“Nuestros precios eran inferiores a las ofertas que hicieron los fabricantes”

Los Ruiz Juárez volvieron a negar anomalías.

14 Jun 2019
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EMPRESA PARAMÉRICA S.A. Está ubicada en la autopista de la ruta nacional 38. FOTO LA GACETA/ANALÍA JARAMILLO

La empresa tucumana Paramérica SA pasó de exportar alimentos a Venezuela a enseñarles a los venezolanos a cultivarlos ellos mismos, según los hermanos Carlos Ruiz Juárez y Marcelo Ruiz Juárez, dueños de aquella compañía. Los empresarios visitaron ayer LA GACETA junto a su abogado, Eduardo Rothe. Si bien rechazaron las fotos, sí ofrecieron una explicación respecto de los sobreprecios de hasta el 91,5% que detectó la Sindicatura General de la Nación (Sigen) en las facturas de más de 100 repuestos e implementos agrícolas (se informa por separado). Los hermanos reiteraron que no compartían los números de la Sigen, y confirmaron que actuaron como intermediarios entre el Gobierno de Venezuela y las fábricas. “Nuestros precios eran inferiores a las ofertas que hicieron los fabricantes argentinos”, aseguraron.

Carlos Ruiz Juárez, el presidente de la firma, comentó que Paramérica SA había firmado con la estatal venezolana Pdvsa Agrícola un acuerdo de asistencia tecnológica y de suministro. “Teníamos un programa de desarrollo de 80.000 hectáreas de caraotas (poroto) allá. Le enseñamos al Gobierno de Venezuela cómo hacer lo que ya hacíamos aquí. Le vendimos el know-how: esa era la idea. El Gobierno venezolano agarró productores chicos a los que nosotros teníamos que formar y asistir tecnológicamente. Para eso hemos llevado a 120 tucumanos, desde tractoristas hasta ingenieros, que trabajaron codo a codo con ellos”, comentó. Y agregó: “en ese convenio también estaba la provisión de bienes porque el Gobierno de Venezuela daba a los agricultores máquinas, semillas y repuestos. Nosotros le vendimos todo: estaba incluido en el convenio. A su vez, la gente que nosotros llevamos también prestó servicios a las herramientas de trabajo. Les enseñamos a hacer el mantenimiento”.

Marcelo Ruiz Juárez manifestó que el objetivo del Estado venezolano era que el país generara sus propias fuentes de alimentos para dejar de depender del comercio exterior. “El programa buscaba el desarrollo agrícola de Venezuela. Ellos no tenían la tecnología ni la experiencia. Por eso importaron las máquinas y el conocimiento. La idea era que ellos se abastecieran de porotos en un lapso de 10 o 15 años. Pero para nuestro programa de 80.000 hectáreas nosotros hicimos de intermediarios”, ratificó el empresario tucumano.

Consultado acerca de por qué el Gobierno de Venezuela prefirió pagar a Paramérica SA y no a los industriales que manufacturaron las herramientas (tractores, cosechadores, etcétera) para trabajar los campos, Marcelo Ruiz Juárez respondió: “hubo cotizaciones y los valores de Paramérica SA resultaban mejores. Ustedes, en LA GACETA, deberían investigar por qué, pero Paramérica SA vendía más barato que la fábrica”.

El acuerdo entre Pdvsa Agrícola y la empresa tucumana desarrollado entre los años finales del período de Hugo Chávez y los iniciales del ciclo de Nicolás Maduro ya no sigue en marcha. “La gente (de Venezuela) no quiso más nuestros servicios. No se cayó con el Fideicomiso Pdvsa sino porque entendieron que podían seguir solos. Estuvimos casi 10 años. Luego la Administración Federal de Ingresos Públicos investigó este proyecto y no encontró nada irregular. Nosotros estamos bajo una fiscalización permanente, pero, insisto, jamás encontraron nada”. “Porque no hay nada que encontrar”, completó el abogado Rothe.

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