Las enfermedades foliares dañaron según el tipo de híbrido utilizado

Catalina Aguaysol presentó las conclusiones de las evaluaciones de cultivares.

12 Oct 2019
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ENFERMEDADES Y PLAGAS. Los maíces ensayados también sintieron el impacto de la “roya polisora” (foto superior), y de la “chinche de los cuernos” (foto lateral).

Durante el desarrollo del “Taller de Maíz” que organizó la Estación Experimental Agroindustrial Obispo Colombres (Eeaoc) de Tucumán, el análisis de la situación sanitaria del cultivo y las principales enfermedades y plagas que la atacaron en la campaña 2018/2019 también fue motivo de presentaciones de los especialistas.

La ingeniera agrónoma Catalina Aguaysol, de la Sección Fitopatología de ese centro de investigación, comentó los resultados obtenidos durante la campaña 2018/2019. Se realizaron prospecciones de enfermedades foliares a campo, en localidades de los departamentos de Burruyacu y Cruz Alta, en la provincia de Tucumán, y en Los Altos, Catamarca. Las enfermedades foliares se presentaron con diferentes niveles de incidencia y severidad según la susceptibilidad de los híbridos y según los ambientes. Las enfermedades que se observaron fueron “tizón de la hoja” (Exserohilum turcicum) con niveles de severidad inicial que variaron entre un 2% y 5%, y un nivel máximo para el híbrido más susceptible del 40% en localidades de la provincia de Tucumán. “En Los Altos, Catamarca, esta enfermedad alcanzó un nivel de severidad de un 30%. Asimismo, determinó la presencia de “roya polisora” (Puccinia polysora) y “mancha por cercospora” (Cercospora zeae-maydis), con niveles de severidad de un 10 % y un 15 %, respectivamente”, indicó.

“La incidencia de ‘mancha café’ producida por Physoderma maydis fue baja, no superó el 5% de plantas afectadas, con una severidad en hoja de hasta un 40% en la localidad de Overo Pozo. La presencia de síntomas producidos por bacteria fueron casos puntuales en las localidades de La Cruz y Puestos de Uncos (Tucumán), y en los Altos (Catamarca), donde se determinó como agente causal a Acidovorax avenae subsp. avenae causante de la enfermedad ‘rayado foliar del maíz’”.

Los híbridos

Aguaysol también informó sobre el comportamiento de los híbridos templados, tropicales y mezcla frente a “tizón de la hoja” en la macroparcela de Overo Pozo. “El grupo de híbridos templados presentó niveles de severidad en hoja que variaron entre 1% y 40 %; los híbridos mezclas entre 1% y 15%, y los tropicales entre 1 y 10% de severidad”. La profesional se refirió, además, a los resultados de las evaluaciones de la incidencia de patógenos en granos, en cinco macroparcelas ubicadas en Overo Pozo, Piedrabuena y Burruyacu (Tucumán); una macroparcela en General Mosconi, Salta, y una en Los Altos, Catamarca. Los valores promedios de incidencia en granos fueron entre un 10% y un 28% de F. verticillioides, en los tres grupos de híbridos en Overo Pozo, Piedrabuena y Burruyacu (Tucumán) y Los Altos (Catamarca), y menos del 10% en Mosconi (Salta). La incidencia promedio de F. graminearum alcanzó un máximo del 10 %, en Mosconi, y menos del 7% en el resto de las macroparcelas evaluadas. La incidencia promedio de Diplodia sp. (Stenocarpella maydis) no superó el 2,5%.

Por último, la especialista brindó recomendaciones referentes a la importancia de los monitoreos a campo, a partir de V8 hasta 15 días después de R1, para detectar la presencia de enfermedades, cuantificar los niveles de infección y tomar decisiones oportunas.

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