Accidentes de tránsito: se registran bajas en las cifras de casos mortales

El consumo de alcohol, el mayor problema. Según cifras nacionales y provinciales, el año pasado se registraron 330 fallecidos, casi un 8% menos que en 2017.

23 Ago 2019 Por Luis Duarte
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ARCHIVO LA GACETA

En julio del año pasado, una moto chocó contra un camión en la rotonda del este, en Banda del Río Salí. Dos meses después, otra persona moriría en un accidente entre otro motovehículo y un auto, en avenida Belgrano al 3.300, en la capital. Estos dos casos mortales, además de llevar dolor a las familias de las víctimas, formaron parte de las estadísticas de siniestros viales de la provincia de 2018. En ese año, hubo 300 fallecidos en accidentes, de acuerdo a los datos de la Policía y la Secretaría de Transporte locales, y la Agencia Nacional de Seguridad Vial (ANSV). Este número representó una baja de casi un 8% de las muertes en calles y en las rutas tucumanas, respecto del año anterior (326 casos).

Un informe mensual del hospital Padilla reflejó una situación casi similar. Se registraron 440 atenciones, en promedio, por mes en este año, lo que representó una baja de alrededor de un 15% respecto de 2018 (515). (ver nota aparte). Estos elementos marcaron una propensión a la disminución de los incidentes de tránsito dentro del sistema provincial.

“Es importante el descenso, pero sigue siendo muchísima (la cantidad). Hay que seguir promoviendo la educación vial”, expresó ayer Jorge Alejandro Lembo, subdirector del Padilla, centro de alta complejidad y de referencia en accidentología (trauma).

Jorge Mastafa, jefe de la Policía Vial, también puso el acento en las imprudencias y las infracciones de los conductores tucumanos, pese a los números oficiales. “Hemos detectado muchas faltas a las normas por parte de los automovilistas y choferes de otras unidades. Hubo exceso de velocidad, entre otras irregularidades. Por fin de semana, entre jueves, viernes y sábado, se han secuestrado, en promedio, 30 vehículos, tanto moto, autos camionetas, entre otros”, manifestó.

El oficial de la fuerza de seguridad remarcó, igualmente, la falta de educación vial que se evidencia en las calles y las rutas locales. “Realizamos controles para prevenir los accidentes, pero es nadar contra la corriente. Aplicamos la Ley de Tránsito de manera permanente, aunque vemos que hace falta educación, cultura y respeto. La Policía apunta a este último objetivo, pero es un tacho que tiene 2.000 agujeros”, enfatizó.

El informe del Sistema Estadístico, en particular, reflejó descensos escalonados de la cantidad de casos con víctimas mortales, desde 2014 hasta 2018, cortando una tendencia negativa (de aumento), entre 2010 y 2013.

Justamente, en 2013 se produjo el pico de muertes en la provincia, con 417 casos -una reducción de alrededor de un 29% si se compara al año pasado-. A partir de ahí, hubo bajas en la cantidad: en 2014 se registraron 350 casos; en 2015, 346; en 2016, 339; en 2017, 326; y en 2018, 300.

En el estudio también se reflejó un descenso del número de accidentes de un 3% en 2018, comparado con el periodo anual anterior.

“La superficie de Tucumán es de 22.500 km2 y 15 ingenios están moliendo gran parte del año, por lo que conviven el tránsito pesado y con el liviano. Además, son nulas las obras de infraestructura vial nacionales, como en la ruta 38 vieja traza. Ello genera un problema en la provincia”, dijo el secretario de Transporte, Benjamín Nieva.

El funcionario expresó que, pese a esa situación, se ha logrado reducir la siniestralidad. “Se debió al trabajo de la Policial Vial y de Transporte, a partir de los controles y la prevención. Hubo también un gran auxilio de la Legislatura, al aprobar el proyecto de ley de alcohol cero, además de la realización de controles”, añadió, con referencia a la merma.

Nieva informó que el 70% de los siniestros en la provincia se ha registrado en el Gran San Miguel de Tucumán. “Entre las grandes preocupaciones, el primero es el consumo de alcohol. A la vez, estamos detectando entre un 30% y un 40% de exceso de velocidad en las rutas”, remarcó.

“Hay responsabilidad del Estado, pero también de los centros nocturnos, de las cadenas de boliches, que reciben al segmento joven, de entre 17 y 30 años. Allí, son absorbidos estos jóvenes: exprimen sus billeteras durante la noche. Después, se prende la luz del boliche y los chicos salen en manadas a las casas. Los fines de semana aumenta el número de siniestros”, expresó Nieva, quien hizo hincapié además en el compromiso de los padres. Casi un 40% de los fallecidos perteneció a la franja de entre 25 y 44 años.

En julio del año pasado, una moto chocó contra un camión en la rotonda del este, en Banda del Río Salí. Dos meses después, otra persona moriría en un accidente entre otro motovehículo y un auto, en avenida Belgrano al 3.300, en la capital. Estos dos casos mortales, además de llevar dolor a las familias de las víctimas, formaron parte de las estadísticas de siniestros viales de la provincia de 2018. En ese año, hubo 300 fallecidos en accidentes, de acuerdo a los datos de la Policía y la Secretaría de Transporte locales, y la Agencia Nacional de Seguridad Vial (ANSV). Este número representó una baja de casi un 8% de las muertes en calles y en las rutas tucumanas, respecto del año anterior (326 casos).

Un informe mensual del hospital Padilla reflejó una situación casi similar. Se registraron 440 atenciones, en promedio, por mes en este año, lo que representó una baja de alrededor de un 15% respecto de 2018 (515). Estos elementos marcaron una propensión a la disminución de los incidentes de tránsito dentro del sistema provincial.

“Es importante el descenso, pero sigue siendo muchísima (la cantidad). Hay que seguir promoviendo la educación vial”, expresó ayer Jorge Alejandro Lembo, subdirector del Padilla, centro de alta complejidad y de referencia en accidentología (trauma).

Jorge Mastafa, jefe de la Policía Vial, también puso el acento en las imprudencias y las infracciones de los conductores tucumanos, pese a los números oficiales. “Hemos detectado muchas faltas a las normas por parte de los automovilistas y choferes de otras unidades. Hubo exceso de velocidad, entre otras irregularidades. Por fin de semana, entre jueves, viernes y sábado, se han secuestrado, en promedio, 30 vehículos, tanto motos, autos y camionetas, entre otros”, dijo.

El funcionario remarcó, igualmente, la falta de educación vial que se evidencia en las calles y las rutas locales. “Realizamos controles para prevenir los accidentes, pero es nadar contra la corriente. Aplicamos la Ley de Tránsito de manera permanente, aunque vemos que hace falta educación, cultura y respeto”, enfatizó.

El informe del sistema estadístico, en particular, reflejó descensos escalonados de la cantidad de casos con víctimas mortales, desde 2014 hasta 2018, cortando una tendencia negativa (de aumento), entre 2010 y 2013.

Justamente, en 2013 se produjo el pico de muertes en la provincia, con 417 casos -una reducción de alrededor de un 29% si se compara al año pasado-. A partir de ahí, hubo bajas en la cantidad: en 2014 se registraron 350 casos; en 2015, 346; en 2016, 339; en 2017, 326; y en 2018, 300. En el estudio también se reflejó un descenso del número de accidentes de un 3% en 2018, comparado con el periodo anual anterior.

“La superficie de Tucumán es de 22.500 km2 y 15 ingenios están moliendo gran parte del año, por lo que conviven el tránsito pesado y con el liviano. Además, son nulas las obras de infraestructura vial nacionales, como en la ruta 38 vieja traza. Ello genera un problema en la provincia”, dijo el secretario de Transporte, Benjamín Nieva.

El funcionario expresó que, pese a esa situación, se ha logrado reducir la siniestralidad. “Se debió al trabajo de la Policía Vial y de Transporte, a partir de los controles y la prevención. Hubo también un gran auxilio de la Legislatura, al aprobar el proyecto de ley de alcohol cero, además de la realización de controles”, añadió, con referencia a la merma. Nieva informó que el 70% de los siniestros en la provincia se ha registrado en el Gran San Miguel de Tucumán.

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