Vecinos y comerciantes denuncian que en la avenida Perón no se frenó la inseguridad - LA GACETA Tucumán

Vecinos y comerciantes denuncian que en la avenida Perón no se frenó la inseguridad

Los asaltos a deportistas y vecinos que transitan diariamente por esta vía de Yerba Buena se incrementaron en los últimos meses. Según los residentes, a partir de las 20 deben encerrarse en sus hogares.

28 Sep 2019 Por Luciana Nadales
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ESPERAR CON MIEDO. Vecinos denuncian que son asaltados en las paradas.

“Te roban a cualquier hora. Los que más sufrimos somos los deportistas”, describe Diego Rivas uno de los corredores que elige la avenida Perón, en Yerba Buena, para ejercitarse. “Salgo sin el celular y miro para todos lados, a pesar de que salgo justamente para relajarme y entrenar. La sensación de inseguridad ya la tenés porque a la Policía no se la ve”, relata.

En los últimos meses, desde la altura del 2.400 hacia el oeste, esa arteria se convirtió en un blanco para los asaltantes. Tanto vecinos como comerciantes y deportistas denuncian que carecen de custodia policial y que son atacados a toda hora del día.

El robo del martes a un ciclista conmocionó a los vecinos de avenida Perón al 2.800. El hecho ocurrió al mediodía en la puerta de un local. El ladrón, luego de hurtar la bicicleta a un joven de 29 años que la había dejado estacionada en la vereda, quiso escapar y fue interceptado por amigos de la víctima que pasaban por el lugar en camioneta. Se bajaron y le dieron una paliza al ladrón. Luego, el asaltante fue trasladado a la comisaría de Yerba Buena. Según fuentes policiales, el sospechoso posee antecedentes penales y es conocido en la zona por cometer delitos contra la propiedad. La Fiscalía de Robos y Hurtos determinó que quedara aprehendido.

David Paz, de 24 años, reside en una vivienda del barrio “La Hoya”. Relató que los asaltos se dan sobre todo al pie del cerro y que a partir de las 20 los vecinos se encierran en sus hogares para sentirse más protegidos. “Acá roban mucho, pero los ciclistas y deportistas que suben al cerro son los más afectados porque les roban las bicicletas y los celulares”, remarcó.

“Esta zona es la muerte”

Flavia Rodríguez, docente de la Universidad Nacional de Tucumán, también se dedica a organizar recorridos por los senderos de Horco Molle y San Javier. Asevera que esas zonas, por ser más desoladas y porque carecen de presencia policial, son más inseguras.

“Sorprenden a los ciclistas que andan por los senderos y también a los que estamos esperando los colectivos. Si vas caminando cerca del Aeroclub, olvídate. Creo que no contás la historia de tan inseguro que es por ahí”, relata.

La joven, además, afirma que la gente es asaltada de forma constante en las paradas de colectivos camino al cerro San Javier. “Si justo se te pasó un colectivo y tenés media hora o cuarenta minutos de espera, sos ‘boleta’. Seguro que te asaltan”, agregó.

La docente explicó que los ataques son cometidos por grupos de dos o tres jóvenes que se movilizan en motocicletas con armas de fuego y que, después de amenazarlas de muerte, obligan a las víctimas a entregar todo. “Esta zona es la muerte, nada que ver con la zona de los bares y comercios”, coteja.

Una de las experiencias que conmocionó a Flavia es la de dos turistas francesas que estaban compartiendo uno de los recorridos en los senderos. “Me acuerdo que se habían equivocado de colectivo, se bajaron en la entrada a Horco Molle y tenían que esperar el otro ómnibus para ir a su destino. En eso, un tipo se acercó y le robó el teléfono a una de ellas, por supuesto no entendían nada, pero quedaron asustadas. Después nos avisaron desde la comisaría que habían devuelto el teléfono por no poder desbloquearlo. Esto es un horror, y más para los turistas”, contó.

Melanie Rodríguez de la Fuente y Romina Casas cuentan que hace un mes, media hora después de haber terminado su recorrido en uno de los senderos, se dieron con que a un fotógrafo le habían robado todo el equipo de trabajo. Además, le habían propinado una golpiza. “Le pegaron para sacarle todo. Se ve que el chico andaba haciendo tomas para una universidad o para alguna entidad”, recuerdan, angustiadas.

Con gas pimienta

“Acá roban mucho, sobre todo a los deportistas y a la gente que está esperando el colectivo. En los circuitos roban bicicletas, pero acá no nos pasó. Si llega un ladrón entregaría todo porque ahora te matan. Una vida vale más que una bala”, contrasta José Chavarría, encargado de un restaurante.

Julia Berral, vecina y dueña de un almacén de avenida Perón al 2.700, manifiesta que hace más de 10 años que tiene su local y que en los últimos meses, como consecuencia del incremento de los robos, tuvo que enrejar de punta a punta su vivienda.

“Trabajo enrejada y vivo encerrada. La mayoría de los vecinos vivimos así por la inseguridad. Les roban a los chicos que salen de la escuela y a la gente que espera el colectivo. Esta zona es tranquila por la naturaleza, pero hay muchos robos. Es necesario que venga la Policía”, remarca.

Otro de los vecinos que denuncia la ola de robos es Ricardo Leiva, de 50 años. “Tenemos villas muy cerca y está muy presente la droga. Ellos te interceptan en las motos y no podés hacerte el canchero. Tenes que entregarles todo, esto está pasando ahora. Te sacan desde un celular hasta una bicicleta”, reniega el vecino.

“Uno elige esta zona para estar tranquilo, pero últimamente los robos aumentaron y eso hace que uno se mantenga alerta. Aunque creo que esto se naturalizó, ya la gente creo que no se queja porque justamente al asalto lo toma natural y es lamentable”, agregó.

Marcela González y Daiana Ríos, dos mujeres que eligen la avenida para salir a correr como rutina, consignan que han resuelto evitar el uso de los teléfonos celulares al entrenar y que los reemplazaron por el gas pimienta. “Siempre nos fijamos los horarios para salir. El aparatito de gas pimienta es importante por cualquier cosa. Preferimos salir armadas por los robos y ya no salimos con los teléfonos, es una pena”, expresan. “Deberían poner más policías todos los días no sólo los domingos o feriados”.

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