Paro de colectivos: pagaron hasta $ 1.200 en taxi para ir al trabajo

Miles de autos particulares volvieron las calles un infierno. Algunos optaron por moverse a pie y a otros, por las distancias, no les quedó otra salida que pagar de su bolsillo un auto de alquiler. Los comerciantes denunciaron pérdidas.

11 Jul 2019 Por Martín Soto

“Nos trasladamos en taxis. Bah, nos fundimos en taxis”, expresaron con resignación Victoria y Romina, quienes trabajan en una panadería del microcentro, a pocos metros de la plaza Independencia. Remarcaron que sus empleadores no les cubren la movilidad en caso de medidas de fuerza. “Vivo en Francisco de Aguirre y Ejército del Norte. Voy y vengo cuatro veces al día, y cada viaje me sale $ 300”, explicó Victoria. En el caso de su compañera, que vive en Las Talitas, el traslado en auto está tarifado en $350, pero sólo tiene dos viajes al día. “Son $700 diarios, que sería casi un día de trabajo. O sea, trabajamos para cubrir el taxi. Pero tenemos que cuidar el trabajo; no nos queda otra que venir”, aseguró detrás del mostrador, vestida con un delantal verde.

El paro de ómnibus impulsado por la Unión Tranviarios Automotores (UTA), en reclamo de los haberes de junio, provocó trastornos, malhumor, demoras y pérdidas económicas de todo tipo. En la panadería, ubicada cerca de Casa de Gobierno y de la Caja Popular de Ahorros, las ventas diarias se desplomaron alrededor de un 70%, según afirmó Victoria.

“Semana perdida”

Una cifra similar de pérdidas estima María, que atiende un local de prendas para jóvenes, en Santiago del Estero al 400. “No hay gente. No sé si es por el paro o por el receso invernal”, expresó. Contó que vive cerca, por lo que se mueve a pie, pero se expresó preocupada por la situación. “En las ventas impacta, no se vende cuando no hay colectivos. Aparte, acá hay mucha ropa para adolescentes y ellos no tienen muchos medios de movilidad como un adulto”, agregó.

En Laprida al 300, frente a la sede de UTA, Mabel atiende un almacén. Al mediodía, en el salón sólo tenía un puñado de afiliados al gremio que saboreaban un sándwich de fiambre, o “apretado”, como se lo conoce en la calle. “Hay un parate total; es una semana totalmente perdida. Han caído mucho las ventas porque, además, se junta con el período de vacaciones de los chicos”, se lamentó.

Fernando Gálvez contó que no usa colectivos, pero que la huelga de UTA lo afectó de manera indirecta ya que tiene un centro de estética en Salta primera cuadra. “Si bien uno puede buscar a los empleados o pagarles el taxi, no hay movimiento en las calles. Les está saliendo bien (a los empresarios), porque están generando un caos muy grande. Va a llegar al punto de que a la gente no le va a importar pagar $40 el boleto, porque le va a salir más barato que pagar un taxi o seguir teniendo pérdidas en los negocios”, reflexionó.

Caos y pocos viajes

Los vehículos particulares colapsaron ayer las calles. Bocinazos y severos embotellamientos se multiplicaron en el microcentro en horas pico. A las 13.30, una ambulancia del 107 con sirenas encendidas no lograba recorrer las tres cuadras de la city bancaria. Había aflicción en los conductores, pero no espacio para maniobras. La Policía se vio obligada a desviar el tránsito para que el rodado de emergencia lograra su cometido, unos 15 minutos después.

A esa hora, en San Martín al 500, Federico intentaba -con mucha paciencia- abandonar una playa de estacionamiento con su auto. “El tránsito está un desastre, peor que siempre. Pero (el paro de colectivos) no es tan sólo un problema de tránsito, sino también para la gente que debe trabajar. Pierde el presentismo, pierde plata. Yo tengo auto, pero tengo 120 empleados y me faltó como el 40% del personal”, se quejó el empresario, dueño de una metalúrgica.

ATASCOS, BOCINAZOS Y DEMORASSin ómnibus, miles de tucumanos se vieron obligados a sacar sus vehículos particulares para poder llegar a sus trabajos. Esto provocó severos embotellamientos en horas pico, y trasladarse fue una verdadera odisea. la gaceta / fotos de franco vera

En el mar de rodados, hubo avistaje de taxis de todo tipo de colores de licencias. Sin embargo, a pesar de lo que se podría llegar a estimar, sólo la mitad iba con pasajeros. “Yo estoy trabajando normal, incluso un poquito menos de lo habitual. No beneficia el paro; la gente se mueve por sus propios medios”, advirtió el taxista Abel. Mientras aguardaba un viaje en Santiago y 25 de Mayo, el chofer dijo que se ve más movimiento en las calles pero que eso no se traduce en más trabajo. “Aquí la balanza es al revés: cuando está el colectivo, cuando funciona todo, nosotros trabajamos bien”, afirmó.

Con tantos rodados afuera, las playas de estacionamiento fueron de las pocas favorecidas por el paro. “Se incrementó mucho. Normalmente tenemos 15 autos, hoy hay el doble o más”, afirmó Gastón, en una cochera de Santiago al 800. La hora vale $ 40.

Estrategias de movilidad

Mario Miranda corta el pelo en un tradicional salón de Laprida casi Córdoba. Suele trasladarse en colectivo, dos veces al día, pero a causa de la medida de fuerza tuvo que modificar su rutina. “Vivo en el barrio Echeverría y ahora me manejo en taxi. Desde mi casa al centro me cobró $ 170. Y ya me quedo para la tarde, porque no me conviene volver. Buscaré algo para comer, no queda otra que acomodarse. El sábado sí se trabajó bien, pero hoy noto menos gente que otros días”, explicó el peluquero.

Una joven estudiante de Ciencias Económicas abrazaba una carpeta en la esquina de Salta y San Martín, mientras aguardaba que la pasaran a buscar. “Me está afectando un montón el paro. Vivo en Yerba Buena, casi al pie del cerro, y voy a un profesor de Monteagudo y Sarmiento”, contó Constanza. Detalló que estaba esperando a que su madre saliera de trabajar para poder regresar a su casa. “Para venir, mi papá me lleva a lo de mi abuela, en avenida Mate de Luna y Amador Lucero, y de ahí tomo un taxi hasta el profesor, para ahorrar un poco. Me cobran $ 160. Debo ir todos los días”, señaló la estudiante universitaria.

En la misma esquina, una empleada de comercio -no dijo su nombre- aguardaba también que la pasaran a buscar. “Para cumplir vengo caminando. Son como 30 cuadras, porque vivo en Congreso al 2.300. A la mañana está oscuro, pero me arriesgo. Vengo sin celular y sin nada. Queda mucha bronca. Pero tenemos que cuidar nuestro trabajo”, expresó.

Corrientes: empresas plantearon el procedimiento preventivo de crisis

Compañías concesionarias del transporte de pasajeros de Corrientes presentaron un pedido de procedimiento preventivo de crisis ante la Subsecretaría de Trabajo de la Provincia. La UTA había anunciado un paro del servicio urbano de colectivos en la capital hoy, luego de que las empresas propusieran el pago en cuotas del medio aguinaldo de junio,  medida que quedó en suspenso por el pedido del procedimiento preventivo de crisis.

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