El homicidio del dibujante: en Tucumán, la asesina se refugió en un hotel de El Bajo

Se cumplen 35 años del caso Lino Palacio. Claudia Alejandra Sobrero fue detenida cuando salió a caminar bajo la lluvia. Habían pasado cinco días desde el crimen del artista, ocurrido en Buenos Aires.

15 Sep 2019 Por Florencia Bringas
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ATRAPADA. La homicida es escoltada por uniformados de la Policía. la gaceta / foto de archivo

Se cumplen 35 años de un crimen que lo tuvo todo: traiciones familiares, ensañamiento, una joven mujer asesina, escape “a dedo” por las rutas argentinas y gran atención de los medios. Nuestra provincia no estuvo ajena a esa historia, del asesinato del famoso dibujante Lino Palacio, autor de Don Fulgencio, y su esposa Cecilia Tavera, que murieron luego de haber recibido golpes y puñaladas en su departamento de Recoleta, Buenos Aires, la madrugada del 14 de septiembre de 1984.

Claudia Alejandra Sobrero tenía una hija con Jorge Palacio Zorrilla, sobrino nieto del artista. Según se detalla en el expediente del caso, en enero de ese año los dos decidieron robar las llaves del departamento del dibujante, ubicado en el quinto piso de Callao 2094, para sacar de allí dinero y joyas. Luego desistieron. Ya separados y ella en pareja con Oscar Odín González Muñoz, un joven chileno de 19 años, retomó su idea original. Y con la ayuda de Pablo Zapata ingresaron al departamento: robaron dinero y artículos lujosos, y para no dejar testigos mataron a los propietarios del inmueble. Según las crónicas policiales de la época, a Palacio le aplastaron la cabeza con una plancha y luego lo apuñalaron. Mientras que a Tavera la mataron de 16 puñaladas.

Con sombrero texano

Los tucumanos seguían con atención las publicaciones sobre la “cacería” de los asesinos de Palacio. Pero nadie sabía que dos de los protagonistas del crimen estaban de paso por nuestra provincia, después de hacer dedo por las rutas, para seguir rumbo a Salta.

En la publicación de LA GACETA sobre la detención de Sobrero, se describe que un día antes de la primavera y cinco días después del crimen, llovía finito en San Miguel de Tucumán. De todas formas, la autora intelectual y material del asesinato del dibujante, que llevaba unas horas en la capital, salió del hotel en que se alojaba en la calle San Martín primera cuadra, para caminar durante la fría madrugada. Quería tomar un café, según indicó un taxista que la condujo hacia la zona del Casino.

Ella vestía un jean, un buzo, unas zapatillas rojas y un sombrero texano. En la intersección de Santa Fe y Maipú, el agente de la Policía local, César Daniel Ysaya, la reconoció y la llevó a la seccional Tercera. El horario de la detención fue entre las 2.20 y las 2.30. Odín González Muñoz, que sólo estuvo un par de horas en Tucumán y que huyó a Santiago del Estero, fue detenido en Ojo de Agua, en la provincia vecina, unas horas después.

Las fotografías sobre la asesina de Palacio la retratan hasta sonriente, fumando sus cigarrillos Parliament, y luciendo cadenas de plata al cuello, pulseras en la mano derecha y ese llamativo sombrero de cuero y alas anchas. “Aspecto de niña”, señalaban en las crónicas policiales. También detallaban que estaba muy cansada, por lo que se recostó en un sillón de la comisaría “como si nada pesase sobre su conciencia”.

El 21 de septiembre, cerca de las 13, partió rumbo a Buenos Aires el avión de la Policía Federal que llevaba a Claudia Alejandra Sobrero. La aeronave hizo una parada en Santiago del Estero para “subir” a Odín González Muñoz.

La asesina del dibujante estuvo 21 años en prisión y está libre desde enero de 2006. Es la mujer que más tiempo estuvo en prisión en la Argentina y fue la única a la que se le aplicó la pena de reclusión perpetua por tiempo indeterminado.

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