Argentina será pionera en la región con el primer centro de protonterapia para tratar el cáncer

Hay sólo 80 centros en el mundo. Se estima que se inaugurará en 2020.

17 Jul 2019
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LA GACETA (ARCHIVO)

Argentina se convertirá en el primer país de la región en contar con un centro de protonterapia, enfocado en una terapia que demostró ser beneficiosa para tratar tumores pediátricos y reducir la exposición de la radiación en tejidos sanos, en el marco de un proyecto con una inversión de 80 millones de dólares que fue presentado hoy en la Universidad de Buenos Aires (UBA).

El Centro Argentino de Protonterapia (Cearp) "será el primero en América latina y pondrá a la Argentina y a sus instituciones de salud en lugar de preponderancia en la región como institución de referencia", destacó hoy a Télam Marcelo Vázquez, profesor de la Universidad de Ciencias de la Salud de Loma Linda en Estados Unidos, el primer centro en el mundo en 1990 que usó este tipo de tratamientos en un hospital.

"Hace años se ha demostrado que el tratamiento con protones para el cáncer tiene una utilidad significativa por la posibilidad de controlar la radiación de forma más precisa que los tratamientos convencionales, como los rayos X o los gamma", explicó Vázquez, y agregó que actualmente hay alrededor de "80 centros" de este tipo en el mundo.

El especialista se refirió al Cearp al participar hoy del primer Workshop Argentino de Protonterapia, en la Facultad de Odontología de la UBA, donde fue presentado el proyecto de construcción de este centro que está en etapa de construcción y cuyo pleno funcionamiento se estima para el 2022.

En el Workshop, organizado conjuntamente por la Comisión Nacional de Energía Atómica (CNEA), la UBA, el Hospital Garrahan y la empresa Invap, especialistas de todo el mundo expondrán hasta el viernes las temáticas asociadas al tratamiento del cáncer pediátrico y de adultos.

Con la protonterapia, "cuando los pacientes pediátricos tienen que ser irradiados de tumores en el cerebro, por ejemplo, se puede controlar la dosis de radiación al máximo en el lugar del tumor y minimizar la dosis que está alrededor, que son tejidos sanos", destacó Vázquez.

Otro ejemplo de los beneficios de esta terapia, continuó el especialista, está enfocado en los tumores de próstata y abdominal.

En estos casos, "generalmente la radiación convencional tiene una entrada y una salida por el cuerpo para irradiar un tumor que está en el medio, entonces los tejidos sanos que están adelante y atrás reciben una dosis sustancial de radiación", explicó.

"Pero cuando se usan protones eso se puede controlar y no hay radiación de salida, solamente de entrada y lo que se entrega al tumor", remarcó.

Así "se logra reducir la dosis a tejidos sanos sustancialmente", resumió.

El Cearp será construido en terrenos pertenecientes a la UBA, vecinos al Instituto de Oncología Ángel H. Roffo, cercano también a la Fundación Centro de Diagnóstico Nuclear (FCDN), "formando, así, un polo oncológico integral de avanzada para la lucha contra el cáncer", describió Gustavo Santa Cruz, gerente de Investigación y Desarrollo en Aplicaciones Nucleares a la Salud de la CNEA, participante del panel de apertura del workshop.

Sobre las características del centro, Santa Cruz dijo que "contará con casi 8.000 metros cuadrados de superficie", y destacó que allí se "podrán tratar pacientes con patologías de difícil o imposible resolución con otras metodologías, como el caso de tumores situados próximos a zonas críticas del organismo o tumores pediátricos".

"Para el 2022 se estima estar con toda la capacidad operativa, tiempo en el que también se deberá incluir la capacitación y formación de los profesionales especialistas en protonterapia (físicos, técnicos, médicos, enfermeras y otros) en centros del mundo", describió.

Especificó que "el proyecto fue financiado hasta ahora con recursos públicos, estimándose que el total de la inversión a realizar es de alrededor de 80 millones de dólares".

Vázquez añadió que otro de los beneficios de la protonterapia que están investigando es que "no solo protege los tejidos sanos, sino que también los protones son mejores en producir daños a las células tumorales". (Télam)

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