Sigue siendo alta la cantidad de tragedias viales

25 Ago 2019 Por LA GACETA

Las estadísticas son indicadoras del comportamiento de una sociedad en muchos aspectos, por ejemplo, en el grado de respeto por los demás y por la vida. Las transgresiones viales constituyen algunas de las acciones preferidas de una buena parte de los tucumanos para expresar su incivilidad. Los números que lleva el hospital Padilla en su registro indican que hasta julio pasado se realizaron 440 asistencias mensuales por accidentes de tránsito; de esa cifra, entre el 78% y el 82%, fueron motociclistas que presentaron las lesiones más graves; el 80% reconoció no haber empleado casco.

De acuerdo con esos cómputos, en 2018, hubo una merma del 7% de incidentes viales respecto de 2017, en el que hubo 552 casos. De 100 episodios, en unos 60 estuvieron involucradas jóvenes de entre 14 y 30 años; el 70% fueron varones. El subdirector del hospital dijo que aunque el promedio descendió, las cifras siguen siendo elevadas. En lo que va de 2019, los episodios disminuyeron un 14% con relación con el mismo período de 2018; en la mayoría de los casos estuvo presente la ingesta de bebidas alcohólicas y de sustancias ilegales.

Según cifras de la Policía y la Secretaría de Transporte locales, y de la Agencia Nacional de Seguridad Vial, en 2018 se registraron en Tucumán 300 muertos en percances viales, lo que representa una merma de casi un 8%, respecto de 2017 (326 casos). El número contrasta con el de la asociación civil “Luchemos por la vida” que le adjudica a Tucumán 409 fallecidos durante 2018.

El responsable de la Policía Vial afirmó que ha detectado muchas faltas a las normas por parte de los conductores, así como exceso de velocidad, entre otras irregularidades. “Por fin de semana, entre jueves y sábado, se han secuestrado, en promedio, 30 vehículos, tanto moto, autos camionetas, entre otros... realizamos controles para prevenir los accidentes, pero es nadar contra la corriente. Aplicamos la Ley de Tránsito de manera permanente, aunque vemos que hace falta educación, cultura y respeto. La Policía apunta a este último objetivo, pero es un tacho que tiene 2.000 agujeros”, aseveró.

De acuerdo con las estadísticas, en 2013 se registró el mayor índice de decesos viales a nivel provincial, con 417 casos; en los años subsiguientes la cifra fue en descenso: en 2014, 350 casos; en 2015, 346; en 2016, 339; en 2017, 326; y en 2018, 300. Pese a ellos, la cantidad de muertos sigue siendo elevada.

En el hospital Padilla se atienden por mes 440 casos por accidentes de tránsito; la mayoría son motociclistas, cuyas edades oscilan entre los 14 y los 30 años

Esta realidad está indicando que hay falencias importantes en lo que a educación y aplicación de la ley se refiere. El caso de España podría servir de indicador de lo que podría hacerse. En la década de 1990, se registraban 9.000 víctimas mortales; desde entonces, lograron reducir esa cifra en un 81% a través del control y la sanción: licencias de conducir con sistemas de puntos que varían según la conducta vial, mejor señalización en las rutas, más controles de seguridad y fuertes campañas educativas con testimonios reales de quienes fueron responsables o víctimas de accidentes de tránsito.

Si después de tantos años una de las transgresiones preferidas de los tucumanos sigue siendo circular sin casco y sin cinturón de seguridad, significa que algo no se ha venido haciendo bien en varios lustros. La seguridad vial debería formar parte de una política de Estado que involucre a todos los municipios y que haga hincapié en la educación. El analfabetismo vial de los conductores es alarmante, la realidad se encarga de corroborarlo. Para solucionar un problema hay que atacarlo en la raíz, es decir cuando se otorga la licencia de conducir. Si a un árbol no se le pone una guía desde que es un pequeño tallo, seguramente crecerá torcido. El problema es que se estará jugando con la vida propia y la ajena.

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