozo, no es un improvisado. Desde hace años está en el poder, sin embargo es un hombre de poca memoria. “Generalmente, lo que se hace es enviar una nota a la comuna y esperar una respuesta. En este caso en particular, el delegado comunal jamás se dignó siquiera a responder. Tampoco atendió a la directora de una de las escuelas y a colegas que fueron a verlo”, cuentan desde Tala Pozo. El encantador de serpientes brilló por su ausencia.

Lo insólito del asunto es que quien debería ayudar, cierra la puerta, y quien quizás no tenga obligación, sobre todo en estos tiempos de crisis, sí lo hace. Estos son los casos de la gente de ATEP y también de la intendencia de Burruyacu. La gestión ante Jorge Leal derivó en una promesa de colaborar con algo de dinero para pagar el traslado hasta Tafí del Valle. El viaje está carísimo. Según cuentan los chicos de la escuela, $ 40.000 es el precio del traslado. “El micro llega, nos deja, se va y regresa a buscarnos. Si se queda con nosotros, el costo se va a las nubes”, cuenta Leal.

Compañeros de Leal tocaron la puerta de ATEP y la recepción fue inmediata. “Nos dieron el alojamiento gratis”, agradece Leal. Otro dato no menor: la gira está pensada para el miércoles 13 y jueves 14 de noviembre. “El 15 al mediodía ya deberíamos estar en la escuela”.

EL DESEO. El viaje está pensado apenas para dos días. Que el sueño no quede trunco.

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Des las 35 almas que sueñan con conocer los Valles, ninguna los conocía. A través de un video de YouTube vieron el espejo de agua del dique La Angostura; las nubes, los cerros, una vegetación diferente. “Ojalá podamos concretar el viaje”, reza Leal. “Que los chicos puedan llegar a Tafí del Valle sería un logro. Los chicos están entusiasmados y los padres ayudan con la organización de bingos, torneos de fútbol. El solo hecho de salir de Tala Pozo ya es lo máximo para ellos”, no hace falta agregar nada más.

¿Qué es lo que hace falta? Dinero y alimentos. Se necesita de gente generosa que pueda colaborar con dinero para el traslado de los chicos y también con provisiones para la estadía. Techo tienen, en la hostería de ATEP. Resta la mercadería para las diferentes comidas y colaciones del día. “Nosotros le damos un desayuno y a media mañana una colación con algo de tomar fresco. Después, al mediodía es turno del almuerzo. Luego viene la merienda y a la noche, la cena con algún cierre especial”.

Hasta existe un cronograma de actividades: reconocimiento del lugar, disfrutar del paisaje; hacer caminatas y, lo mejor de toda la convivencia, el famoso fogón de cierre, el momento de encuentro y mensajes sorpresas de familiares.

 De Tala Pozo a Tafí del Valle, sin escalas. Ojalá que así sea.

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