Los chicos mágicos, con Maradona y el tucumano Meza

Argentina ganó en Japón su primer título juvenil en 1979, hace 40 años.

07 Sep 2019 Por Carlos Werner
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OBRA CONCLUIDA. Maradona de rodillas, sus compañeros a puro abrazo, los fotógrafos que tratan de captar cada instante. Pasó hace 40 años; parece que fue ayer.

Aquellos días. Agosto y septiembre de 1979. Empezaban de madrugada, la radio o la televisión (mayormente en blanco y negro) prendidas en volumen bien bajito para no despertar al resto de los moradores de la casa, esos a los que el fútbol no les movía un pelo. El grito anudado en la garganta ante cada gol, el puño apretado, el corazón que se inflaba de orgullo. Calor interior que mitigaba los fríos amaneceres de una cercana primavera.

Veníamos de la locura de haber ganado el título mundial de mayores un año antes. Estábamos en ganadores. Y lo teníamos a Diego, en ese tiempo un diamante ya puliéndose para ser joya. Y estaba un tal Ángel Díaz (lo de Ramón vino después), del que poco se hablaba pero que floreció en goles. También el “Pichi” Escudero, chiquitito, escurridizo, peligroso, Simón, Barbas, Rinaldi, en fin, chicos que en ese 1979 le ganaron al tiempo. ¡Y estaba Juan José Meza! Sí, nuestro, tucumano, ¡de Central Norte! Un ruludo multifunción que era siempre un cambio repetido del “Flaco” Menotti.

Seis partidos, todos triunfos. Con 20 goles a favor y sólo dos en contra. Diego fue Balón de oro por ser el mejor jugador y Botín de plata por ser segundo goleador. Ramón Díaz, Botín de oro por ser el máximo anotador y el Balón de plata al tercer mejor jugador. Impecable por donde se lo mire.

La Selección que jugó en Japón en aquel Mundial juvenil, el primero que ganó la Argentina, fue una de esas para recordar de memoria: García; Carabelli, Simón, Rossi y Alves; Barbas, Rinaldi y Maradona; Escudero, Díaz y Calderón. En cada cancha, en cada baldío, los que pateábamos una pelota queríamos ser uno de ellos.

Ganar ese torneo trajo manifestaciones populares. La del 7 de septiembre fue una mañana mágica para los chicos, por el triunfo del fútbol y porque no hubo clases. Para los grandes, hubo incluso prendas con una escarapela, banderas en los frentes de las casas, caravanas aquí y allá.

El balón fue un bálsamo para años de plomo y dictadura. En ese seleccionado, al decir del propio Menotti, pelota y jugadores formaron, en esencia, un lazo de amor.

Aquel plantel y el presente

Sergio García (arquero): En Argentinos, es director deportivo del centro de entrenamiento.

Rafael Seria (arquero): Dejó el fútbol; es taxista.

Juan Simón: Representó jugadores. Trabaja en la señal de televisión ESPN como columnista.

Hugo Alves (defensor): Se desempeña como ayudante de campo de Ricardo Gareca en Perú.

Abelardo Carabelli (defensor): En Olavarría coordina selecciones juveniles sub 13 y sub 15 de Olavarría. Tiene un entro de formación de jugadores.

Rubén Rossi (defensor): Es docente de la escuela de entrenadores de Menotti, de la Universidad Nacional del Litoral y del club Ben Hur, de Rafaela.

Jorge Piaggio (defensor): Vive en Conesa (Buenos Aires), donde tiene una escuelita de fútbol.

Marcelo Bachino (defensor): Tiene el título de DT, pero está desocupado. Tiene una empresa de fumigación.

Juan Barbas (volante): En Bahía Blanca coordina las inferiores y es DT de la reserva de Olimpo.

Diego Maradona (volante): Acaba de ser nombrado DT de Gimnasia (LP).

Osvaldo Rinaldi (volante): Vende seguros de vida.

Juan José Meza (volante): Es empresario.

Daniel Sperandío (volante). Representa jugadores.

Osvaldo Escudero (delante): Tiene un título de DT, trabajó mucho (con buen éxito) en Ecuador.

Ramón Díaz (delantero): Se dedicó a la dirección técnica, y viajó por el mundo como entrenador de clubes y selecciones. Hoy está desocupado.

Gabriel Calderón (delantero): Entrena al equipo de Persépolis, en Irán.

Alfredo Torres (delantero). En Luján (Buenos Aires), se dedica a la gastronomía.

José Luis Lanao (delantero). Vive en España, donde maneja un hotel.

César Menotti (DT): Hoy es director deportivo de selecciones nacionales.

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