Un K-Drama futbolero

Alumnas del idioma coreano palpitaron minuto a minuto la final del Mundial en LA GACETA.

16 Jun 2019 Por Federico Espósito
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MÁXIMA TENSIÓN. Las chicas celebraron el gol de Corea como si lo hubiera hecho Messi. Al final, aplaudieron a su equipo. la gaceta / fotos de Analía Jaramillo

El interés de los argentinos en general -y de los tucumanos en particular- por las diversas ramas de la cultura asiática ya hace rato que dejó de ser novedad, pero reconoce ciertas etapas. Si en un momento la afición por el idioma y el estilo de vida japonés se masificó a partir de ciertas series icónicas de manga (historietas) y animé, tales como Dragon Ball y Saint Seiya (en Latinoamérica conocidos como Los Caballeros del Zodíaco), en la última década Corea fue ganando su propio espacio en el gusto de los adolescentes. Principalmente, a través de los sonidos, colores y coreografías del K-Pop (pop coreano) y los atrapantes romances de los K-Dramas tales, historias en clave de telenovela que han cautivado a millones alrededor del mundo.

Gracias a dichos elementos, y en menor medida a los mangas coreanos (manhwas), es que muchos jóvenes tucumanos se han volcado al estudio del idioma o de otros aspectos de la cultura surcoreana, como la gastronomía, que cada vez tiene mayor cabida por estos pagos.

Quizás por eso no debería resultar tan sorprendente que un grupo de alumnas tucumanas de Sang Soon Yoon, profesora de la Facultad de Filosofía y Letras, haya querido montar una tribuna propia en LA GACETA para apoyar al seleccionado de Corea del Sur en la final del Mundial Sub 20 contra Ucrania. Sí, a casi 12.000 kilómetros de Lodz, ciudad polaca en la que tuvo lugar la definición del certamen juvenil, el equipo asiático tuvo una hinchada que se emocionó con cada una de sus oportunidades y sufrió cada incursión del seleccionado ucraniano. Mejor ejemplo imposible para ilustrar de qué se trata esta cosa llamada globalización.

COLORES. La hinchada llegó con banderas y toda clase de ornamentos.

Junto a la profesora Yoon estuvieron Camila Palomino, Samiy Herrera Lezama, María Ayelén Kitanovich, Sol Medina, Micaela Medina, Victoria Nieva, Yaneilla Paola Barrera, Paola Amaya, María Fernanda Santillán, Verónica Lima y Sofía Jiménez. Luego, se sumó Isabel Alancay, directora del Colegio Nacional Bartolomé Mitre, donde después del receso escolar comenzarán a dictarse clases de coreano como segunda lengua extranjera.

“Estamos cerrando los acuerdos con la Dirección de Educación de la Embajada de Corea del Sur para poder implementarlo”, comentó Isabel, cuya relación con Sang Soon le permitió conocer Seúl, becada por el gobierno del país asiático.

Entre las alumnas, la mayoría se introdujo al estudio del idioma por su afición al K-Pop (popularizado en su momento por Showmatch) o el boom de hace algunos años de K-Dramas como Escalera al Cielo.

“Nosotras al principio nos interesábamos por la cultura japonesa, por las convenciones de manga y animé, pero por las novelas nos fuimos interesando más en la coreana. Y a fin de año tenemos pensado viajar a Corea para conocer”, cuentan las hermanas Camila y Sol Medina.

Samiy, por su parte, proviene de Perú y confiesa que siempre fue aficionada a los idiomas, al punto que también aprendió inglés y quechua. “Aprendí a leer desde muy temprano, y siempre me interesó el tema de cómo adquirimos el lenguaje y hasta qué punto influye en nuestra personalidad”, explica.

Ya para el segundo tiempo, se añadió al grupo Won Jang Sun, marido de la profesora Sang, para sumarse a la tribuna y aportar unos hot dogs coreanos, salchichas rebozadas y atravesadas por un palillo, similares a las banderillas.

Corea hizo lo que pudo, e incluso tuvo chances de ir al alargue hasta el minuto 88, cuando Heorhiy Tsitaishvili se escapó por la izquierda y definió el 3-1 cruzado al otro palo, para desazón de Won Jang: “¡fue como el de Maradona a los ingleses!”

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