FOTO ING. FERNANDO BACH FOTO ING. FERNANDO BACH
LA  GACETA
Por LA GACETA 22 Mayo 2019

La escuela José Mármol

Los ciudadanos que por diferentes motivos tenemos la oportunidad de ver la Escuela José Mármol, nos impacta positivamente por el permanente cuidado de su edificio, sus árboles y palmeras. Lo señalado puede apreciarse en la foto de la entrada de ese establecimiento educativo, ubicado en la esquina (noreste) de las calles Santiago del Estero y Virgen de la Merced. Acostumbrado a la permanente, lamentable y justificada crítica sobre el comportamiento de nuestra sociedad, he sentido la obligación moral de destacar a esta institución como un ejemplo a seguir. Su directora y su vicedirectora me informaron que al inicio del año se solicita una pequeña colaboración libre, optativa y reservada a los padres de los alumnos, monto que permite mantener el cuidado del edificio. Todos conocemos la importancia y trascendencia que tiene la educación para los niños y jóvenes de la sociedad, pero especialmente es una obligación moral para quienes ejercen la docencia en escuelas y colegios, y sobre todo quienes han sido profesores universitarios o de organizaciones de la sociedad civil sin fines de lucro, que trabajan por la educación y los oficios de niños y jóvenes en situación de vulnerabilidad. La Escuela José Mármol fue fundada el 6 de marzo de 1909; pertenece a la educación pública estatal, cuenta con jardín de infantes y niveles primario y secundario. El nivel secundario comenzó a funcionar en 2004. Inicialmente, la escuela tenía el nombre de “Escuela José Federico Moreno”, quien fue su fundador.Pero hace varias décadas le cambiaron ese nombre inicial porque en Monteros existe otra escuela “Moreno” y no se pueden admitir dos escuelas del mismo nombre. José Mármol nació el 2 de diciembre de 1817, en Buenos Aires, estudió Derecho en la Universidad de Buenos Aires, pero no terminó sus estudios y se entregó a la política. Vivió en Montevideo, donde se reencontró con varios miembros de la “Asociación de Mayo”, como Juan Bautista Alberdi, Florencio Varela, Esteban Echeverría, Juan María Gutiérrez y Miguel Cané. En 1852, tras la caída de Rosas, regresó a Buenos Aires, donde el presidente interino, Justo José de Urquiza, lo nombró ministro plenipotenciario en Chile. Terminó de publicar en Buenos Aires su novela “Amalia”, que editó también en forma de libro en 1855, y que es considerada la primera novela conocida de la Argentina. Fue senador provincial, y más tarde diputado a la Convención Constituyente de 1860. Desde 1868, dirigió la Biblioteca Nacional. Falleció en Buenos Aires, en agosto de 1871.

Fernando Bach

Virgen de la Merced 540, 3er piso, “A”


San Miguel de Tucumán

LA HERENCIA DE MACRI

Sorprenden algunos lectores cuando juzgan a otros de insensibles e indiferentes ante las desgracias ajenas, siendo incapaces de ver en perspectiva la historia de las pasadas ocho décadas. Estiman que los últimos casi cuatro años se inscriben como generación espontánea de hechos y sucesos, como si antes del 2015 nuestro país vivía una panacea. Flaco favor le hacen a un sano y racional intercambio de opiniones, cuando el fanatismo los ciega a una realidad pasada y, por ende, son incapaces de analizarla. ¿Será que extrañan las órdenes obsesionadas de patrones totalitarios, puesto que les da terror vivir en libertad y ser artífices de su propio destino?.

Luis Vides Almonacid

luis.vides.almonacid@gmail.com

ADMINISTRACIÓN MUNICIPAL

Con ordenanzas que escuchen la opinión de los tucumanos se plantearía una ciudad en donde se conjuguen los conceptos de sustentabilidad económica y ambiental. Es una tarea pendiente la de reconstruir el Estado en el municipio, a partir de criterios de regulación efectivos. Alain Touraine sintetizó, en una célebre frase, los problemas de intentar persuadir una administración inoperante y sorda: “Cambiar cosas es difícil, pero cambiar de ideas cuesta más”. San Miguel de Tucumán concentra la mitad de la población de la provincia, en un proceso de crecimiento caótico y desordenado. Quiero remarcar estas ideas: Todos los habitantes tienen derecho a gozar de un medio ambiente sano, en su provecho y en el de las futuras generaciones, así como el deber de defenderlo; Deben formar parte del patrimonio cultural, natural e histórico: el arbolado urbano, plazas, parques, y espacios verdes. Los mismos son un bien de dominio público, y el gobierno municipal deberá garantizar el mantenimiento y el acceso libre y gratuito a ellos.

René Carlos Roncedo

rroncedo@gmail.com

BASURALES VS. VOTOS

A esta altura, tan cercana a las votaciones, la ciudadanía y los ambientalistas nos encontramos en una encrucijada sin salida, contra la que venimos luchando cada uno, desde su lugar: el vecino desde sus hogares y los ambientalistas desde el doble rol de vecinos y cuidadores del medio ambiente. Ahora bien, la respuesta a los pedidos de limpieza, tanto al intendente Alfaro, para que mantenga pulcra la ciudad, programando proyectos actuales, no el famoso y fracasado “basurales cero”, que ya mostró su ineficiencia y valor cero; y al señor Alito Assán, que dentro de su Secretaría, creada en el gobierno anterior, con 12 años de hacer pavimento y puentes que se caen con las primeras lluvias, vemos que en ambos casos se sacan la soga del cuello con manifestaciones y dichos políticos, como ser “limpiamos y los vecinos vuelven a ensuciar”, y de esta forma se pone en el tapete la idiosincrasia de que los tucumanos somos “sucios”. Cuán lejos están de la realidad; se sacan culpas culpando a otros, aunque les cueste a ambos. Los ambientalistas sabemos de este tema, porque es de nuestra incumbencia, pero reitero que para ambos es más sencillo ponernos en la heladera y “freezarnos”; de tal forma, ni opinamos, ni nos manifestamos, un drama menos. Pero nuestra realidad es diferente a las que los políticos manejan. Con nuestras manifestaciones decimos: “los tucumanos no somos sucios”; esa expresión o pretensión solo aleja votos, al ciudadano hay que educarlo, hay que volver a cero o tomar la famosa decisión y emergencia política ambiental. Si no desean escucharnos a los ambientalistas, entonces escuchen al pueblo que los mira con ojos desconfiados. Llegan las elecciones ustedes y sus empleados, que son empleados del pueblo. Ustedes se adueñan de sus tareas, unos pintando perros; otros parándose sobre materia fecal, copiando acciones ajenas. Pero por sobre todo, dejen de hacer de la política (hermosa herramienta social) una profesión hereditaria que pasa de matrimonio en matrimonio, de padre a hijo. Sólo pedimos limpieza. ¿Será mucho pedir?

Pedro Martínez

concienciambientaltuc@hotmail.com

¿QUÉ HAREMOS CON MALVINAS?

En base a la carta del 10/4 del lector Daniel E. Chávez, quiero aclarar que las Malvinas hubo un tiempo en que fueron netamente argentinas, en los años previos a la Guerra por Malvinas. Había un aeropuerto con la bandera argentina ondeando todos los días, lo mismo en el Correo Argentino que había allí, una proveeduría argentina y en el hospital. Los malvinenses viajaban a menudo, por no decir todas las semanas, al continente, para compras o para atención médica de alta complejidad; hasta venían al continente para tener sus hijos. Nunca me voy a olvidar de un articulo de un revista de tirada nacional, donde le hacían el reportaje a una mamá porque a su hijo le tocaba el servicio militar obligatorio (Marina, dos años) por haber nacido él aquí. Ella lo decía muy orgullosa, lo mismo cuando entrevistaron al hijo, estaba más orgulloso de servir con el cumplimiento del SMO, y decía que era una oportunidad para aprender bien el idioma. Esto lo escribí para resaltar una parte de nuestra historia, que muchos no saben y que en realidad el 2 de abril de 1982 nosotros perdimos totalmente las Malvinas, por el momento.

Jorge A. Gianserra

jorgegianserra@hotmail.com

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