Cartas de lectores

04 May 2019

Los accesos a la ciudad (I)

En referencia al Editorial del jueves 2 de mayo pasado, debo decir que desde esta Secretaría de Relaciones Institucionales en diversas oportunidades, a través del tiempo, hicimos notar y elevar nuestra queja e inquietud a las reparticiones provinciales que son las que tienen la responsabilidad del mantenimiento de los accesos a nuestra ciudad, con la limpieza y cuidados del mismo, para que ello no se convierta en un “Matto Grosso”, como lo hiciera notar un visitante de nuestra Capital. La Secretaría de Saneamiento y Mejora de los Espacios Públicos, que se creara en la época de Alperovich, tuvo una finalidad eminentemente política, ya que con el transcurrir del tiempo comprobamos que incursionaron en ámbitos de la Capital que no son de su incumbencia y responsabilidad de ellos, provocando enfrentamientos con personal municipal con estas famosas “brigadas” que llaman cooperativas. Es así, que podemos notar en distintos lugares de la zona periférica que se dedican a otros menesteres. Por ello fue creada dicha Secretaría, con la responsabilidad de mantener limpios los accesos a nuestra ciudad. En cuanto a las columnas de alumbrado público que abarcan una extensión de seis kilómetros, desde el Mercofrut hasta la entrada a nuestra ciudad, permanecieron apagadas durante varios años. Hicimos las gestiones; nadie era responsable; los vándalos, a los cuales nunca se detuvo, robaban los cables del alumbrado y por ende, lógicamente, toda esa zona constituía un peligro y estaban de adorno. Un buen día, ¡Aleluya, Aleluya!, volvieron a encenderse, pero la alegría duró poco tiempo. Esperamos que las autoridades provinciales tomen carta en el asunto y no deslinden responsabilidades al municipio capitalino, que nada tiene que ver con aquellos que, si no nos hacemos a un lado, nos pintan de verde.

José Luis Avignone

Secretario de Relaciones Institucionales, Municipalidad de San Miguel de Tucumán

Los accesos a la ciudad (II)

En el Editorial de LA GACETA con el título “Basura y aguas servidas”, se hace alusión a la desprolijidad de las entradas a la ciudad de San Miguel de Tucumán y puesta de manifiesto en una Carta al Lector publicada el martes pasado. Los que seguimos insistiendo en el tema somos los ambientalistas. Este es un tema de vieja data, ya en el Gobierno anterior fuimos centro de críticas internacionales por parte de la señora Lara Bernasconi y del piloto de rally Toto Patronelli, quien tuteó: “el Dakar viene pasando por allí, ¿qué imagen les vamos a dejar al mundo?”. Tengo bronca, sí. ¡Cómo cambia de una provincia a otra! Esas críticas, ante tantas de visitantes de otras partes del mundo que miran y callan. Seguramente se hacen ingentes campañas y proyectos para vender turismo, que el congreso este, que el otro congreso, que la línea de avión, etcétera. Bien todos esos eventos, que traen gente de otros lares y digo, ¿qué les ofrecemos? Todos pasan por el puente Barros o entran por la avenida de Circunvalación, que sinceramente son invitaciones a pasar de largo. Claro, el viajero piensa: si está así de sucio afuera, cómo estará adentro y no se equivoca, poco turismo se puede hacer en medio de la “mugre”, ese mensaje se llevarán los visitantes a sus tierras. Se creó la Secretaría de Saneamiento Ambiental, que punto aparte, los ambientalistas nos ganamos muchos enemigos, los cuales se encargan de manifestarse en contra de nuestras acciones y reclamos por las redes sociales y se identifican con la “marea verde de Alito”. Aprovecho esta oportunidad para hacer pública esta situación. Eso no nos amedrentará, porque sabemos que no pedimos nada fuera de lugar; aparte, no faltamos a la verdad. Los basurales existen y, justamente, no los hacemos nosotros los ambientalistas. ¡Que se enojen! Pedimos limpieza. ¿Será mucho? Entrar a la ciudad ya es “la frutilla del postre”: contenedores llenos de basura con sus respectivas moscas y malos olores. La zona de El Bajo parece, por su suciedad, una ciudad totalmente abandonada y a su azar. Eso es la muestra de que el proyecto “Basurales Cero” es un fracaso rotundo. La “escoba loca” del intendente Alfaro y del secretario Arnedo decepcionaron. Los líquidos cloacales también son parte de nuestros continuos reclamos. Nosotros, sin la ayuda de la prensa, poco podemos hacer.

Pedro Martínez

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Política y crisis

Vista la abundante oferta de candidatos para ocupar cargos públicos, pienso que la tremenda inflación y la crisis por la que atravesamos preocupan a una gran masa de ciudadanos, que sin duda prometerán salvar al país y a las empresas que operan los más importantes rubros de la tremenda debacle en que se encuentran. Considerando que la cantidad de candidatos postulados, hasta la fecha, es todavía un dato apresurado, supongo que esa cifra será superada con creces en días venideros. Es  evidente que se ha dado una sinergia entre la crisis y el aumento de la oferta de políticos, que en diferentes partidos aspiran a ocupar algún cargo público bien remunerado. Lamentablemente, reflexionando con seriedad, mucho me preocupa que tanta gente quiera salvarse a costa del Estado. Ello es porque han aprendido, durante muchos años, que vivir a costas del Estado es  el mejor negocio. Puede brindar pingües ganancias, sin exigir requisito alguno en el Currículum Vitae y sin arriesgar prácticamente nada. Prueba de ello, es que hace años que vemos funcionarios que se reciclan dentro de la política, y logran mantenerse en algún cargo bien remunerado que, sin duda, estará cargado en el presupuesto del Estado para que  lo  paguemos  inocentes ciudadanos. Percibiendo la cruda realidad, no creo que el país tenga salida alguna hacia un horizonte luminoso, mientras no se proceda a desestimular los beneficios que brinda la actividad política, para que funcionarios y legisladores puedan enriquecerse en sus cargos. Sin duda, esto  que sucede es una aberración que distorsiona todo el sentido de la llamada “democracia”. Por lo tanto, considero que, por ley, deberían fijarse las remuneraciones de funcionarios y legisladores, de modo que estén íntimamente relacionadas con el salario mínimo y que las dietas no puedan ser incrementadas a “piaccere”. De esta forma, ninguna persona que acceda a cargos públicos podrá fantasear con hacerse  rico lucrando con el Estado. Desde luego que no habría esta ominosa oferta de candidatos, porque solo se presentarían personas serias, que efectivamente estén dispuestas a poner su inteligencia al servicio del país, para que sea productivo y ordenado. Desde luego que las consecuencias inmediatas serían que se venderían menos camionetas 4x4 y autos de alta gama.

Humberto Hugo D’Andrea

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"Ser Venezuela"

En la campaña presidencial de 2015, los de Cambiemos (con apoyo de gran parte del periodismo) decían que había que votarlos a ellos porque, caso contrario, terminaríamos como Venezuela. Durante estos tres años de gestión de Macri, vienen diciendo que agradezcamos que ganaron ellos porque así nos salvamos de “ser Venezuela”, y ahora , en vista a las próximas elecciones, comienzan a decir que “si vuelve Cristina Fernández de Kirchner seremos Venezuela”. En definitiva, se pasan más tiempo mencionando a Venezuela que contando cómo solucionarán el desastre que hicieron, en apenas tres años, en la Argentina que gobiernan. Está claro que recurren a esto porque ya comprobaron que muchos de los que los votaron “consumen” todo lo que le dicen sin ningún análisis y les creen todas sus mentiras. Deberían saber que Venezuela, mejor dicho Caracas o el Palacio de Miraflores (donde está la sede del gobierno) queda a 7.300 km de la Casa Rosada y que, difícilmente, algo que suceda allá pueda tener incidencia acá. Por ello, sería importante que el Presidente, sus funcionarios y cierto periodismo dejen de subestimar a la gente, sobretodo a aquellos que confiaron en ellos, y no sigan intentando “meter miedo” con este argumento, y sería importante que la gente se haga respetar y que no dejen que les sigan faltando el respeto ni mintiéndoles, también con esto. Décadas atrás metían miedo diciendo que “íbamos a ser Cuba”, hoy hacen lo mismo pero con Venezuela. Es muy simple: Argentina nunca será Venezuela; afirmar esto los expone al ridículo. Para terminar, quiero dejar bien en claro que no faltará quién intente tergiversar mis palabras, de que no dudo ni niego que Venezuela vive una situación conflictiva desde hace tiempo, y que las cosas no están bien allí. Pero no es esto lo que cuestiono, sino el hecho de que utilicen a ese país para “meter miedo”. Tal vez  algún lector de este espacio o algún forista de los que siempre comentan en la edición “on line” de LA GACETA, pueda explicar qué significa “ser Venezuela” y por qué consideran que un nuevo gobierno de Cristina Fernández de Kirchner nos llevaría a “ser Venezuela”. Ojalá alguno “recoja el guante” y acepte mi “reto” (desafío).

Oscar Beltrán

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El futuro de Vaca Muerta

Vaca Muerta (una formación geológica de shale -petróleo de esquisto- o shale oil y gas de lutita o shale gas situada en la cuenca neuquina, en la Argentina), a la que se le asigna un rol central en el marco del acuerdo que negocia el Gobierno nacional con el peronismo no “K”, estará bien muerta para fines de siglo si antes no se desarrollan tecnologías eficaces para recapturar y refijar el carbono que los fósiles suman irresponsablemente a la sobresaturada atmósfera. En ese contexto, de ninguna manera constituye una solución de fondo para la Argentina y podría ser solamente un fenómeno fugaz, como ocurrió con el salitre de Atacama o con el caucho de Bahía. Toda la ingeniería (aquí sólo se audita) y sus grandes inversiones sólo favorecen a intereses externos, por lo que dejan en el país es sólo el vuelto. El desarrollo perdurable -cuyo valor agregado queda mayoritariamente en el país-, lo ofrecen más bien las energías renovables, especialmente las bioenergías con su enorme potencial para motorizar el transporte. Las mismas que hoy son tristemente “ninguneadas” y maltratadas, hasta la inanición, por el Gobierno nacional.

Santiago José Paz Brühl

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