El desgarrador relato sobre la tragedia del motociclista tucumano que murió en Salta

"Creo que él quiso avisarnos que se había caído", dijo uno de sus amigos.

24 Jul 2019 Por Luciana Nadales
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EXPERIMENTADO. No hay explicación certera sobre el accidente de Sánchez.

“Lo buscamos horas y horas. Teníamos la esperanza de encontrarlo con vida. Era un gran piloto y un amigo querido por todos”, relató Julio Romeo Botta, uno de los 14 amigos que participaron en el viaje en el que Aníbal Sánchez, de 42 años, murió en un accidente el domingo a la tarde. “Cayó más de 40 metros y cuando lo vimos, estaba recostado sobre una piedra, sin el casco. Se ve que quiso gritarnos o avisarnos de alguna manera que estaba ahí y luego no aguantó”, añadió.

Aníbal estaba casado y tenía tres hijos. Según contó Botta, era una persona muy aficionada a los deportes y hacía más de 20 años que se dedicaba a manejar motos y cuatriciclos. El hombre cayó en un barranco en una zona cercana a El Jardín, a menos de 200 kilómetros de San Miguel de Tucumán, y fue encontrado el lunes a la tarde luego de un operativo de rescate salteño. “Hasta el padre de Aníbal, que es un hombre muy mayor, vino a ayudarnos a buscarlo. Es un momento muy doloroso para todos”, se lamentó.

Ayer por la tarde, se realizó el velatorio del piloto en las salas del parque San Agustín, ubicado en Yerba Buena. Según dijo Botta, el piloto había realizado un pedido para cuando él muriese: quería que lo cremaran y que luego desparramaran las cenizas en Las Arquitas, en la alta montaña.

El grupo de 14 pilotos había salido desde San Pedro de Colalao, con el objetivo de llegar hasta Cafayate y luego pasar por Guachipas, El Jardín y finalmente llegar a San Miguel de Tucumán. “Miles de veces hicimos este camino. Miles de veces. Todos los que viajamos conocíamos el camino y éramos experimentados en el tema”, explicó.

Botta dijo que el grupo había salido el sábado a la mañana desde San Pedro hacia Cafayate por la zona de Lara. Hicieron una parada en Santa María porque habían tenido un inconveniente con uno de los vehículos, y siguieron normalmente. “Previamente, habíamos comido unos sándwiches en el cerro y como a las 21.30 llegamos a Cafayate. Cenamos y fuimos tranquilos a dormir a un hotel. Ni siquiera salimos. Necesitábamos descansar para salir temprano al otro día”, prosiguió. “La idea era pasar por Guachipas y luego a El Jardín, para llegar a casa. El clima estaba hermoso -mucho sol- y estábamos paseando, o sea que tampoco íbamos a una velocidad rápida”, describió.

“Todos son chicos que tienen experiencia en este camino, porque lo hacemos al menos dos veces por mes. Tipo 10 de la mañana salimos de Cafayate y dimos una vuelta por donde pasa el rally Dakar. Aprovechamos para sacar algunas fotos y disfrutar el paisaje. Salimos para Guachipas y un poco más adelante nos reagrupamos. Esto significa que siempre verificamos cómo estamos todos, si necesitamos algo y también paramos para tomar agua”, agregó.

El desenlace

Botta contó que tuvieron un inconveniente con otro vehículo y luego de solucionarlo, siguieron hacia un lugar llamado Las Cuevas, ya cerca de El Jardín. Aprovecharon para reagruparse nuevamente. “Quisimos ver que todos estén bien y ahí fue que descubrimos que Aníbal no estaba. Él iba tercero, yo iba segundo y atrás de él venían los otros cinco vehículos. Nadie lo había visto ni adelantarse ni doblar ni nada. Ahí pensé que había pasado algo malo con él. Volvimos unos kilómetros y comenzamos a buscarlo por todas partes. Yo sabía que estaba cerca; no podía estar tan lejos”, relató.

Botta dijo que cada vez que él, junto a los pilotos, salían a hacer este tipo de travesías, siempre iban equipados con antiparras, casco, botas y otros elementos. “Por ahí, es complicado cuando tenés vehículos adelante porque se levanta mucha tierra, pero nosotros estamos preparados para eso. En este tramo tenés cerro para un lado y para el otro, río. Todo es barranco, y muy alto. Estamos hablando de unos 40 metros de altura, pero caída libre”.

Según señaló, Aníbal no habría podido desviarse porque no tenía por dónde y probablemente alguna piedra podría haber provocado que perdiese el control del cuatriciclo. Ese domingo por la noche, el grupo continuaba la búsqueda de Aníbal y decidieron avisar vía satélite a otro grupo de pilotos que estaba en la ciudad para que se enterasen de lo ocurrido.

“Tenemos teléfonos satelitales, justamente, porque siempre estás rodeado de ríos y montañas, enzona donde no hay señal”, añadió. Los pilotos hicieron la denuncia en la Policía y comenzó el operativo de rescate que llevó cerca de 15 horas, hasta el mediodía del lunes.

El cuerpo del piloto fue hallado sobre una roca del río. “Estaba sin el casco y parte de su cuerpo estaba en el agua. Creo que él quiso avisarnos o llamarnos porque cayó cerca de donde nosotros paramos a hacer ese último control. Estaba sin el casco y es como que se había arrastrado unos metros”, recordó.

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