El ex cine Edison, en peligro de demolición

17 Jul 2019

Malos augurios asoman en el horizonte cuando alguna propiedad antigua permanece cerrada durante un tiempo en San Miguel de Tucumán. Eso suele significar, en la mayoría de los casos, que se halla en la antesala de la demolición. La realidad indica que la próxima víctima de nuestro ya magro patrimonio cultural será el ex Edison, uno de los últimos sobrevivientes del cinematógrafo en esta capital.

Inaugurada el sábado 15 de abril de 1933, la sala de 9 de Julio y General Paz, dejó de funcionar en 1981; se reabrió en 1984 y cerró definitivamente en 1988. Luego albergó hasta hace muy pocos años a Metrópolis, una popular bailanta que congregaba a cientos de chicos durante los fines de semana.

El día de su apertura, LA GACETA consignó que la sala pertenecía a la empresa North Argentine Films, del empresario Guillermo Renzi. Lo más novedoso del Edison era el sonido que poseía. Hacía un par de años que el cine sonoro había desembarcado en Tucumán. El Edison, que es una fiel expresión del art decó, tenía capacidad para 900 o 1.000 butacas, entre la tertulia (parte alta) y las plateas.

El director municipal de Catastro contó que llegó a esa repartición una documentación presentada por los dueños a mediados de junio pasado que hace factible la demolición del cine, pero, sin embargo, todavía no hay un ningún permiso otorgado. Dijo que para que se demoliera la propiedad, se debe iniciar antes un trámite en la Dirección de Planeamiento; la gestión tiene que ver con la intención de preservar la estructura del edificio lo más que se pueda, por el valor patrimonial del lugar, es decir la plaza Yrigoyen y los Tribunales. Añadió que mantendrá una reunión con sus propietarios.

La directora provincial de Patrimonio opinó que el problema radica en los edificios que no se hallan en el listado de inmuebles para protección patrimonial, y que tienen interés municipal, como el Edison. Dijo que en el casco histórico de la ciudad quedan muchos inmuebles de valor que marcan etapas de una ciudad pujante. La funcionaria afirmó que a su juicio, los emprendedores inmobiliarios tienen otra mirada de lo que debe ser Tucumán. “Este es el punto en que los tucumanos, el municipio, el Estado debemos plantearnos qué ciudad queremos”, señaló y acotó que “nos hace falta concientización a fondo porque estamos hablando del casco histórico de San Miguel de Tucumán”.

Hace pocos días se anunció la demolición del edificio de El Buen Pastor, en Mendoza y Salta, y de las dos valiosas casas de Virgen de la Merced y Mendoza; ahora el Edison parece que caerá bajo la activa piqueta tucumana. Si hubiese un interés del Estado, el ex cine podría ser recuperado como un centro cultural, que daría vida al Barrio Sur, o pensar en un museo de arte contemporáneo, del cual carece la ciudad.

Esta penosa realidad plantea la necesidad de una política de Estado en esta materia, como ocurre, por ejemplo, en Cataluña que destina del 1% de su presupuesto a la conservación de patrimonio cultural y le otorga exención impositiva, subvenciones y asesoramiento técnico a los propietarios de inmuebles de valor arquitectónico.

Los tucumanos debemos decidir si queremos vivir en una ciudad con identidad o en una urbe sin alma, poblada de playas de estacionamientos y de edificios sin ningún vuelo arquitectónico.

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